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    Mal

    ¿Se ha parado alguna vez a pensar si verdaderamente el mal, en su tremenda cruzada contra su contrario hubiera vencido y la vida que nos ha tocado ¿vivir? no es más que el calvario que nos merecemos como simples seres dominados por las fuerzas que dirige sabiamente nuestro actual dios eterno Satanás?

    Pues sí, ahora mismo para continuar un poco bien debería crear un personaje angustiado ejemplo de un infierno que le ha tocado vivir, un ser que se autocompadezca en medio de un ambiente postapocalíptico, gris y contaminado, hierros entremezclados con cemento, luces rotas, vegetales mustios, animales destrozados, desgarrados por las mandíbulas de las incontables ratas, niños gritando escondidos bajo los cartones, ancianos llamando a la muerte, seres ciegos -sin almas- deambulando entre las ruinas de sus antiguos hogares, semáforos estropeados, papeleras quemadas, fuego, pequeñas islas, porciones de infierno al final de cada calle, bidones ardiendo, aire cargado, humo negro, olor a queroseno, brisa infernal, gemidos de odio, de rabia, de impotencia agolpan cada reducto de paradójica paz que bien disimulada se esconde dentro de algunos lugares sobre esta mierda 70 % agua 30 % tierra. Esto sería la descripción de un infierno vista por la mayoría de los seres inteligentes que “gobiernan” este globo achatado por los putos polos.

    Pues este infierno en la tierra imaginado por muchos -sentido por unos pocos- posible desencadenante producido por sectas, por manos demoniacas pulsando botones rojos con lucecitas, acto seguido cabezas nucleares sobrevolando cráneos, silbando cerca de los pensamientos, megatones de potencia desencadenada en un corto fragmento de tiempo, a continuación dolor, dolor, dolor, a continuación nada, nada, nada, ¿el final?, no, el comienzo del final, dicho comienzo durará poco, pero el nudo será eterno, una historia sin desenlace.

    Esto posiblemente sea, como he dicho anteriormente el verdadero infierno, lo que nos espera si alguna vez el mal triunfase sobre el bien, pero ¿se ha parado a pensar si ya lo ha hecho?, corra, mire a su alrededor y dígame -en voz baja por favor- “tengo tantos motivos por los cuales seguir viviendo”, “tengo tantos objetivos todavía que me quedan por cumplir”, “pues yo he nacido por esto y por lo otro”, “pues doy gracias a dios por haberme dado la vida”. ¿Verdaderamente vivimos?.

    A mi edad todavía me quedan cosas por vivir, experiencias que notar, que sentir, pero si le digo la verdad, creo yo que dichas sensaciones no acabarán por llenarme, ¿para qué coño nacemos?, ¿por qué somos tan dependientes de todo?, cada ser parece una radiografía en la que puede observarse, entrelazado con sus propios huesos miles de cadenas con ganchos, con afilados garfios, cada gancho es un vínculo de dependencia, dependencia de todo, de un dios, de una felicidad maquillada, de unas amistades que al final no lo son, de un amor posiblemente eterno que en el fondo es perecedero, dependemos de grandes dosis de afecto, todo esto nos hace ser dependientes y por lo tanto imperfectos, simplemente nacemos para demostrar a los seres perfectos -al ser perfecto- que existe un contrario a él, si no existiera la imperfección él simplemente sería él, nada más que él, un él con mayúsculas.

    ¿Y qué es eso de que un dios -según la gran mayoría- positivo, un dios bueno, es el que nos gobierna?, ¿no puede ser todo lo contrario?, ¿no puede haber vencido el mal?, dígame una cosa linda, una cosa bonita que haya visto en todos sus años de vida, en esta época en que le ha tocado sobrevivir, esforzarse por vivir, por ver amanecer un día más en medio de esta mierda que llaman tierra, conjunto de materia marrón igual a los excrementos que defeca un simple chucho. Piense por un momento, siéntese junto a un ser como usted háblele, cada uno somos una unidad divisible e indivisible a la vez, independiente pero dependiente, esto puede parecer algo confuso, pero es muy sencillo, lo que trato de buscar es el posible motivo por el cual nuestras madres nos cagan, por el cual un doctor nos da nuestra primera hostia para abrir nuestros pulmones, en fin, ¿por qué coño vivimos?

    Pues sí, esto verdaderamente es un infierno, un infierno en la vida, cada uno de nosotros somos la personificación del infierno, una pequeña porción encarnada del propio mal, de nuestro padre todopoderoso, que desde el principio de los tiempos ha vencido al bien, y es gracioso, nos imaginamos el infierno como algo completamente desagradable, algo doloroso, algo interminable, algo negro y rojo a la vez, y la verdad es que estamos completamente ciegos, porque no hay más averno que el que nos rodea, el que nos invade todos los días, todo a nuestro alrededor es negro, rojo, todo quema, todo arde, todo está oscuro, todo murmura a nuestras espaldas, el mal inunda nuestros bolsillos, se introduce por el cuello de la camisa y se cuela por cada poro de nuestra piel, dentro de nosotros, en cada gen que poseemos, tenemos un pequeño fragmento de información codificada en donde toda la verdad está escrita, allí se nos dice, se nos indica que esto es bueno, que está bien, nacemos engañados, guiados por algo, nacemos aprendiendo que lo que vemos es bueno, es el bien, y es porque el mal nos confunde, el mal es confusión, es mentira, es ironía, esto es el mal.

