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    El Cazafantasmas.

    Autor: Bernardino Anguiano García (NINO).

    Las luces internas de la ambulancia parpadeaban sin cesar, impidiéndoles a los paramédicos realizar satisfactoriamente su trabajo; Javier se aferraba al asiento tratando de mantener el equilibrio; el movimiento era brusco, pero a pesar de eso, su mejor amigo permanecía inmovilizado. El ulular de las sirenas le enchinaba la piel, los paramédicos hacían malabares con el suero, las jeringas, oxigeno y los aparatos, y hacían hasta lo imposible por mantenerlo con vida. Él sentía la impotencia de poder ayudar a Pedro.

    Un sonido uniforme y permanente en uno de los aparatos, indicaba que el corazón de Pedro había dejado de funcionar. Él miraba con los ojos vidriosos por el llanto como el cuerpo de su amigo se relajaba y la cabeza caía hacia el costado izquierdo… Casi percibió como el alma dejaba ese cuerpo inerte… El grito de uno de los paramédicos hacia su compañero, lo sobresalto y lo devolvió a la realidad.

    -¡Rápido pásame el “Revividor”!

    Javier estaba horrorizado con las maniobras, había visto muchas veces en las películas, la misma escena que estaba presenciando, pero nunca pensó que fuera tan dramático en la vida real; y no por que se tratara de su mejor amigo… El sonido del aparato convulsionando el cuerpo de Pedro al pasarle la corriente eléctrica, era estremecedor. Uno de los paramédicos le inyecto un medicamento, mientras el otro preparaba la siguiente descarga… Al tocar el desnudo cuerpo, se produjo el peculiar sonido que le taladraba los oídos… Dos gruesas lagrimas escurrían por sus mejillas, levantó su vista al cielo y en su mente exclamó: ¡Por qué Dios mío! ¿Qué fue lo que pasó en esa diabólica casa? ¡Maldita la hora en que le pedí que pasará unas noches en la casa de la abuela!.

    El pitido pausado del aparato indicando que funcionaba nuevamente el corazón de su amigo, le dibujo una sonrisa de esperanza en sus labios.

    -¡Ya volvió, ya volvió! Grito uno de los paramédicos-. Rápido, ponle oxigeno.

    El rechinar de los neumáticos anunciaba la llegada al hospital, en un segundo, la puerta trasera se abrió y bajaron a su amigo en medio de varios curiosos que se acercaban para ver si podían identificar al enfermo. Los gritos de los paramédicos, la gente, las luces de los pasillos… Todo parecía una horrenda pesadilla para Javier. Entraron a Emergencias y le dijeron que esperara en la sala de visitantes. Ahí permanecería hasta saber la situación de su amigo. Sus pensamientos viajaron a una semana atrás, cuando le pidió a Pedro que investigara la casona de su abuela Mercedes, en la cual, todo mundo sabía que era habitada por fantasmas.

    II

    Javier había citado a su amigo en el café Florián, para detallarle los pormenores de lo que pasaba en la casa de su abuela.

    -Pedro, te cite en este lugar para comentarte un notición, y para que pagaras el café, jajaja.
    -Si la noticia que me tienes, es importante; el café y lo que quieras comer lo pago yo. ¿Qué traes ahora?
    -¡Te tengo una casa habitada con fantasmas!… ¿Cómo ves, he? ¿No es importante?
    -Ya, va ser igual a la que me dijiste el mes pasado, que oíste en el radio, en el programa Del más allá y resultó ser la mala construcción de la cañería la que producía esos ruidos… ¡desperdicié una semana de mi valioso tiempo para decirles a esas gentes que si ya no querían escuchar esos ruidos infernales, que arreglaran su cañería!
    -¡No! Esta si es de verdad, ¡es una casona que tiene la abuela en Villa Juárez! (Cd. Juárez, N.L.)
    -¡Bah! ¿Y hasta ahora supiste que tenía fantasmas?
    -Pero que desconfiado eres hombre. Yo no sabía de la existencia de esa casa. Mi familia y yo, fuimos a visitar a mis padres el domingo pasado, y salió la conversación sobre la casa. La abuela decía que ya nadie quiere realizar los trabajos de reparación en la vieja casona, que desde que se corrió la noticia de la existencia de fantasmas ya nadie dura un solo día dentro de la casa.
    -¿Y desde cuando tienen fantasmas en la casa de la abuelita?
    -¡Desde siempre!…

