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    ¡Maldito bebe!.

    Sabes que te amo nena…

    La conocí una mañana mientras hacia el aseo del local donde trabajaba como administrador de red, la mire ahí en la entrada, sentada, fumando un cigarrillo, mientras yo por mi parte hacia el aseo del pasillo del local pensando, -puta mierda, como no se quita de ahí, pinche vieja solo esta estorbándome- justo cuando le iba a decir que moviera su miserable trasero de la entrada volteo y parecía haber leído mis pensamientos por que al mirarme grito -¡¿que?!- a lo que no di mucha importancia y proseguí con mi trabajo, poco a poco se fue metiendo en mi vida hasta que logro ser mi pareja… Estable.

    Comenzamos a tener relaciones sexuales por todos lados, hoy en un baño, luego en otro, en el local, en una bodega, en su casa, en la mía, diario teníamos relaciones sexuales, hasta aquel día en que me dio aquella noticia tan funesta para mi, maldita sea una y mil veces esa frase, la cual nunca espero escuchar de una chica con la que me siento a gusto, tan a gusto que no deseo jamas que me arruinen la vida diciéndome tan de súbito “Eso”, justo cuando mas deseo estar a su lado, justo cuando siento que empiezo a sentir amor por ellas para que me digan esa maldita frase “Estoy embarazada”, -¿que vamos a hacer?- dijo -no puedo dejar de trabajar solo por el embarazo, mis padres me matan si se enteran- y yo te mato a ti y a el si lo tienes- interrumpí de golpe- no puedo tener un hijo ahora, ve y méteselo a otro idiota, yo no lo quiero, es mas decídete el o yo, así de simple es esto, por que no pienso mantenerte a ti y de paso a un mocoso que ¡igual y es hasta de tu vecino O alguien mas antes de ser mio…

    Al parecer no era buena idea que ella estuviera embarazada, sus padres la matarían o a mi, no les importaría quien pagara eso, no les importaría si era ella o yo, solo se desquitarían de su coraje, la maldita mocosa embarazada seria un mal ejemplo para su demás familia, y los días pasaban y ella me molestaba con esa maldita frase “¿que vamos a hacer?”, hasta que un día como cualquier otro la invite a mi casa para darle una “Revolcada” Como a ella le gustaba que se las diera, no se si solo yo o alguien mas, pero le gustaba que se las dieran…

    Sabia que ella me notaba extraño, por que me miraba raro, sabia que no seria una “Revolcada” Normal, seria una verdadera revolcada, le comencé a hablar de abortar al miserable feto que estaba dentro de ella, le hable de que no debíamos tener hijos, de que eso seria un impedimento entre nosotros, maldita perra, ¿que demonios había hecho para merecer que ella quedara embarazada?, pensaba una y otra vez esta frase muy dentro de mi ser, hasta que ella comenzó a besarme buscando que le hiciera caso, lo cual solo me molesto, pero sentí “Algo” Que me decía que no me enojara, que debería hacerle el amor, sin molestarme con ella… Y así fue comencé a besarla y a acariciar su cuerpo y sus tetas, bajando poco a poco…

    Fue cuando mire su vientre hinchado, llenándome de furia y sin pensarlo golpee aquel maldito lugar donde se albergaba tanta infelicidad, donde se refugiaba mi desdicha y mis preocupaciones, ella grito y comenzó a llorar, ¡no!, ¡no! Por favor, ¡no lo hagas!, lo cual solo fue como indicaciones para mi y comencé a golpearla en todo el cuerpo, si no se hubiera negado al aborto eso no habría pasado, la miraba retorciéndose en el suelo de la habitación, la miraba recibiendo todos esos golpes y ella indefensa solo llorando y sangrando mientras su piel desnuda rozaba el suelo…

    A lo que por fuerte que era su llanto fue opacado con mis palabras mientras ella parecía ir muriendo… ¡muere maldito bebe!…

    Tomado de Post-Mortem Sicker (Daniel Rivera) 2005/2006

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