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    Ojos en la Oscuridad

    Era una noche de muerte, eso decía yo. Busque mis llaves que casi siempre se me olvidaban en la mesa, saliendo de la casa lo primero que vi fue una oscuridad, una noche tranquila donde no había nadie en la calle. No tenía ningún arma, cuchillo, machete, ni nada. No soy un asesino, así que no le veía al caso, pero me pasó por la mente portar alguna herramienta mortal o para descuartizar a alguien. Mi mente estaba confusa y escuchaba sonidos extraños en mi cabeza por lo cual me sentía perturbado.

    Al seguir caminando escuché pasar unas patrullas a distancia y parecía una persecución. El sonido cada vez se acercaba más a mí, pero pronto se alejó. Corrí angustiado por un temor pasajero que no le encontraba razón. Me topé con una mujer gorda de unos 50 años aproximadamente, parecida a un molusco por lo fea que era, su cabello estaba desaliñado y hacía conjunto con una vestimenta blanca de ridículas bolitas rojas que le llegaban hasta las rodillas. Me miró, y yo le dije dentro de mi:
    -¿Será que quiere tener un deseo venéreo conmigo?.

    ¡Sexo!, eso siempre pasa por mi cabeza, enredarme con ella, eso fue lo que pensé y en efecto, eso quería ella, se aproximó y me dijo con un susurro:
    -Oye… ¿quieres venir a mi casa?… queda muy cerca de aquí y podemos hacer muchas cosas juntos.

    Sin más titubeos, a una mujer de quien no conocía su nombre y que era… fea, le dije que sí. Quería tener algo de acción esa noche así que fuimos a su casa que quedaba a pocas cuadras de la mía; acto seguido, entré a su casa, me miró a los ojos y al acercarme, me besó.

    La casa por dentro era podrida al igual que la dueña y repentinamente comenzamos a babearnos en besos, de pronto Zuuiiimm… Escuche un zumbido, pero no le tome importancia y en ese momento me dijo:
    -Acaba de ocurrir un accidente, fueron dos autos que chocaron, al parecer uno iba en vía contraria y murieron seis personas.

    Al terminar de contarme lo sucedido, pensé en las sirenas que había escuchado antes de llegar a esta nauseabunda casa. Sacó unas llaves de sus exagerados bustos y abrió una puerta desgastada por los años, luego pasamos y nos acostamos en una cama que al parecer era su lecho de delirio y fuimos a lo que fuimos. Fue tan asqueroso lo que hicimos pero se movía excelente; fui a sacar un cigarrillo de mis pantalones y en cambio encontré algo que no se de donde salió, no me explicaba que hacían una tijeras dentro de mis bolsillos… Sentí puñaladas en mi espalda!…

    Tres, cuatro, cinco, seis, perdí la cuenta y luego sólo sentía pequeños aguijonazos como los que ocasionan los mosquitos cuando pican, me desplomé al suelo de la maloliente cama donde gemía y me retorcía de vivir la agonía, con la mirada turbia logre visualizar a un individuo corpulento quien me comenzó a reclamar a gritos:
    -¡¿Qué haces con mi madre, maldito?!, ¡eres un desgraciado!, ¡eres un… cada vez su rugido se volvía más áspero, resonaban como una maldita pesadilla, el dolor de las punzadas era intenso y no podía respirar, asfixiándome a la vez que perdía el conocimiento. De un momento a otro me encontré en una habitación sombría y con un hedor a morriña que se sentía en el ambiente; quise moverme pero era imposible. Además de lo agotado que estaba, pero me di cuenta que no era por el cansancio que no me podía mover, sino porque tenía desmembrada las piernas y mi brazo izquierdo, no obstante tenia mi otro brazo pero totalmente muerto y listo para gangrenarse. Era imposible de creer, pese a esto seguía vivo. Mis cuerdas vocales estaban saturadas de la sangre endurecida, lo que me impedía gritar o hacer el menor susurro.

    ¿Por qué no he muerto?. Pensé. Luego traté de moverme y qué me iba a mover. Desnudo, mutilado, mudo y en la oscuridad, ¿Acaso esto es la muerte; dónde está el infierno, los diablos, el fuego y el sufrimiento; dónde está Dios, los ángeles, el paraíso y la luz? Metido en un cuarto oscuro y solo, continuaba caviloso:
    -Sé que no me he portado bien antes, pero tampoco soy un desgraciado.

    Por qué a mí???… por qué?…
    Cerré los ojos y mi cabeza me daba vueltas.
    -Esto no puede estar sucediéndome a mi, en vez de yo ser el asesino, fui la víctima de una vieja prostituta. Para qué vivir sin brazos ni piernas, de eso depende cualquier ser humano para subsistir, con ellos podía hacer muchas cosas y no las aproveché al máximo cuando las tenía.

    Escuché el sonido de unas llaves y martillazos aproximarse. Vi la luz… Me miré y estaba rodeado de rostros, todos observándose los unos a los otros. Me di cuenta que no era el único que estaba allí, al igual que yo habían otros seres en iguales circunstancias, solo teníamos los ojos para ver el horrendo escenario que ya no quería presenciar. Se apagó la luz y no nos volvimos a ver; ningún otro ruido, ningún otro sonido, solo el de las llaves y martillazos distanciarse.

    Escrito en June 12, 2021
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