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    Jung y Satán

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    No me suscribo —al menos no del todo —a la teoría de que Satán sea la Fuerza Oscura en la Naturaleza; la Naturaleza tiene cierto tipo de “fuerzas” que están más allá de una comprensión inmediata… al conjunto de fuerzas que operan en el Universo, es decir, a la interacción conjunta de los fenómenos de gravedad, electromagnetismo, fuerza débil, más el factor azar que atrae y repele todo en el Universo, a éso me refiero cuando hablo de Fuerza Oscura…, pero el categorizarlas y “etiquetarlas” no me parece muy apropiado. En mi opinión, el llamarle Oscuro, hace pensar, aunque no necesariamente, en la dualidad luz/oscuridad, etc, y no es que sea muy adaptable para un público que en su mayoría piensa de forma dual…

    Una forma más “apropiada” de describir a Satán, sea equiparándolo al arquetipo Jungiano de la “Sombra”, me refiero a la teoría del Inconsciente Colectivo de Jung, cuando habla de los cinco arquetipos principales, y el que correspondería a Satán, es el de la “Sombra”, la cual es el “lado oscuro” de la naturaleza humana. La Sombra encierra lo que es biológico, instintual, sexual, ya saben lo que a ciertas personas se les ha dado por denominar “el lado malo” o “la parte malvada” del hombre. Un contenido que se halla más que todo en el inconsciente. Sin embargo hay ciertos elementos de nuestro inconsciente, que querámoslo o no, lo proyectamos hacia otras personas, lo cual consideramos, en medio de nuestra atrevida ignorancia, que es lo mejor que podemos hacer, o por lo menos lo más aceptable.

    Veamos como opera la Sombra: Si no se “externaliza”, se vuelve cada vez más densa, se reprime en nuestro inconsciente, se reprimen todos esos deseos insatisfechos, se retienen, por lo que es necesario externalizarla de vez en cuando; sin embargo, no se puede proyectar muy lejos en el inconsciente, ya que si lo hacemos, se puede volver contra nosotros, como una bestia desenfrenada, no tendría control sobre sí misma, lo que daría como resultado que en un momento dado nos hallemos gobernados por nuestras emociones e instintos, y unirlos no es muy recomendable que digamos, ya que podría meternos en serios problemas… que es lo que suele ocurrir con las personas impulsivas. Así que es muy muy importante, el de poder delimitar el dominio de la Sombra, y no dejarla avanzar. Hay que proyectarla, pero a la vez, no se puede proyectar demasiado… Y eso es lo que necesitamos ejercitar, de manera efectiva; la llama de Satán que arde en nuestro interior.

    Para la muestra, he aquí una serie de citas de Jung, que los harán reflexionar un poco…

    “Desafortunadamente, no cabe duda, de que el hombre es, menos bueno de lo que él se imagina que es, o de lo que quiere ser. Todo el mundo carga consigo una sombra,y mientras menos incorporada esté en la vida consciente del individuo, es más densa y negra. Si una inferioridad es consciente, siempre habrá una oportunidad de corregirlo. Además, está constantemente en contacto con otros intereses, por lo que está sujeta continuamente a cambio y modificación. Pero si se halla reprimida y aislada de la conciencia nunca se corregirá.”

    “Psicologia y Religión” (1938). En CW 11: Psicología y Religión: Este y Oeste p.131

    Es un pensamiento aterrador, el que el hombre tenga una sombra constantemente a su lado, compuesta no solamente de sus pequeñas debilidades y fobias si no también de un dinamismo positivamente demoníaco. El individuo poco sabe de ésto; para él, como individuo que es, es increíble que pueda ir,casi en cualquier circunstancia, más allá de él mismo. Pero dejen que estas pequeñas criaturas-individuos formen una masa, y emergerá un monstruo enfurecido; y cada individuo será como una pequeña célula en el cuerpo de ése monstruo, así que para bien o para mal,debe acompañarlo en su sangriento desorden y hasta asistirlo hasta las últimas consecuencias. Al tener una leve sospecha de estas posibilidades siniestras, el hombre se hace el de la vista gorda ante ése lado sombrío y oscuro de la naturaleza humana.

