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    Cloe

    Autor: Dulce Peralta Guzmán.

    ¿Quién seria capaz de darle muerte a un gato?, Yo nunca, jamás lo haría, aun me cala hondo el miedo que sentí, por primera vez, al mirar a uno de esos bichos a los ojos.

    Siempre les temí, y si miro a uno, el pánico se apodera de mí, me pongo amarillo, y todo mi ser se estremece, les huyo, si, les huyo, es preferible a tener que toparme con sus miradas.

    Todo comenzó cuando era niño, a mi pequeña hermana le regalaron un animalito precioso, era blanco, completamente blanco y tenia los ojos más raros que yo jamás haiga visto, pues, en vez de tener los ojos del mismo color, tenia uno azul y otro verde. Ella se pasaba las horas en compañía de Cloe como ella le llamaba, y el gato era el consentido de la casa, nunca le faltaban mimos ni caricias, mucho menos alimento. Dormía en su cama, y con el paso del tiempo Cloe y ella se hicieron muy buenos amigos. Ella no paraba de hablar de aquel prodigio que era su mascota, a todas horas estaba junto a el, eran inseparables. Pero a mí ese animal nunca me simpatizo, era raro, siendo que los animales me fascinaban, pero había algo en el que me hacia retroceder cada vez que me lo topaba, era algo parecido a la repugnancia, pero más cercano, ante todo, al temor.

    Nunca me gusto como mi pequeña hermana le hablaba al animal, parecía como si se entendieran, el animal con chillidos parecía contestar a cada una de sus preguntas, y siempre lo hacia mirándola fijamente a los ojos, y cuando hacia esto ella se quedaba quieta mirándolo, y esto duraba algunos segundos antes de que ella contestara con un ademán, algún comentario, o una serie de sonrisas y carcajadas. Estas escenas se produjeron mas frecuentemente al paso de unos once meses, y para entonces, mi hermana había hecho un cambio drástico en su aspecto, sus ojos, antes relucientes, se veían opacos, había perdido peso y casi ya no le dirigía la palabra a nadie de la familia, solo le hablaba a su extraño gato. Esto mis padres lo tomaron como una etapa, pero yo no lo veía así.

    Pronto hasta la mirada de mi hermana me daba miedo, había adoptado un no sé que, que me recordaba tanto a Cloe.

    Cierta vez, cuando, sentados en el comedor, ella se quedaba fija en mi, me veía obligado a bajar la mirada, un nudo en mi garganta se formaba, y las lagrimas, de puro miedo, estuvieron a punto de resbalar a mis mejillas. Era terrible, no podía convivir mas con ella. Ella y su espantoso animal parecían seguirme a todas partes. Cuando dormía, si es que alguna vez lo hice en realidad, en sueños me topaba con el ojo verde y el otro azul, y después venia la cara de mi hermana ensangrentada, con el rostro lleno de profundos rasguños y lanzando un maullido que retumbaba en mi cerebro hasta que me levantaba, sobresaltado y sudando frió a mitad de la noche.

    Todo empeoro, ella con cada día que pasaba se asemejaba mas a Cloe que a ella misma. Las conversaciones con aquel monstruoso animal se fueron volviendo mucho mas frecuentes, y mi temor se fue agrandando. Para mí era obvio que el cambio que había sufrido era a causa de la influencia del gato, y esto en mi cerebro se volvió una obsesión. A pesar de mi temor, me vi obligado a seguirles cuando caminaban por el jardín, e incluso a espiarles cuando estaban en su habitación. No cabía duda, el y mi hermana se entendían, y sabia que lo que le decía aquel gato no era nada bueno, lo sabia por las miradas que se lanzaban mutuamente, y la sonrisa que se dibujaba en el rostro de mi hermana, era algo que me hacia temblar.

