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    CAMINO SEGURO AL INFIERNO

    Por Grey Wolf (J. David Guardado L,).

    E-mail: greywolf1@writeme.com

    Jake Baker iba de viaje por la carretera. Hacía mucho tiempo que no manejaba para llegar a un sitio. Incluso había olvidado lo que era manejar largas distancias en una carretera. En realidad era la primera vez que viajaba hacía ese rumbo, pero el lugar al que iba estaba lejos de las rutas de los camiones y de los aeropuertos. Si tío no hubiera muerto, quizás nunca hubiera recorrido este camino o esta carretera. Si no fuera porque si tío le había dejado unas tierras por aquel rumbo. Por lo que parecía su tío vivía en lo que el diría un sitio lejos de todo. Pero si no se presentaba no podría reclamar la herencia que le habían dejado, lo más probable era que vendiera aquellas tierras.

    Él un hombre de ciudad no podría administrar esas tierras. Además que importaba si las vendía, eran las tierras de un tío que apenas podía recordar de nombre. Tras conducir otro por de horas se vio obligado ha abandonar la carretera y seguir un camino no pavimentado. Donde sólo parecía haber tierra y polvo. Siguió su camino pero pronto la noche cayo sobre el camino. Pero el no se iba a detener, todavía tenía el suficiente combustible y no quería quedarse ni si quiera a dormir en el mismo automóvil o acampar al lado del camino. No se veía ni un alma pena en todo el camino. Incluso hubiera deseado algo de compañía pero que importaba, estaba seguro que si seguía conduciendo pronto llegaría a su destino, incluso tal vez antes de amanecer. Con forme conducía la oscuridad fue envolviendo el camino. Aun con las luces de automóvil al máximo le costaba ver el camino y sobre todo seguirlo. Siguió su camino y la preocupación le empezó a invadir, parece que se había perdido.

    Aunque había estudiado la ruta hacía las propiedades de su tío (que incluían una hacienda donde pensaba quedarse hasta vender esas tierras) y traía una infinidad de mapas y había preguntado a las personas en cuanta parada encontraba, no lo graba comprender como había llegado ha ese camino. Y como si no fuera poco loco empezó a llover. No una lluvia cualquiera, más bien parecía una tormenta. Y justo cuando Jake pensó que no podría pasar nada peor el automóvil se atasco en el fango. Y de repente el automóvil se apago. Para luego no volver a encender. Por más que Jake intentaba hacer funcionar el automóvil nada pasaba.

    ¡Maldición! - pensó Jake.

    Jake decidió esperar un momento haber si la lluvia se calmaba un poco Pero eso nunca ocurrió, la lluvia sin embargo empezó a caer con más fuerza. De repente sintió que algo golpeaba la puerta. Jake se asusto. ¿Qué podría ser? - pensó Jake aun muy asustado.

    ¡Disculpe, disculpe! - escucho una voz.

    “Me he vuelto loco” - pensó - “Me he vuelto loco” - repitió su mente. De repente la puerta del pasajero se abrió.

    ¿Puedo ayudarlo? ¡Parece en problemas! - respondió un muchacho de tal vez unos 17 años. Era de piel blanca y pálida, grandes ojeras recorrían sus rostro, a decir verdad parecía algo enfermo y vestía de negro (y a decir verdad vestía pasado de moda cuando menos para los jóvenes actuales), pero era natural con una tormenta así. Seguramente llevaba mucho tiempo bajo la lluvia. Su ropa esta mojada y el agua corría por todo su rostro.

    “Mi automóvil esta atascado en el fango” - contestó Jake al desconocido.

    “Tal vez pueda ayudarlo” - exclamo el joven.

    El muchacho cerró la puerta por un momento. Tras un minuto o dos el automóvil encendió sin ningún problema.

    ¡Quite el freno y arranque el carro! - gritó el muchacho.

    Jake obedeció y en poco tiempo el automóvil salió de su atasque.

    A Jake no le agradaba nada aquel muchacho, pero Jake admitió que había hecho un buen trabajo. Pero que tal si era un ladrón o algo así. No era normal que un muchacho de su edad estuviera en un camino desierto, en plena tormenta y ha esa hora de la noche. Dentro de 15 minutos sería media noche. No quería irse así pero no quería correr ningún riesgo. Tan pronto como estuvo seguro de que el automóvil esta bien arranco el automóvil y salió de ahí a toda velocidad.

    Mientras huía de ahí pudo escuchar la voz del muchacho que decía: “Por favor ayude me, necesito que me ayude a mí y a mi familia, además tengo que salir de aquí”.