    Lucha ciegamente ante el dogma saludable del pecado original, el cual, sin embargo, es prodigiosamente verdadero. Sí, hasta duda admitir el conflicto del cual está dolorosamente consciente.

    “Sobre la Psicología del Inconsciente” (1912). En CW 7: Dos Ensayos sobre Psicología Analítica p.35

    Sabemos que los dramas más violentos no son representados en el cine o el teatro, sino en los corazones de las personas comunes y corrientes que pasan a nuestro lado sin que nos demos cuenta, y quienes no reflejan nada al mundo de los conflictos que habitan en ellos excepto posiblemente cuando sufren un colapso nervioso. Lo que resulta tan difícil de entender para el hombre de la calle es el hecho de que en la mayoría de los casos los mismos pacientes tienen la mínima sospecha de la guerra interna que tiene lugar en su inconsciente. Si recordamos que hay mucha gente que no entiende nada en absoluto sobre ellos mismos, estaremos menos sorprendidos al darnos cuenta de que también hay personas que desconocen completamente su estado actual.

    “New Paths in Psychology” (1912). In CW 7: Dos Ensayos sobre Psicología Analítica p.425

    Si te imaginas a alguien que sea lo suficientemente valiente para retirar todas sus proyecciones, tendrás a un individuo que es consciente de una sombra bastante grande. Tal individuo se ha cargado a sí mismo con nuevos problemas y conflictos.Se ha convertido en un serio problema para sí mismo, ya que es incapaz de decir como reaccionarán, si harán esto o lo otro, si están mal, y que debe luchar contra ellos. Tal persona sabe que lo que esté mal en el mundo está en sí mismo, y si sólo aprendiera cómo tratar con su propia sombra habrá hecho algo por el mundo. Habrá tenido éxito al disminuir, así sea una parte infinitesimal del gigantesco cúmulo de insolutos problemas sociales de nuestros días.

    “Psicología y Religión” (1938). En CW 11: Psicología y Religión: Este y Oeste p.140

    Hay una diferencia abismal entre lo que el hombre es y lo que representa, entre lo que es como inividuo y lo que es como ser colectivo. Su función se ha desarrollado a expensas de la individualidad. Si sobresaliera, se haría idéntico a su función colectiva; pero si no, entonces aunque sea altamente estimado como elemento funcional e la sociedad, su individualidad quedaría completamente en el mismo nivel de sus funciones inferiores no desarrolladas, y no es más que un bárbaro, mientras que en el caso anterior se ha engañado felizmnete en su barbarismo actual.

    Tipos Psicológicos (1921). CW 6: P.iii

    “¿Cómo más pudo habérsele ocurrido al hombre el dividir el cosmos, en la analogía de día y noche, verano e invierno, en un mundo de luz y un mundo de oscuridad habitados por monstruos fabulosos, a menos que tviera el prototipo de tal división en sí mismo, en la polaridad entre el consciente y el invisible e intangible inconsciente? La percepción de los objetos del hombre primitivo está parcialmente condicionada por el comportamiento objetivo de las cosas mismas, mientras que una gran parte de éste es representado por los hechos intrapsíquicos, los cuales no están relacionados con los objetos externos excepto en la forma como se proyectan. Esto se debe a la sencilla razón de que el hombre “primitivo” aún no ha experimentado ésa disciplina ascética de la mente, que conocemos como la crítica de la razón. Para él, el mundo es más o menos un fenómeno muy fluido dentro de su propia fantasía, donde sujeto y objeto no están diferenciados y se hallan en un estado de interpenetración natural”.

    “Aspectos Psicológicos del Arquetipo de la Madre” (1939) En CW 9, Parte 1: Los Arquetipos y el Inconsciente Colectivo p. 187

    Llevada a su más profundo sentido, la sombra es la cola sauriana invisible que el hombre arrastra tras de sí. Cuidadosamente amputada, se convierte en la Serpiente de los misterios antiguos. Sólo los monos hacen ostentación con su cola.