    Aquellos misteriosos sueños no me abandonaban, y una noche, uno de esos sueños se presento ante mí haciéndome dudar de que eran solo un producto de mi mente. Me acosté temprano, exhausto de seguir a mi hermana y a su gato, entonces, el cansancio me venció, y en él veía a Cloe, con su pecho blanco enrojecido por sangre, el gato maullaba fuertemente, y en aquel maullido me pareció percibir palabras, entonces de aquel animal una voz humana comenzó a fluir, era una voz horrible, cavernosa y ronca, entonces al mirar hacia arriba vi a mi hermana, con los ojos resplandeciendo en la oscuridad, uno era azul, el otro verde, y de su boca salió un chillido que me perforo los oídos, entonces el gato se hecho sobre mi, era pesado, no podía moverme, no podía gritar, solo sentía el peso aplastante de aquello que sin duda no era humano ni animal, su Ronroneó parecía provenir de todos lados y sentía su vibración en el pecho y su respiración caliente en el rostro, y vi como mi hermana en cuatro patas daba un salto enorme para subirse a una de las cómodas, mirándome siniestramente, sonriendo, y vi como sus facciones se tornaban grotescas, y a medida de que esta se deformaba, adoptando características felinas, el gato en mi regazo se iba transformando, a su vez, en una quimera, con cabeza humana y cuerpo animal, sentí que me moría en aquel mismo instante, y entonces pude gritar, me desperté jadeando, tenia un ataque de asma, y pude ver, como, lentamente un bulto blanco bajaba de la cama y salía de mi habitación, sin duda alguna, era Cloe.

    A la mañana siguiente les conté todo a mis padres, quienes se rieron de muy buena gana de aquella anécdota mía, a la que tomaron como la desbordante imaginación de un niño de mi edad, les afirme que no había sido un sueño, que yo vi, al abrir los ojos, al gato bajando de mi cama y saliendo de mi habitación, de la cual era imposible que alguien entrara o saliera, ya que cerraba con llave antes de dormir, les conté del ahogamiento muy parecido al asma, pero todo fue en vano, a esto ultimo lo atribuyeron a alguna alergia provocada por el pelo del gato, y claro, a lo de la puerta con seguro solo pudieron decir que a lo mejor había olvidado cerrarla y que el gato, que a menudo Rondaba por la casa, le pareció reconfortante echarse a mi lado.

    No estaba de acuerdo con las explicaciones de mis padres, y lo hice menos, cuando ese mismo día mi hermana se paro frente a mí sonriendo, pero esa sonrisa estaba desprovista de alegría o de felicidad, era una sonrisa cruel, ajena a la sonrisa de una niña de 7 años. Yo sabia que ella y el gato se habían introducido a mi habitación esa noche y que entre los dos trataban de callar ese secreto que yo les conocía.

    Yo no podía vivir así por mas tiempo y entonces en mi mente se presento una idea macabra; matar al gato. Si, era todo lo que podía hacer para librarme y liberar a mi hermana de su influencia, así que por días estuve planeando como deshacerme de Cloe. Sabia que mi hermana no se separaba de el mas que cuando iba a la escuela, y aproveche la oportunidad de hacerlo cuando ella se ausentaba.

    Lo pille acostado en la alfombra de la sala, dormido, apenas así tuve valor para enfrentarme a el, sus ojos estaban cerrados, y el no podía mirarme y doblegarme de esa manera. Lo tome por el cuello y sin pensarlo, con fuerza le torcí, el gato soltó un alarido leve, y murió al instante, no hubo ninguna lucha, como pensé que lo habría, lo arroje al piso, inerte… muerto.

    Tenia que ocultarlo, tenia que evadir a toda causa la sospecha de mis padres y de mi hermana, por eso, lo sepulte en el patio. Nadie supo mas de el desde aquella tarde, mi hermana no cesaba de llorar, y mis padres hacían todo lo que podían para encontrar al gato, pero fue en vano, no se supo mas de el, y yo, así, me vi por primera vez desde hacia mucho tiempo, tranquilo.

    De vez en cuando me arrepentí de haber matado al gato, pero solo lo hacia al escuchar llorar a mi hermana, incluso, llegue a sentir culpa, y remordimientos, pensando que, tal vez, todo había sido producto de mi mente, y que había matado injustamente al animal.