    Las peticiones siguieron pero Jake prefirió seguir su camino. Al poco tiempo los gritos del muchacho dejaron de oír. Seguramente lo había dejado muy lejos. Pasaron otros cinco minutos continuando su camino, la maldita lluvia no dejaba de caer. Jake no podía ver muy bien el camino pero hasta ahora no había tenido otro problema.

    De repente escucho una voz atrás de él.

    “Sabe, usted no lo sabe pero le he salvado la vida. No debería estar en este camino. Hace unos cinco minutos estuvo apunto de morir al caer a un barranco al lado del camino. Menos mal que lo vi y pude detenerlo. Yo hice que se atascara su carro e hice que” - dijo la voz que le resulto aterradoramente familiar. Era la voz del muchacho que acababa de ayudarlo.

    “Sabe este camino tiene una gran historia. Hace 30 años exactamente en esta región una familia feliz se detuvo para ayudar a unas personas. Lo que no sabía esa familia era que eran ladrones y asesinos, mataron primero al padre de familia y después intentarón que la madre se mostrara complaciente está al no serlo también la mataron. Pero el muchacho logro escapar corrió lo más que pudo y fue a pedir ayuda pero al intentar escapar lo hirieron. El muchacho logro escapar pero sus heridas eran graves llego al final del camino, en aquel entonces muy transitado por cierto pero nadie lo ayudo. Todos al ver un muchacho sangrado se asustaban y salían corriendo. El muchacho siguió buscando ayuda. Y lo sigue haciendo incluso después de haber muero hace 30 años”. Busca ayuda desesperadamente. ¿Sabe por qué? Porque prometió intentarlo hasta lograrlo y el que no se la diera lo pagaría y el a cambio de su ayuda también lo ayudaría. Como sus padres pagaron al ayudar a esas personas. Eso prometió el muchacho” - relato el muchacho con una voz que hizo que a Jake se le helada la sangre.

    Jake no podía moverse del miedo, algo esta mal y lo sabía. Y entonces recordó las ultimas palabras que oyó del muchacho cuando lo dejo atrás en el camino: “Por favor ayude me, necesito que me ayude a mí y a mi familia, además tengo que salir de aquí”.

    Si antes Jake esta aterrorizado ahora esta helado. El miedo que se había apoderado de él hizo que no pudiera mover ningún músculo. De repente el auto se apago y quedo atrapado en el fango.

    “Me imagino que ya sabe porque conozco también los detalles. Los conozco porque aquel muchacho que murió buscando una ayuda que nunca encontró soy yo. Yo lo he salvado hace un momento de la misma manera que lo estoy haciendo ahora. Pare su automóvil e hice que se atascará en él fango. Lo cuál pago usted dejando en medio de la tormenta. Yo cumplo mis promesas y usted debe pagar.” - respondió el muchacho.

    Un olor a podrido lleno el interior del automóvil. El olor de algo muerto. Un hedor insoportable que hizo que un asco le invadiera sus entrañas. Entonces no pudo evitarlo por más tiempo. Sabía que tenía que voltear. Tal vez sólo fuera su imaginación. ¡Eso es! ¡Esta demasiado nervioso eso era todo! Entonces Jake volteo y lo que se encontró ante él casi lo mata del susto y lo hizo gritar con tanta fuerza que por un momento creyó que el grito había destrozado los cristales de carro.

    Ante Jake se encontraban los restos de lo que antes había sido un ser humano. Era el muchacho en efecto pero no como esperaba verlo. Si antes se le hizo tétrico esto lo dejo por mucho atrás. Era el mismo muchacho con las mismas ropas pero ahora en otro estado. Sus ropas ahora eran viejos harapos y su cuerpo. Su cuerpo era lo que más le impresionaba.

    Era un cadáver cuyos trozos de carne se desprendían de su cuerpo. Su rostro era solamente una calavera con restos de carne colgando. Aún así podía escuchar su respiración y aunque parecía imposible se estaba moviendo. En lugar de ojos tenía algo similar a dos carbones encendidos. La carne que se desprendía continuamente caía en el asiento de atrás y al tocar el asiento se derretía para después evaporarse.

    “Usted debe pagar” - repito el muchacho. Cada vez que hablaba una extraña luz blanca y fantasmagórica salía de lo que debió ser su garganta y llegaba hasta la boca, la cual permanecía abierta en una mueca horrorosa.

    “No, no quise hacerle nada, por favor debe creerme” - respondió con un susurro el asustado Jake.

    “Aún así debe pagar” - respondió lo que antes había sido un muchacho.

    “Por favor, sólo déjeme en paz. Deja las cosas como estaban antes de que hiciera esto y déjeme continuar mi camino. Haré cualquier cosa que usted quiera. Cualquier cosa. Por favor.” - lloriqueo Jake asustado y desesperado.