    La Integración de la Personalidad (1939)

    Tal como tendemos a asumir que el mundo es tal como lo vemos, suponemos inocentemente que las personas son tal como nos las imaginamos. En este último caso, desafortunadamente, no tenemos una prueba científica que nos muestre la discrepancia entre nuestra percepción y la realidad. Aunque la posibilidad de una enorme decepción sea infinitamente grande aquí que en nuestra percepción del mundo físico, seguimos proyectando inocentemente nuestra propia psicología en los demás seres humanos. De esta manera, todo el mundo crea para sí mismos una serie de relaciones más o menos imaginarias basadas esencialmente en la proyección

    “Aspectos Generales de la Psicología del Sueño” (1916). En CW 8: La Estructura y Dinámica de la Psique p.507

    Todo lo que el hombre debería, y sin embargo no puede, ser o hacer —serlo en un sentido positivo o negativo —vive como una figura mitológica y como una anticipación en su conciencia, bien sea como una proyección religiosa o —lo que es aún más peligroso —como contenidos inconscientes , que se proyectan espontaneamente a sí mismos en objetos incongruentes, por ejemplo, las doctrinas de “salvación”. Todas ellas no son más que sustitutos racionalizados para la mitología, y su innaturalidad hace más ml que bien.

    “La Psicología del Arquetipo del Niño” (1940). En CW 9, Parte I: Los Arquetipos y el Inconsciente Colectivo p.287

    El cambio de carácter que resulta del estallido de las fuerzas colectivas es sorprendente. Una persona gentil y amable puede transformarse en un maníaco o en una bestia salvaje. Uno siempre tiende a culpar circunstancias externas, pero nada estallaría en nosotros si no estuviera allí con anterioridad. De hecho, vivimos constantemente en el borde de un volcán, y hasta donde sabemos, no hay manera de protegernos de una posible erupción que destruiría todo lo que esté a su alcance. Ciertamente es bueno predicar la razón y el sentido común, pero que tal si tuvieras como audiencia un asilo para alienados mentales o una muchedumbre en frenesí colectivo? No existe mucha diferencia entre ambos, ya que tanto el loco como la muchedumbre son movidas por fuerzas enormes e impersonales.

    “Psicología y Religión” (1938). En CW 11: Psicología y Religión: Este y Oeste p.25

    Cuando debemos enfrentarnos con nuestros problemas, nos resistimos instintivamente a seguir el camino que nos conduce a la oscuridad y las tinieblas. Deseamos oír sólo de resultados inequívocos, y nos olvidamos completamente de que dichos resultados sólo pueden lograrse cuando nos hemos aventurado y hemos regresado de las tinieblas. Pero para penetrar en la oscuridad debemos invocar todos los poderes de “iluminación” que nuestra conciencia pueda ofrecer.

    “Las Etapas de la Vida” (1930). En CW 8: La Estructura y Dinámica de la Psique p.752

    Llenar la mente consciente con concepciones ideales es una característica de la Teosofía occidental, pero no es la confrontación con la sombra y el mundo de la oscuridad. Uno no llega a la “iluminación” imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad.

    “El Árbol Filosófico” (1945). En CW 13: Estudios Alquímicos p.335

    El Bien no se hace mejor exagerándolo, sino peor, y una maldad pequeña puede convertirse en una grande siendo despreciada o reprimida. La sombra es una parte importante de la naturaleza humana, y es sólo en la noche que las sombras no existen.

    “Una Aproximación Psicológica al Dogma de la Trinidad” (1942) En CW 11: Psicología y Religión: Este y Oeste p.286

    Un hombre que sea inconsciente de sí mismo actúa de manera ciega e instintiva, y además es engañado por las ilusiones que surgen cuando ve todo de lo que no es consciente que se halla en sí mismo, cuando vienen del exterior, proyectadas en su vecino.

    “El Árbol Filosófico” (1945). En CW 13: Estudios Alquímicos. P.335

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