    Mi hermana, después de tres meses de haber perdido a Cloe se repuso un poco, pero se le veía siempre pensativa y taciturna. Mis padres le compraron un nuevo animal, un gato blanco de ojos verdes, pensando que tal vez llegaría a remplazar al otro gato. Pero no fue así, mi hermana no le alimentaba nunca y de no haber sido por mi madre el gato hubiera muerto de hambre, ella lo maltrataba, le exasperaba la presencia del nuevo gato, lo que les pareció muy raro, pues el odio que le tenia al animal no era natural. Por supuesto que a mí, el gato blanco me aterraba también, pero me controlaba pues este actuaba con normalidad, afín a los de su especie, no poseía la sobrenaturalidad de Cloe.

    De noche sus maullidos me despertaban, escuchaba como rasguñaba la puerta desesperado, como si diariamente tuviera que huir de algo. Y una mañana el gato amaneció muerto, con una laceración en el cuello, al parecer, producida por otro de su especie. Mi hermana apenas y si lo tomo en cuenta, y casi se podía percibir en ella alegría. Yo sabia que algo no estaba bien en esto, con la muerte del nuevo gato, comenzaron a sembrarse dudas acerca de la muerte del primero.

    La tumba del gato, fue escogida, para mi sorpresa, en el lugar exacto donde había sepultado a Cloe, me inquiete bastante, e intente hacer cambiar de parecer la opción de mi madre, acerca de donde lo enterrarían, pero de todos modos, hicieron caso omiso a mis opiniones; que si lo enterrábamos en un cementerio de mascotas, que si lo enterrábamos bajo el árbol y por ultimo, la opción de tirarlo a la basura, a los cual mi madre le pareció una idea desagradable y por demás cruel.

    Vi como mi padre cavaba sobre la tumba de Cloe, y cada vez que veía la pala introducirse en aquel lugar, mi corazón latía mas fuerte, mi hermana estaba presente, mirándome fijamente, y yo con los nervios encrespados le huía a sus miradas, veía y calculaba cuando quedaría al exterior el pelaje blanco de Cloe, pegado al esqueleto en partes descarnados, me imaginaba que donde antes había ojos, habría dos huecos húmedos rebosantes de gusanos, y casi podía ver los rostros de mis padres mirándome, culpándome, y veía como mi hermana se lanzaría hacia mi arañándome el rostro al grado de que mi cara quedara como la suya, como el primer sueño que tuve de ella y del gato blanco.

    Pero algo no estaba bien en todo esto, mi padre cavo profundamente y no hubo huella del otro animal ahí sepultado, y esa ausencia me inquieto un poco mas que si hubiera estado el cadáver de aquel. Arrojaron el cuerpo del pobre gato, que sin duda había sido presa de la furia de otro animal, mas grande y mucho mas fuerte que él.

    Y todos se retiraron, cuando mi padre soltó la ultima pala de tierra. Después de seis meses mi hermana se había recuperado maravillosamente, sus ojos brillaban de nuevo y era ágil y juguetona como desde hacia mucho tiempo no se le veía. Pero conmigo, era la misma que veía hablar con el gato. Sonreía para todos y para todo, menos conmigo. A esto le atribuía la sospecha del crimen que cometí cuando ella no estaba en casa. Pero esto iba mas allá de mis especulaciones. Sabia ahora, mas que nunca, que ella estaba siendo visitada por la presencia invisible del ser que pensé, avíame yo librado para siempre.

    De eso estaba seguro, no había otro gato en casa, pero sin embargo percibía los maullidos, escuchaba como si uñas inexistentes aruñaran los sillones, el platón del gato siempre rebosaba de leche, nunca supe por que, y en poco tiempo se le veía vació de nuevo, como si se la hubieran bebido toda.

    Y mi hermana seguía paseando por el jardín, con los ojos fijos a algo que yo no podía ver, y dirigiéndole palabras a algo que parecía no estar ahí.

