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    KUASKA

    “Vive en la oscuridad de la noche, desterrado de la
    luz del día, encerrado en un pozo sin fondo, en la
    antigua ciudad de Kanen.
    Vino de las estrellas, en la noche del principio de
    los tiempos, es uno de aquellos,conocidos con el
    nombre de Primigenios.
    Su nombre fue aclamado en los altares de hace
    milenios, fué conocido como Kuaska, “el que yace en la
    oscuridad”, y espera el momento, para volver a dominar
    lo que una vez fue suyo, la Oscuridad”
    (Pasaje extraído del Necronomicon)

    Oscuridad, solo veo oscuridad, creía que podría salvarme del terrible destino, pero no he podido. Encerrado en un lugar oscuro, donde parece que no hay vida, corro hacia el Norte y lo único que sigo viendo es oscuridad. ¿En que lugar me encuentro? ¿Cómo puedo salir?. No lo sé, lo único que se es mi terrible historia, la razón por la que me encuentro en este insólito lugar…

    Yo trabajaba como arqueólogo para el prestigioso Dr. Frederek, un experto en temas de civilizaciones antiguas. Recientemente, un pastor había descubierto una cueva, que estaba decorada con extraños dibujos.
    Éste había buscado a la autoridad de la zona y le había comunicado este hecho. La autoridad de la zona, ante la extrañeza del hecho contactó con el British Museum para comunicarle el hallazgo. El British Museum, como siempre interesado, había decido mandar a su inminente experto el doctor Frederek y a su colaborador (yo) a la zona, para descubrir la antigüedad de esos dibujos.

    Después de un largo viaje en avión, llegamos a Arkham. Posteriormente gracias a un autobús de línea llegamos hasta el pequeño pueblo de Nenak y nada más llegar nos dirigimos al ayuntamiento. Allí, el alcalde nos indicó el lugar donde se encontraba la cueva.

    Después de la larga conversación que mantuvimos con el alcalde, nos hospedamos en el único hostal del que disponía el pueblo.
    Al día siguiente recogimos víveres del Almacén de Tau, un gran lugar donde se podía encontrar toda clase de comida, poco después cargamos nuestras mochilas a la espalda y comenzamos nuestra larga marcha hacia la cueva. Esta se encontraba al Norte del pueblo, en la encrucijada entre dos montañas, en la parte inferior, camuflada por un inmenso bosque. Después de un día, llegamos al bosque.
    Éste era muy denso y sus arboles poseían una gran altura, y comenzamos a atravesarlo. El doctor se extrañó mucho al no ver prácticamente ningún animal. Justo cuando me estaba comentando esto, se oyó ¡grich!… ¡grich, grich!.

    Nos detuvimos e intentamos localizar la dirección de donde provenía ese sonido, pero ya no se volvió a escuchar más, por lo que seguimos avanzando.

    Al bordear un arbusto, encontramos la ansiada cueva.
    La cueva tenia una altura de unos 2 metros y una anchura de 1 metro.
    El profesor me dijo que sacara las lamparas de gas, las encendimos y entramos a la cueva. Nada mas introducirnos unos 10 metros vimos unos extraños dibujos situados al lado derecho de la pared. Estos representaban unas formas humanoides, situadas alrededor de unas piedras.

    Algunas de las formas humanoides tenían una extraña característica, las piernas de estos poseían una extraña oscuridad comparada con el resto del cuerpo.

    Después de realizar algunas fotos de las extrañas pinturas, continuamos adentrándonos en la oscuridad de la cueva.

    Las piernas poco a poco se iban haciendo cada vez mas pesadas, mientras que la humedad de la cueva se iba acentuando.

    Seguimos avanzando durante algunas horas más hasta que nos encontramos delante de una gran sala decorada con numerosos dibujos.

    El profesor inquieto ante al descubrimiento me pidió que sacara el mayor numero de fotos, mientras que se acercaba para examinarlas, “K… A… N… E… N”, dijo el profesor, “ la ciudad de las sombras, por fin la he encontrado “.

    Yo, estupefacto por la repentina acción del profesor, me quede atónito esperando a que finalizase su discurso…

    “Sí, querido amigo, durante mis años de juventud investigué en unas islas situadas en el Pacífico las extrañas costumbres de unos indígenas. Éstos adoraban a unas criaturas llamadas Primigenios y decían que algún día despertarían de su largo sueño, para volver a dominar lo que una vez fue suyo…”

    EH, ¿Qué es eso?, DIOS…

    Entonces fue cuando me di cuenta de que en el lugar donde miraba el profesor había una extraña forma muy oscura que se movía lentamente por el suelo y según iba avanzando, ésta aumentaba de tamaño.

