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    OJOS QUE NO VEN

    “Cual retazo del Infierno”© 1999 by Gerardo Bloomerfield

    La habitación estaba a oscuras… Pero esto a Lilif le era indiferente… Aunque la luz estuviera encendida, aquellas tinieblas que la acompañaban desde su nacimiento serian las mismas: era ciega, siempre lo había sido…

    Si, durante los 29 largos años de su vida… Cuando tomó conciencia de lo que ello significaba, se sumió en la mas honda depresión… fue por allá por su cumpleaños número quince o dieciséis… cuando tuvo que soplar aquellas velas, aquellas pequeñas llamas sobre una magnifica torta que ni siquiera lograba imaginar… No tenía idea de lo que era el fuego, ni el “delicioso color celeste del azúcar”, ni el “rojo de las cerezas” del que todos hablaban…

    Pero sopló las velas, guiada por la sensación de calor en su rostro, y comprendió que era como una muerta en vida: condenada para siempre a las más agobiante de las tinieblas.

    Pensó que nunca podría ser feliz con ello, siquiera convivir con esa carga, pese al dinero de su familia, pese a su juventud, pesé a su inteligencia y según le decían sus familiares, pese a su belleza… Estaba resignada a ello… hasta que conoció a Diego.

    Era el jardinero de la casa: un experto en el arte de modificar la naturaleza… Cada mañana, recogía para ella un ramo de pimpollos frescos del rosal del jardín, y los depositaba en un florero, en su habitación. Al principio pensó que por lástima…

    En realidad, siempre pensó que era por lástima… Pero ella amaba aquella fragancia cuando retornaba del desayuno a recluirse en su habitación a media mañana.

    Diego, el jardinero… ¿Quién lo hubiera dicho?… Una mañana, decidió subir antes, sin desayunar…y al entrar en su cuarto percibió otro aroma, ajeno al de las flores. Olor a transpiración, olor a hombre….No era un olor agradable, pero despertó en ella ansiedades que no conocía…

    -¿Diego? ¿Es usted?
    Una risa fue lo que recibió por respuesta…
    -¿Desea que me retire… señorita?
    -No… Por favor, quédese…

    Y fue la primera vez que dialogaron, por mas de dos horas… acerca de las rosas, acerca de los jazmines, y por último acerca de la felicidad… Fue allí cuando el jardinero le replicó, ante su negativismo, que era imposible que una joven como ella no consiguiera la felicidad en la vida… una joven hermosa…

    -Eres hermosa como las flores que cuido a diario Lilif… créeme… Perdón señorita, creo que no debí tutearla…

    -¡Oh, no ! Esta bien… - añadió ella sonrojada…

    Era la primera vez que alguien que no era de su sangre se lo decía… y le gustó…

    Había pasado mas de un año ya… Los hechos se sucedieron vertiginosamente: el primer beso, el amor oculto, la oposición de su familia acusando al empleado de “caza fortunas”, el compromiso finalmente y ahora allí se encontraba… vestida apenas con un chal de seda, esperándole sobre la cama: el lecho nupcial… en un apartamento que sus padres, resignados al fin habían comprado a regañadientes a la pareja en el acomodado barrio de “Pocitos”, entre frases de “a ver cuanto duran juntos” y “ya se dará cuenta solo”… No entendían: no comprendían la dulzura de Diego…

    Eran mas ciegos que ella… Unos insensibles… Y si había un refrán popular que decía: “Ojos que no ven, corazón que no siente”, bien podría aplicarse a sus padres a la inversa: “Corazón que no siente, ojos que no ven”…

    Aprenderían con el tiempo….a ver en Diego lo que ella… a asumirlo como parte de la familia, por mas que fuera un simple jardinero… ¡Ya no veía la hora de que él llegara!, (vaya ironía)… de entregarse a la pasión, aquel sentimiento que por formación religiosa, y familiar venia reprimiendo desde que lo había olido por primera vez….Nunca accedió a entregar su cuerpo a él, no hasta después del matrimonio….Pero ahora era el momento…

    Solo un poco mas y…

    Ella hubiera preferido que el la entrara en brazos por la puerta, y todo eso… Pero, al fin accedió comprensiva al pedido de él: sus amigos deseaban hacerle una “despedida de soltero”, una especie de “ritual “ muy practicado en Uruguay, donde se somete al futuro esposo a los mas increíbles vejámenes, llamándoles “bromas”…

    Rió en el silencio y la oscuridad de la habitación… ¿Qué le estarían haciendo ahora? ¿Desnudándolo y haciéndole caminar por la avenida 18 de julio? ¿Vistiéndole de mujer?