    Llegue al borde de la crisis nerviosa, una tarde cuando, motivado por el instinto voltee y vi a Cloe, vivo, como la ultima vez que lo vi, lo vi sentado en el sillón, siguiéndome con sus penetrantes ojos, yo estaba aterrado, pensé que era producto de un sueño, pero sin embargo, no fue así, el gato estaba ahí, sobre el sillón, respirando tan fuertemente que sentía su ronroneo en mi cabeza. No pude mas, caí al suelo presa de un desmayo.

    Cuando desperté estaba en mi cama, mi madre estaba muy preocupada, estaba sentada a mi lado, trate de hablar, pero ella puso su dedo gentilmente sobre mi boca, haciéndome guardar silencio. Mi padre estaba en la sala llamando al medico, se le escuchaba desesperado.

    Inmediatamente mis ojos se toparon con mi hermana, que en brazos traía al monstruo, acariciándolo, y no pude soportar sus miradas y cerré los ojos fuertemente, apretando los dientes y grite, grite lo mas fuerte que pude, esa fue mi reacción ante toda la tensión que desde hacia casi 2 años cargaba a cuestas. Mi madre me abrazo fuertemente, tratando de calmarme, y yo quería decirle que los alejara de mí, que no me dejara solo, que ese gato debería estar muerto, siendo que por mi propia mano encontró la muerte, pero no pude hablar, y ante la imposibilidad, lo único que pude hacer fue gemir hasta quedar afónico.

    A la mañana siguiente, me sentía mejor, no estaba seguro de haber vivido aquello, pero llego mi madre confirmando mis temores; Un comentario, el gato había vuelto milagrosamente. Esto alegro a toda la familia menos a mí.

    No supe como, ni cuando volvió Cloe, pero de una cosa estaba seguro, el gato jamás había dejado la casa, su presencia nunca abandono el lugar. Eso explica la súbita muerte del otro gato, y su desesperación por huir de algo.

    Sentía que toda esperanza por librarme de Cloe, era vana. Sabia que de haberlo vuelto a matar, este hubiera aparecido de nuevo, igual que esta vez. Solo me quedo esperar a que algo ocurriese, lo que fuera, esto de todas formas, ya no estaba en mis manos.

    Las pesadillas volvieron, y mis noches como es de esperarse, se convirtieron en un infierno.

    En uno de esos horribles sueños me introducía a una habitación oscura, había moscas por doquier, los zumbidos eran hipnóticos, rítmicos, un hedor a muerte flotaba en el aire, y las moscas azules batían sus alas alrededor de algo… entonces, percibí un sonido mas, era un sonido liquido, viscoso, grotesco, y a medida que me acercaba el olor penetraba mas y mas en mis fosas nasales, adormeciendo mi cerebro, pronto, me vi impulsado a encontrar ese hedor, al igual que aquellos insectos, algo me llamaba, me seducía y yo iba hacia el… una luz hizo que mis pupilas se contrajeran, el dolor en mis ojos me hizo retroceder, luchaba contra ella, como si fuera tan densa que no me dejara respirar, era una luz Aguamarina y el zumbido ceso… mire hacia el suelo y vi un gato blanco echado, retrocedí instantáneamente lleno de repugnancia, y vi que no se movía, estaba muerto. Pase sobre él y seguí caminando, buscando frenéticamente el olor de la putrefacción… camine un poco mas y escuche que algo había crujido, supe que había pisado algo, probablemente un insecto o algo, levante mi pie y era una mosca verde azulada, era enorme, y de aquella mancha verde comenzó a fluir una sustancia roja, como sangre, lo que antes era una pequeña mancha comenzó a crecer mas y mas, esa sangre me alcanzaba los pies, y yo retrocedía, hasta que tope con una masa fría y húmeda, creí que la mancha me había tocado y mire hacia atrás, y ahí estaban tres cadáveres descuartizados y descompuestos, la sangre estaba en todas partes y había larvas devorando aquellos cuerpos, pero había algo allí que me paralizo, sus rostros, Eran los rostros de mis padres y el tercero el de mi hermana, no pude gritar, no pude moverme, estaba inmóvil ante aquellos despojos humanos, pero hubo algo que capto mi atención, era un gorgoteo, un sonido asqueroso que provenía de aquel pilar de miembros, y pude ver un movimiento en el vientre de mi hermana, un abultamiento que se retorcía dentro de aquella funda de piel, aquello se contorsionaba y surgió algo, algo blanco, era el gato, era el gato que estaba devorando por dentro a mi hermana y surgió, con su mirada, con su mirada verde y azul y se clavo en mi. Me desperté, por fin, pero la realidad fue aun peor, en mi habitación estaba mi pequeña hermana, parada en el umbral de la puerta, con el animal en brazos. Quede mudo de terror, y no hice nada sino taparme el rostro con la cobija de pies a cabeza, como si aquella pudiera protegerme de la presencia del gato y de mi hermana, creí enloquecer en esos instantes, creí que mi mente colapsaría, pero sin embargo me quede inmóvil, respirando frenéticamente, tratando de calmarme hasta que asomara de nuevo el sol, alejando los horrores de la noche, dándome valor para salir de aquella asfixiante capa de tela en la que me encontraba envuelto.

