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    Naturaleza del Satanismo

    The Watcher

    Para muchos “satanistas”, el “satanismo” no es nada más que una inversión del Cristianismo, una rabieta contra el ambiente cristiano del cual rara vez logran librarse. Si de verdad rechazan el Cristianismo, entonces por qué se preocupan tanto con sus símbolos? ¿Por qué el meterse con Jesús y “dios” en un esfuerzo autoconsciente de “blasfemar”? ¿Cómo puedes “blasfemar” contra algo a lo que supuestamente no perteneces? ¿Cómo puedes “blasfemar” contra el ‘dios’ cristiano a menos que aceptes su realidad? ¿Cómo puedes “blasfemar” contra Jesús a menos de que creyeras que fuera el ‘hijo de dios’ como dicen los Cristianos?

    Los intentos excesivos en “blasfemar” —más bien la preocupación por ser “blasfemos” —es indicio de una mentalidad fundamentalmente Cristiana. Claro, el Cristianismo todavía es un enemigo, uno de varios enemigos. Cualquier dogma que busque imponerse a sí mismo en contra de la voluntad del individuo de ser lo que quiere ser, es un enemigo. El cristianismo es el producto de cierto tipo de personas. La gente fabrica las religiones; las religiones no hacen a la gente. Si bien se supone que los satanistas se hallan fuera del contexto cristiano, hay unos “satanistas” que existen sólo en el contexto del cristianismo. Agarran su pedazo de teología e imaginería Cristianas, y simplemente la invierten, para ser “blasfemos”, en un esfuerzo para irritar a ésa vieja y celosa deidad hebrea, Jehovah, en el cual obviamnete creen, y piensan que son “malos” cuando obran de tal manera. Los tipos de personas atraídas por el Cristianismo y otros dogmas represivos de la misma clase que se empeñan en cohibir la fuerza vital, nacen sin esa fuerza vital, ya sea biológica o genéticamente. Se hallan en franca rebelión contra la naturaleza y el cosmos. Para hablar en términos esotéricos, han ido arrancados del Árbol de la Vida, cuencas vacías, quelipots. El Cristianismo es un culto de la muerte —una inversión de la naturaleza. El Satanismo es un reflejo de la naturaleza y el cosmos. Nuestros “Satanistas” tan obsesionados con “blasfemar” son los que aceptan la definición que da la Iglesia del Satanismo.

    LA FUERZA OSCURA
    ¿De dónde el Satanismo? De las palabras Sat y Tan, términos sánscritos para designar a la Fuerza Oscura que impulsa y motiva al Cosmos (Sat), y (Tan). Los hebreos vieron esta Fuerza Vital como su enemigo, y fue así como “Satan” se convirtió en su “adversario” porque ellos (es decir, los del culto de Jehovah) habían sido arrancados del Árbol de la Vida (el flujo de la vida). Podemos apreciar, entre otras creencias, al Taoísmo y al Tantrismo, que reflejan el fluir de la fuerza vital en la humanidad; conceptos mucho más antiguos que el Cristianismo o el Judaísmo.

    UN PENTAGRAMA SALUDABLE
    El símbolo de la fuerza vital es el pentagrama con las dos puntas para arriba. Éste pentagrama no está “invertido”; está en la posición correcta, la estrella Oriental en su posición correcta: un símbolo de vida, de salud, del Sat y el Tan. Nótese que l centro forma una figura (un pentágono) de una casa con las cinco puntas (Tan) representando cómo el Sat se manifiesta en la Naturaleza. El pentagrama con la punta para arriba, tan apreciado por las religiones de Nueva Era, es la casa invertida, la Naturaleza de cabeza.

    Esta Fuerza Oscura en la Naturaleza crea y destruye, es el originador del cambio en el cosmos, lo que hoy día los científicos denominan Entropía. Satán es el/la dios/a de la vida, el cosmocrátor; Pan —el Todo. Deja el cementerio, olvídate de esa imaginería de muertos y morbidez; disfruta la vida, y que tengas un buen día.

    EL DIABLO COMO FIESTERO
    El siguiente fue un diálogo con un corresponsal francés que buscaba información sobre el Satanismo. Su idea de Satanismo había sido estructurada por la propaganda de los sacerdotes cristianos. “…El Satanismo me atrae. Es en serio, estoy muy decidido! No creo que el Satanismo sea algo ‘divertido’! Odio lo ‘divertido’! Quiero vivir a lo satánico. ¿Pueden ayudarme?”

    Respuesta: Me gustaria hacer unos cuantos comentarios acerca de algunas afirmaciones suyas, con lo cual espero que no piense que estoy pontificando. Primero, “el Satanismo no es ‘divertido’! Pues la ALEGRÍA de la vida es la propia esencia del Satanismo. ¿Qué le pasó al Diablo como el Burlador cósmico —virtualmente un Arquetipo Universal (Coyote para los Indios de Norteamérica, Loki para los Noruegos)? El Diablo como el Comodín de la baraja, el Burlador, que le da algo de impredecibilidad y de cambio a la vida? ¿Qué tal Satán en su papel de Dionisio o de Pan, como el fiestero, el salvaje, el alegre dios de los paganos que se la pasa persiguiendo ninfas? Tal símbolo de jolgorio, tan detestado por la Iglesia Cristiana, hasta el punto de que se convirtió en la personificación de Satán, como el dios cornudo y de pezuña hendida de las brujas? Es la Iglesia Cristiana la que ha definido a Satán y al Satanismo, y ha proclamado que el cementerio es el lugar favorito de los Satanistas. Algunas personas extraviadas se la creen y se convierten en su definición de lo que es un “Satanista”, lo que los sacerdotes se encargaron de inventar. Y por supuesto, algunos son sombríos y están privados de toda alegría; tan faltos de Vida que su VERDADERO sitio se halla en la iglesia Cristiana.

    Qué otra cosa eran los Sabbaths de brujas si no descargas catárticas para librarse de la morbidez y el puritanismo de la Iglesia? Una excusa para una gigantesca fiesta comunal, donde se permitían cosas tan horrendas como bailar, donde se cometían otros “pecados” como la gula. Donde el pueblo podía por una vez escapar de los ojos vigilantes de los amargados sacerdotes del Nazareno, y se DIVERTÍAN? Y estos Sabbaths —esas grandes fiestas —fueron distorsionadas, como era costumbre entre los sacerdotes, y descritas como reuniones donde se obligaba a las personas a besar el trasero del Diablo, de comer comida podrida y beber orines.

    “Todos llevaban sus contribuciones, de comida o bebida. La persona que representaba al macho cabrío o dios astado sería, podemos suponerlo, alguien muy popular entre los asistentes, probablemente el bufón del pueblo. Los que tocaban instrumentos formarían un conjunto… El resto bailaba, comía, bebía y follaba… Con el canto del gallo, todos los participantes, exhaustos pero felices regresaban a su amargo trabajo, a sus pobres chozas, pero con la feliz idea de que al terminar la semana tendrían baile, comida y disfrutarían una vez más del amor libre” [Wheatley, El Diablo y Todas Sus Obras]

    Escrito en November 22, 2021
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