    Y es cierto, todo es relativo, incluso el bien y el mal, nosotros podemos ver esto como algo bueno, o simplemente como algo normal, pero ¿por qué?, porque desde nuestra infancia se nos inculca -se nos dice- que esto es la vida, y después vendrá la muerte, y después el bien o el mal absoluto, según tus acciones. Yo soy de los que opinan que esto es el mal y antes de esto venía el premal, ¿despues?, el postmal, lógico, el bien es solo un término alcanzable por los seres perfectos, o sea, por el dios todopoderoso que rige este mal, o sea, por el mal, entonces, el -permitirme este término- supermaligno es el único que puede conocer el bien. Y ya que lo ha podido conocer, ya que lo ha conocido, porque estoy seguro que ya lo ha experimentado, el mal es curioso, tiene ansia por vivir, por experimentar, el mal se nutre de experiencias, nos envía pequeñas porciones, visiones de ese bien que ha visto, las planta en la tierra -en su infierno material- y florecen como las rosas, pero ese bien es muy pasajero, ese bien está aislado, ese bien se marchita, ese bien por lo tanto no es bien, sino un espejismo de lo que nunca podremos alcanzar.

    El bien, el dios todopoderoso positivo o como sea, o como quiera llamarse, o como quiera serlo, murió hace mucho tiempo, o quizá esté recluido, encarcelado, quizá ande engañado también como todos nosotros, quizá crea que sigue gobernando, que dirige esto positivamente, que esto es bueno, que las flores son bonitas, que, al fin y al cabo hay bondad, pero lo que yo creo es que ese Algo que maneja esto es un dios miope, ciego, sin cristalino, con unos globos oculares deformados, opacos, mejor dicho, traslúcidos, solo dejan pasar lo que interesa, ese bien es un buenazo imbécil que no se da cuenta de nada, por lo tanto el mal, el mismísmo satanás, -nunca me ha gustado emplear esta palabra-, yo creo que el mal es tan superior, tan abstracto, tan grande, tan infinito que no puede embutirse en un simple ser llamado satanás, por muy legendario o poderoso que sea, no puede enfrascarse un termino tan finito en un simple nombre masculino, el mal es el mal y es el que gobierna finalmente todo esto.

    Más mal, más infierno es el que permanece escondido, tapado a los ojos de los demás, de todos nosotros, ¿y qué habrá después de esta muerte viva?, pues más muerte, pero más muerte en este caso muerta, la postmuerte seguirá siendo un infierno, pero ya no oculto, el mal se quitará su sombrero, su capa y su maquillaje, se descubrirá, le veremos el rostro, un bello rostro, engañador, cínico, pelo negro, ojos negros, dientes negros, tez blanca, delgado, dedos alargados, sonriente, irónico, lleno de energía, ya sea positiva o negativa, la que más le convenga en ese momento, el mal tiene ventaja sobre el bien, el mal es capaz de convertirse en bien cuando le plazca o convenga, mientras que el bien siempre deberá ser así, por eso el mal vence al bien, por eso es el que dirige todo, y es que hay que poner los pies en la tierra, el bien es débil, el bien es manejable, corruptible, el bien puro no existe, y si existe estará rodeado de mal que se encargará de esconderlo, de camuflarlo.

    Abrir los ojos de una vez todos, y daros cuenta que bien no hay ninguno, que todo es relativo, que ver nacer un crío es bonito y lindo pero nace para poder seguir alimentando esto que unos llaman vida y yo digo que es la premuerte o muerte, ya que antes de esto vendría otro periodo y después nos invadirá otro mucho más visible aún, después de esto se desvelarán todas las incógnitas, los seres ciegos llorarán, gritarán y ese será su infierno, el haberse dado cuenta que después de éste calvario toca vivir otro mucho más horrible, en que lo único bueno que pueda tener -si merece ser nombrado- es que no aparecerá camuflado, estaremos cara a cara con el mal, le veremos -notaremos- sus dientes.

    Pues sí, las rosas, las cosas lindas, el amor, los sentimientos lindos, la solidaridad no dejan de ser meros instrumentos creados por el mismísimo Algo para engañar, ocultar, camuflar la verdadera realidad, la misma que cada uno experimentamos en situaciones concretas, la misma que algunos tenemos constantemente, eternamente. Dicho bien aislado es lo que ahora mismo considera la gente como yo como bien. Esas experiencias lindas, placenteras, llenas de vida, jajajaja, pero cuando se darán cuenta todos que por mucho que sonriamos complacidos, llenos de felicidad el Mismísimo sonreirá mil millones de veces más, nosotros con esta manera de vivir que tenemos le estamos dando aún más fuerza y ganas. Cuando abramos los ojos y plantemos los pies firmemente en el suelo comenzará el verdadero apocalipsis, ya que a El se le habrá acabado todo motivo para seguir con esta campaña cínica, entones cerrará los ojillos, suspirará irónicamente, se frotará sus manos pálidas alargadas y con un leve soplido unirá todos los infiernos -los materiales y los espirituales- en uno solo, quizá esto sea el comienzo de la verdadera vida, de la vida sin engaños, de la vida abierta sin ignorancias, quizá esto -eso- sea la vida.

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