    Así permanecí hasta la mañana, cuando sin duda me encontraba mas calmado, pero aun perturbado por la vivencia de la noche anterior, me levante de mi cama cautelosamente, intentando no producir ruido ni para mi mismo, sentía que cualquier sonido haría estallar mis oídos y con estos mi razón, camine lentamente por el pasillo donde un olor dulzon llegaba a mi nariz, quise retroceder y volverme a hundir en mi cama, pero cierto sentimiento de valentía surgió en mi inesperadamente, estaba preparado para lo que fuera, incluso para lo peor, no podía esperar mas desde aquellas experiencias sobrenaturales que me había tocado vivir. Me dirigí a la cocina, el olor se hacia mas fuerte y me percate que no era un olor dulce, sino que era un olor desagradable, pútrido, apresure el paso, y al llegar al umbral de la puerta de la cocina vi a mi hermana sentada en el suelo de espaldas, ella volteo a mirarme y lo que vi me lleno de repugnancia, en un gran plato para ensaladas tenia el cadáver del gato blanco que anteriormente mi padre había sepultado, y Cloe lo devoraba en grandes bocados, el sonido que producía aquel era asqueroso, y me recordó al sueño, en el que el gato blanco surgía del estomago de mi pequeña hermana.

    Ella sonreía y su mirada era vacía, opaca, retrocedí tropezando con la mesa, no podía creer que esto estuviera pasando, corrí hacia la habitación de mis padres, pero no había nadie, desesperado los busque en la parte superior de la casa, sabia que algo terrible les había ocurrido. Quise saltar desde la ventana del ático y acabar con todo esto, pero el recuerdo de mis padres me hizo volver en mi, tal vez yo era su única esperanza, y no los abandonaría por más cobarde que fuera. Baje de nuevo con la pistola de mi padre en mano, no sabia usarla, pero de tener que hacerlo, hallaría la forma, en la cocina no quedaba mas que el platón en el suelo, pero no había rastros de mi hermana ni de Cloe, pero esto no me tranquilizaba en lo absoluto, se que ellos estarían siguiéndome, escondiéndose, burlándose de mi, dispuestos a jugar antes conmigo que a atraparme, al igual que los gatos lo hacen con sus presas.