    ¿Cualquier cosa ha dicho? - pregunto la aparición intrigado.

    “Cualquier cosa, lo prometo. Haré cualquier cosa.” - respondió Jake un poco esperanzado.

    “Cualquier cosa has dicho y cualquier cosa será” - respondió la entidad.

    Toda su carne se había acabado de caerse. Ahora era un sólo un esqueleto vestido en harapos que hace mucho tiempo pudieron ser ropa.

    De repente el esqueleto comenzó a brillar. Un brillo de color blanco con descargas púrpuras a su alrededor. El poderoso resplandor ilumino toda la cabina del conductor. Unos segundos después la luz fue perdiendo intensidad hasta desaparecer y junto con ella el espectro de aquel desafortunado muchacho. Justo a media noche. La hora en la que todo es posible. De repente el automóvil se puso en marcha, sintió que caía y todo se volvió oscuro.

    Al despertar Jake se encontró tirado en el suelo. Con un terrible dolor de cabeza y el sol del amanecer bañándolo con su luz. El muchacho se encontraba a su lado sentado en una piedra. Pero esta vez era diferente. Su piel morena clara, sus ojos azules y su cabello rubio y sus ropas parecían nuevas. Una ligera aura de luz dorada recorría su cuerpo.

    “Vaya has despertado” - respondió sonriente el muchacho.

    ¿Como? - pregunto Jake.

    “Antes de cualquier explicación mira eso” - dijo serenamente el muchacho.

    Ante los ojos de Jake vio los restos de lo que había sido su auto. Incluso todavía ardía en llamas. Y por fin se dio cuenta que se encontraba en el fondo de un precipicio.

    “Tal vez te suenen familiares estas palabras: Por favor, sólo déjeme en paz. Deja las cosas como estaban antes de que hiciera esto y déjeme continuar mi camino. Haré cualquier cosa que usted quiera. Cualquier cosa. Por favor.” - agregó serenamente el muchacho mostrando de nuevo su sonrisa.

    Entonces vinieron a la mente de Jake como un eco las palabras de Jake: “…Yo lo he salvado hace un momento de la misma manera que lo estoy haciendo ahora. Pare su automóvil e hice que se atascará en él fango…”. Pero el eco volvió: “…de la misma manera que lo estoy haciendo ahora…”.

    “Así es. Usted esta muerto. Usted me dijo claramente: Deja las cosas como estaban antes de que hiciera esto y déjeme continuar mi camino. Pero en ningún momento se puso a pensar que yo lo esta salvando por segunda vez de caer a este precipicio, al pedirme que dejará las cosas como estaban usted mismo ordeno su propia muerte no sin antes hacerme una promesa. Prometio hacer por mi cualquier cosa y eso hará no tiene elección.” - respondió el muchacho.

    “No puede ser” - fue todo lo que dijo Jake.

    “Sabe este lugar es muy especial, hace que uno cumpla sus promesas. Y por lo visto es el centro de muchas cosas raras. Yo las he visto y vivido, como usted ahora las esta viviendo. Yo prometí que buscaría ayuda y no descansaría hasta encontrarla y por 30 años he tratado de cumplir mi promesa pero ahora después de mucho tiempo ya puedo descansar.” - contesto el muchacho.

    “Dijiste y prometiste que harías cualquier cosa y cualquier cosa harás.

    Tomarás mi lugar y cumplirás la promesa que yo hice a cambio de la que me has hecho” - agregó el muchacho.

    “No puedo ser. Esto no es real” - dijo Jake terriblemente asustado.

    “Pero lo es. Es tan real como que no podrás hacer nada. Es tan real como que tendrás que esperar la medianoche para poder influir en el mundo. Es tan real como este lugar que nadie visita y por tanto es tan seguro que te quedes aquí por mucho, mucho tiempo. A mí me tomo 30 años encontrar a alguien. Y antes este lugar era más visitado. No sabes lo que te espera. Pero mi hora ha llegado y debo partir a mi destino.

    Además permíteme darte un consejo no hagas jamás promesas a la ligera el camino seguro al infierno esta hecho con ellas “ - respondió el muchacho.

    ¿Cuál destino? - pregunto Jake al borde de un ataque nervioso.

    “El de vivir con mis padres en el Más Allá y volver a ser feliz otra vez. Por cierto mi nombre es David Montejo para que no te quedes con la duda. Adiós.” - respondió el muchacho.

    Y con una ráfaga de viento y un brillo dorado David desapareció dejando a Jake una tarea que realizar por toda la eternidad.

    FIN.

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