    ¡Lo único que esperaba era que no lo obligaran a revolcarse con alguna “atorranta”, de esas que se contratan a veces en tales despedidas! Pero Diego no sería capaz… Se lo prometió…

    No le había gustado la idea en lo mas mínimo: tenía oído de que esas famosas “despedidas de soltero” eran aberrantes…el novio era sometido a los mas diversos malos tratos y bromas pesadas, todo aquello que la imaginación del mas audaz del grupo propusiera… Había escuchado casos… Como el del chico al que por “bromear” le habían introducido una manguera de extintor en el ano, y luego abierto la válvula… ¡Le destrozaron el intestino..! Y aquel otro caso que… pero no…

    El la había sabido tranquilizar. Los “muchachos” (como el llamaba cariñosamente a sus viejos amigos de la escuela de jardinería) no eran ningunos salvajes, le había asegurado…

    -Solo me “judearán” un poco… tal vez me paseen por todo el centro con un horca al cuello, pintado de alquitrán y eso… Pasaré a bañarme por la casa de mamá y después nos veremos en nuestro “nido”, amor…

    Tampoco le gustaba la idea de que la despedida fuera justo antes de la “luna de miel”… Pero la hostilidad de su familia, si bien mermó lo suficiente como para tolerar su casamiento, no lo hizo tanto como para organizar una fiesta… .Nadie en su rica y acomodada familia creía en las buenas intenciones de Diego… Nadie, solo la Tía Lourdes… Así que habían prescindido de la celebración… Solamente tuvieron un almuerzo intimo con la comprensiva tía, y luego la ceremonia civil en el registro…

    Ni siquiera sus padres habían asistido. Solo la familia de Diego…y sus queridos “muchachos”, que le amenazaban a cada minuto con la “despedida” que tendría aquella misma tarde…

    -¡No te preocupes amor!….Yo mismo participé en la despedida de soltero de varios de ellos… y les hice mas de una “joda”. Siempre era el de las “ideas”, el mas “dañino”… Ahora es mi turno…

    ¡No te preocupes! Estaré pensando en ti, y luego que el “infierno” terminé, pasaré por lo de mamá a ducharme, y me apareceré en nuestra alcoba como un “fantasma “ enamorado…

    Y ella le creía; creía en cada palabra de él… tan intensas como el perfume de las rosas, que día a día le seguía trayendo a cada amanecer…

    No demoraría en llegar… ¡Claro que no! Se matarían de la risa, mientras el le contaba las “torturas” a las que sus amigos le habían sometido… No demoraría, no… Ese ruido en el pasillo… ¿No sería él acaso?

    La llave en la puerta… Claro que era él…

    “-Lilif, te llegó el momento de la verdad “- se dijo mientras se apresuraba a entrar al baño para ponerse unas gotas mas de “Anais Anais”…

    ¿Cómo sería… “hacerlo”? ¿Dolería? ¡Brrrrrr… ¡Tenía un poco de miedo!

    Los pasos sonaron en el apartamento…

    -¡Mi amor, yo ya voy… esperame un minuto! - le dijo mientras cerraba la puerta del baño… Un poco mas de perfume si… Y… aquella pomadita que su tía le había recomendado para la vagina… ¡Que “canchera” que era la tía Lourdes!…

    Podía escuchar los gemidos de él en la habitación, sentir su olor…

    ¡Pobre !, lo debían haber hecho bolsa… ¡el y sus amigos! Cuando abrió la puerta del baño, buscó a tientas la cama… Sin duda la luz estaría encendida ahora, pero para ella era lo mismo… Fue allí cuando la sorprendió… Sintió la mano aferrando su brazo, con fuerza…

    -¡Amoooor!

    Luego sintió como llevaba su mano hacia algo duro, algo que no conocía… algo cilíndrico… ¡Dios!

    -“¡¡¡Es su pene!!!”, pensó…

    -¡Con que ímpetus venís, mi vida…! - le dijo acariciando y escuchando los gemidos de placer de su flamante esposo…

    Luego de unos minutos de acariciarle, en los cuales pudo sentir el latir de aquel grueso pedazo de carne palpitante, él la empujó hacia la cama, de manera que quedó sentada en ella… y sintió aquel olor nuevo… allí frente a su rostro…

    ¡Era el miembro de él, frente a su rostro! Casi… casi podía verlo… sentirlo…

    -Pero… amor… ¿qué se supone que haga?… Yo…Yo…

    No le dejó decir mas… dos manos empujaron su cabeza hacia adelante y el miembro se apretó contra su boca cerrada… Lilif comprendió a la perfección lo que él deseaba…Lo complacería… ¡Tanto tiempo le había hecho esperar!… Abrió su boca y permitió que introdujera su miembro viril dentro de ella, luego dejó que sus manos le acompasaran la cabeza, hacia atrás y hacia adelante… Una y otra vez… Y los gemidos, casi contenidos de él… Una y otra vez, casi hasta su garganta…

    Le gustaba, no podía negarlo… Un minuto, dos, tres y sintió aquella sustancia que le llenaba la boca, haciéndola hacer arcadas mientras el lanzaba una breve exclamación… Aquel sabor…

    ¡Era el esperma!