    Me quede en la cocina, sintiéndome rodeado por presencias invisibles que de alguna forma u otra lograba percibir, entonces se escucho un grito agudo, sin duda alguna era de mi madre, corrí hacia el pasillo buscando su lugar de origen, pero todo era confuso, el grito se alejaba para después acercarse, deduje que los gritos provenían de mi habitación, corrí hacia la puerta pero estaba cerrada con llave, ahí los gritos se hicieron mas fuertes, ella me pedía ayuda, gritaba fuera de si, luchando contra algo, tratando de salvarse, me llamaba, me imploraba que abriera la puerta, y yo la empujaba y la pateaba sin lograr que cediera, se escuchaban golpes adentro, ruidos de cosas que se estrellaban contra la puerta y las paredes, de pronto surgió La idea de volar el cerrojo con la pistola, era la única forma, la tome y apunte hacia este, vacile un momento, asustado de fallar y herir a mi madre, pero era la única forma, si no lo hacia mi madre estaría perdida, así que jale el gatillo, el impacto me proyecto contra la pared, pero me repuse rápidamente, victima de la desesperación.

    La perilla había volado en pedazos, empuje la puerta para toparme con una escena pavorosa, en el centro de la cama estaba mi hermana sonriendo grotescamente con el gato en brazos, gritando con la voz de mama, pronunciando mi nombre e implorando mi ayuda, alrededor de ella volaban objetos movidos por manos inexistentes que se estrellaban por todos lados, los cajones se abrían y cerraban al igual que las ventanas, trataba de protegerme del impacto de aquellos objetos, sin embargo dieron blanco en mi varias veces, arrinconándome contra la pared, sentí desfallecer, pero una idea vino a mi mente y por mas descabellada que fuera era la única esperanza, tome la pistola y la apunte a la cabeza de mi hermana, ella era el centro de todo esto, si mataba al gato Volvería por su influencia, así que tuve que tomar la decisión mas difícil y terrible que marcaría mi vida para siempre, una lagrima se resbalo por mi mejilla, apunte el arma, puse los dedos alrededor del gatillo, y lo apreté, primero una, luego dos, y finalmente tres veces, de no haber sido por la pared hubiera salido disparado contra el piso quedando a merced de mi hermana, ella se quedo inmóvil, mirándome con los ojos vacíos por varios segundos, y por fin cayo muerta sobre mi cama, manchando con su sangre las sabanas blancas, a esto el gato tuvo una reacción de rabia y se abalanzo sobre mi rasguñando mi rostro, mordiéndolo, lo arranque como pude, y sentí como las uñas quedaban penetradas en mi carne, lo avente Al piso con todas mis fuerzas y ateste un ultimo disparo sobre el, de su piel comenzó a Salir una mosca verde azul, y después le siguieron mas, hasta convertirse en un verdadero enjambre de estas, que zumbaban a mi alrededor, se reunieron formando una maza negrusca y pestilente para luego salir disparadas a gran velocidad por la ventana, mire por ultimo a mi hermana que tenia una expresión de paz en el rostro, y una sonrisa que parecía dirigida a mi, al fin, mi hermana sonreía para mi.

    Salí de mi habitación cabizbajo, adolorido, sangrando aun, de ninguna manera me sentía feliz, había acabado con el monstruo pero también a mi hermana junto con él, estaba desecho.

    De pronto una cegadora luz aguamarina proveniente de la nada, me paralizo, me tape el rostro con ellas, pero era inútil, la luz era tan fuerte que parecía traspasar mis miembros, logre divisar dos siluetas a lo lejos, alargadas, que se acercaban a mi, la luz se iba haciendo mas tenue hasta que desapareció por completo, entonces todo tomo claridad, la casa que antes era un desastre se encontraba ordenada y no había olor alguno, el dolor en mi rostro había desaparecido por completo, no había sangre en mis manos y aquellas dos figuras que había divisado eran mis padres, yo no pude hablar, ellos me miraron y yo Estalle en lagrimas, mi madre acaricio mi cabeza y yo la abrasé fuertemente, No sabia que decir, no sabia como Explicarles que había asesinado a mi hermana y las razones por las que lo hice, seria inútil tratar de convencerlos, les parecería absurdo, me tacharían de loco, tome de la mano a mi padre y a mi madre y los lleve directo a mi habitación, estaba preparado, ya sentía yo los reproches, tal vez los golpes, el odio y el dolor. . . pero no había nada ahí, la habitación estaba ordenada, no había rastros de mi hermana ni del gato, hora si que no estaba seguro de nada.