    El profesor me dijo:
    “Corre, corre, escapa de la cueva…”

    Yo, asustado por el extraño suceso y por la cobardía que me inundo en ese instante corrí y corrí sin parar hacia el pasillo por el cual habíamos entrado a esa sala momentos antes. Gire la cabeza y contemplé una de las imágenes más espantosas y asquerosas de toda mi vida.

    Aquella forma extraña ya poseía un tamaño igual al del profesor y se encontraba a medio metro de éste.

    El profesor sostenía en su mano derecha una antorcha, con la que intentaba hacer frente a esa forma, mientras que retrocedía hacia el lugar en el que me encontraba. Entonces fue cuando aquella cosa, forma o como quiera que fuese llamada sufrió una metamorfosis increíble e imprevisible.

    La transformación fue como si una multitud de olas de mar saliesen del centro de la cosa y éstas se fueran uniendo entre sí en el vacío de la cueva hasta formar una figura humanoide.

    El profesor aprovechó para correr hacia mi lado.

    De repente la criatura tuvo otra extraña metamorfosis y de nuevo del centro de ésta salió una especie de multitud de olas que se unieron en el vacío de la cueva para formar una especie de telaraña que se lanzo contra el profesor. Éste al chocar contra aquella telaraña o red, fue mutilado.

    Aquella red que parecía tan liquida y esponjosa debía ser más resistente de lo que parecía y había troceado al profesor en varios cachitos.

    Cada una de la especie de cuerdas que componían la red habían cortado las partes de su cuerpo, al chocar ellas.

    Fue como si una horda de sierras lanzadas por una fuerza sobrehumana hubiera destrozado al profesor.

    Yo, mas asustado que nunca comencé a correr, ya que si esa criatura era capaz de destrozar un cuerpo humano con esa espasmosa facilidad, ¿Qué posibilidades tendría yo, un muchacho menos robusto que el profesor, de enfrentarme a aquella cosa?…Mientras que corría a lo largo de los interminables pasillos de la cueva, giré un par de veces la cabeza, para ver con espanto como aquella forma se desplazaba por el suelo como extrema soltura.

    Ahora el tamaño de la criatura había aumentado hasta abarcar todo el ancho y alto de la cueva y se desplazaba como si fuese una gran ola gigante viscosa, situada a unos 3 metros detrás de mí. Seguí corriendo, hasta que llego un momento en el ya no podía más. Caí exhausto al suelo de la cueva mientras ví como aquella cosa se acercaba hacia mí.

    En esos momentos toda mi vida transcurrió por mi cabeza y aquella cosa se abrió como si fuese una gran boca y se abalanzo hacia mí…

    Poco después me encontré en este lugar oscuro en el que no puedo hacer nada, mientras que noto como poco a poco mi cuerpo empieza a ser menos pesado.

    Parece que el lugar en el que me encuentro no tiene fin, y siempre hay esa misma oscuridad.

    Es como si estuviese en otra dimensión, en un lugar donde todo es silencio y oscuridad, maldita oscuridad…

    Han pasado unas horas y sigo intentando correr hacia todos las direcciones posibles, pero sigo sin encontrar nada, absolutamente nada.

    Poco a poco noto como mi cuerpo se va haciendo menos pesado e intentado gritar pero el eco acaba desapareciendo hasta convertirse en ese terrible silencio que embarga a esta prisión.

    Creo que el profesor tampoco se salvo de dicho destino y se encuentra en este lugar, aunque fue destrozado.

    Es como si una parte de nuestro ser, más duradero que el frágil cuerpo permaneciese vivo, ya que estoy seguro que mi cuerpo ya no existe.

    Seguro que fue digerido hasta convertirse en otra parte de aquella cosa. Aquella terrible forma debe ser algo del espacio. O puede que sea un dios, porque…

    ¿Cómo es posible que mi cuerpo haya sido destruido y yo y seguramente el profesor nos encontremos en este terrible lugar como si estuviéramos vivos?

    Después de mucho reflexionar, creo que nos encontramos dentro de esa cosa, pero en una forma no material, y que somos su pasto, y poco a poco se va alimentando de mí, por eso cada vez me encuentro menos pesado.

    Seguro que me estoy convirtiendo en algo parecido a una sombra, como aquellas figuras que se representaban en el principio de la cueva. Lo que pasa es que naturalmente aquellas criaturas seguían permaneciendo vivas hasta que poco a poco se iba consumiendo su alma o lo que quiera que fuese eso, hasta convertirse en partes de aquella cosa, mientras que yo al ser engullido me debe de estar ocurriendo ese mismo proceso pero sin tener mi cuerpo y creo que estoy condenado a morir…

    ¡Ja! Si se puede morir dos veces, acabare formando parte de esa terrible criatura al igual que posiblemente ya lo haya hecho mi amigo el profesor. Estoy confinado a ser sencillamente Oscuridad…

    Escrito por Muerte
    1997
    Dedicado a H.P.Lovecraft

    Escrito en November 1, 2021
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