    Con la boca llena se levantó presurosa y se dirigió nuevamente al baño… diciéndole entrecortadamente:
    -¡Mi… ag… mor…! No… teg… nias… que haceg… esooo.-…

    Escupió en el inodoro y se enjuagó la boca varias veces… ¡Si que resultó un pervertido su esposo, sin dudas!

    ¿Estaba mal que lo fuera? ¿O era una señal de lo mucho que la deseaba..? Venir así, y sin decirle palabra hacerle eso en la noche de bodas… Ella hubiera deseado algo más romántico de aquel hombre que la obsequiaba cada mañana con un ramo de capullos de rosa… ¡y eso que aun faltaba lo mejor!… Tiró la cisterna y escucho como él encendía la radio… Luego le pareció escuchar la puerta abrirse pero no, probablemente la estaba trancando… en el apuro la habría dejado abierta…

    Regresó del baño… Se acercó a la cama y tanteando pudo ver que Diego se hallaba acostado boca arriba… tanteó su cuerpo y aun tenia el miembro afuera aunque todavía estaba vestido… El pene estaba aún tieso…

    -Mi amor… ¡que ímpetus!… Yo nunca… Yo pretendía que fueras un poco más delicado… Pero, no que no me haya gustado, al contrario solo que…

    Le acariciaba sus cabellos… Enmarañados cabellos negros…

    -¿Por qué no me hablas? ¿Te torturaron mucho tus amigos?
    Le acariciaba su cara… .
    -Diego, amor… te pregunté que si te molestaron mucho…
    Fría como el hielo…
    -¿Diego? ¿Cielo?
    Acarició su pecho…
    -¿Estas bien?
    Frío como el mármol…
    -¡¡¡MI vidaaaaaa!!!
    Abrazó su cuerpo… Duro como el acero… No movía un músculo… Fue entonces que temió lo peor… ¿Pero por qué, cómo?

    A tientas noto aquello que rodeaba su cuello…
    Puso su mano en la nariz de él…No respiraba… Allí comprendió… Escuchó su propio grito mucho mas profundo en la soledad de su perpetua oscuridad…

    -¿Y?- pregunto el “Tincho”.
    -Todo bien, todo bien-le contesto el “Verruga”… .- Vamonos rápido y a la mierda…
    Los dos hombres se metieron al ascensor rápidamente el “Tincho” pulso el botón de Planta Baja…
    -¡Mierda “Verruga” Esto es un a cagada loco, una cagada… ..¡No lo puedo creer!- decía una vez y otra lagrimeando, todavía alterado el “Tincho”.
    -Bueno, loco….Son accidentes, cosas que pasan… ¿Pero les dije o no les dije que lo iba a solucionar? ¿No estuvieron todos de acuerdo: vos, el “negro” Vidal, el “Diente”…?¿No me ayudaron a cargarlo en la furgoneta y todo?
    -Si, si…
    -¿Que íbamos a hacer? ¿Llamar a la policía y decirles “miren agentes, estábamos haciendo una joda a un amigo, y sin querer cuando le pusimos una horca al cuello esta se engancho al paragolpes de un auto y lo ahorcamos, justo en su noche de bodas”?
    -No, no…
    El “Verruga” parecía en calma…
    -Que se ocupe “la cieguita” de ese fiambre… Se lo dejé atado al respaldo de la cama con unas medias… Pensarán que todo fue parte de un jugueteo sexual…
    El ascensor se detuvo en planta baja…
    -Solo una cosa “Verruga”… ¿Por qué mierda te demoraste tanto?…
    El “Verruga” rió a carcajadas, mientras abandonaban el edificio… .Allí fue que escucharon aquel espantoso alarido y eso que el apartamento de los recién casados era en el piso cuarto…
    -¡Es que no estaba nada mal, la “cieguita”, viejo….nada mal….!- dijo subiéndose el cierre del pantalón- .. ¡Y ya sabes el dicho… “ojos que no ven…”! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!

    FIN.

    Escrito en November 1, 2021
    bloomerfield ]

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