    Ellos extrañados me preguntaron que era lo que quería mostrarles, no pude decir nada solo pude balbucear algunas palabras incomprensibles, lo único que podía decir bien era: Mi hermana, yo, dispare, el gato, moscas, muerta… entonces se alarmaron, y me asieron por los hombros sacudiéndome fuertemente, obligándome a decir correctamente todo aquello, cuando se escucho una voz desde la sala, era mi hermana, no podía creerlo, ellos me miraron a los ojos, y me dijeron que les había metido un buen susto, y que tenia mucho que explicarles.

    Ellos me tomaron de la mano y me llevaron hasta la sala, podía ver a mi hermana de espaldas hablando con alguien, o con algo, ella me miro y sonrió dulcemente, nunca la había visto más hermosa, vi que traía algo entre las manos, blanco, lleno de pelo… ¿podría ser?…no, no podía ser, yo lo había matado, traía al gato entre las manos, trate de záfame de las manos de mis padres, pero ellos me apretaron con fuerza y me exigieron que diera una explicación, volví a mirar al gato para percatarme de que era un muñeco de felpa, un inocente gatito de felpa, sentí alivio, era un sueño, todo había sido un sueño.

    Mis padres me miraron extrañados, y les dije que había tenido una pesadilla, solo eso.

    Mi padre se rió diciendo:
    -¡válgame dios!…un sueño eso es todo… nos habías preocupado.
    Todos nos reímos por varios minutos.
    Entonces mi madre con un aire de seriedad me dijo:
    -bien, todavía hay algo que debes explicarnos…
    estaba muy intrigado por todo aquello, y solo puede atinar a sonreír nerviosamente mirando a mi padre, pero el no me respondía, y solo me miro a los ojos con aire de severidad, y proseguí a preguntarle a mama que era lo que tenia que explicar, a lo que ella contesto:
    -esto.

    Entonces mi hermana volteo, y la mire aterrorizado, tenia un orificio en su frente, uno en el ojo izquierdo y otro en la mejilla, ella frunció el seño, y su rostro se distorsionó en una mueca horrible, mi rostro comenzó a sangran profusamente, en sus manos mi madre tenia una pequeña bola de pelo, blanca, era un cachorro de gato, no podía ser, Cloe había engendrado antes de morir, y en los brazos de cada miembro de la familia había un pequeño gato, con las características de Cloe. Huí despavorido de aquella casa de los horrores para no volver jamás, no quise saber nada mas de mi familia, desde hace 32 años que no veo sus rostros, pero los dos años que permanecí en compañía de ese gato infernal y de mi poseída hermana bastaron para no desear hacerlo nunca. Sé que la descendencia de Cloe a crecido a pasos agigantados, y que las formas y los colores no fueron limitadas solo a una, si no que fueron optando pelajes distintos, tamaños distintos, evolucionaron para poderse diseminar mejor.

    Yo soy ahora un pobre mendigo, deforme por las marcas de las garras de aquel animal, soy al que todos tachan de paranoico y de loco, el que huye despavorido cuando ve a un gato, pero miren bien al ser que tienen echado a su lado o a sus pies, y júzguenme, miren bien a ese ser de ojos penetrantes, no importa el color de sus ojos o de su pelo, mírenlo bien y es muy probable que capten en el la esencia, demasiado terrible como para ser descrita por mi, la única forma en que puedo describirla es como maldad, obsérvenlo bien, el preferido de la casa, el que rasguña sus muebles, al que usted alimenta todos los días, el que se restriega a sus piernas ronroneando satisfecho, su mascota, Su compañero, su amigo, podría no serlo del todo, Y quien sabe, tal vez, hasta se reviertan los papeles de la misma forma en que ocurrió en mi historia, tal vez usted no sea el amo después de todo, tal Vez la mascota es usted.

    FIN.

    Escrito en December 6, 2020
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