    Mi abuela contó que cuando estaba recieeeeeén casada, o sea, hace muchísimo tiempo, jajaja. Mi abuelo que en paz descanse, compró la casona para utilizarla como Quinta y pasar ahí los fines de semana para que les quitare el estrés que les producía el ajetreo de la ciudad. Total la compró, pero nunca tuvieron oportunidad de ir, hasta que una vez que se enojó con la abuela (Y por lo que me dijo la abuela, fue una discusión fuerte) se fue a vivir a esa casa. Pero no duró mucho, esa misma tarde, mi abuela sintió remordimiento por el abuelo y se fue a buscarlo y…

    -Oye, ¿Me vas a contar toda la historia de amor de tus abuelos?… Te aseguro que no tengo mucho tiempo, tengo varios pendientes importantes que atender.
    -¡Espérame Tantito! Desesperado… Te decía que mi abuela llegó a la casa a buscar a mi abuelo, y se reconciliaron y decidieron pasar la noche ahí, para reconciliarse mejor, jajaja. Total, que les aguitaron la noche los fantasmas, se les aparecieron y dicen que hicieron unos ruidos espantosos, que tuvieron que salir a la carrera y ya no se volvieron a parar ahí.
    -Y ¿ella los vio?
    -Sí.
    -Si se asustaron tanto… ¿Porqué no vendieron la casa?
    -Dice mi abuela, que la quisieron tener de recuerdo… Para que ya no volvieran a enojarse entre ellos… Y dice que funcionó… Que jamás, sí, lo oyes bien, jamás volvieron a tener una discusión.
    -Mmhh, muy interesante… ¿Y desde entonces no le dan mantenimiento?
    -No. Eso es lo extraño. La abuela dice que al principio solo asustaban en la noche. Pero desde que murió el abuelo (ya hace más de un año) mi abuelita quiso vender esa casa, pero antes de hacerlo tenía que sacar a los fantasmas de ahí… Así que, le pidió ayuda a un sacerdote amigo de la familia, (tu no lo conoces), fue y puso agua bendita y todo eso que hacen, exorcismo o no se que madres… El caso es que ahora, la situación esta peor. Ahora, en vez de asustar solo en la noche, lo hacen también en el día…
    -¿Desde hace un año dices?
    -Sí. Bueno casi dos… La casa necesita pintura, enjarrar algunas paredes, etc. Pero nadie se atreve, y yo le dije a mi abuelita: Abue, yo tengo un amigo que te puede ayudar y…
    -¡Ni lo pienses! Yo no voy a hacer el trabajo, yo no pinto ni mi casa y…
    -¡Espérate desesperado! ¿Pues cual trabajo?… ¡Híjole, te digo! Cómo eres… Le decía a mi abuela que te conocía, y que eras un cazafantasmas moderno… Y que tú podías echar a los fantasmitas de patitas en la calle, que ya tenias fama en esas cosas, etc, etc. … ¿Cómo ves? ¿Te hechas ese trompo a la uña o tienes mello?
    -Ya sabes que no tengo miedo… ¿Entonces no voy a hacer nada? … Nada más echar a los fantasmas, es todo.
    -Sí hombre. Pues que te traes… ¿Por qué desconfías?
    -Porque te conozco.
    -Entonces, ¿lo vas a hacer?
    -¡Hecho!… Pero al siguiente día que salgan los fantasmas pagas las cervezas, jajaja.
    -¡Trato hecho!… Te vas a cagar de miedo, jajaja… Esta no es como la otra casa, de ruiditos y sombras; esta si tiene fantasmas de carne y hueso… Bueno, no sé si sean de carne y hueso, pero, por lo que dice la abuela Mercedes, (y mira que para que se asuste la abue, esta cabrón) esta vez si se te van a quitar las ganas de andar de cazador de fantasmas, jajaja.

    III

    Las palabras del Médico lo sacaron bruscamente de sus pensamientos.

    -¿Quién viene con Pedro Montaño?
    -¡Yo, doctor! ¿Cómo esta él?
    -¿Es usted familiar de él?
    -No. Pero soy su mejor amigo.
    -Él esta mejor, sufrió una paro cardiaco que le provocó una fisura en el corazón, pero ya esta estable… lo vamos a dejar una semana en observación y esperaremos a que no se le presente un nuevo paro… Si en dos días no se presenta, estará fuera de peligro. ¿Le puede avisar a sus familiares?
    -¡Uy, doctor! Va estar difícil. Sus padres y su hermana radican en Italia, pero no sé como comunicarme con ellos… Aquí no tiene a ningún familiar.
    -Esto es muy penoso para mí, pero… ¿Quién va a pagar los gastos hospitalarios?
    -Usted no se preocupe, yo pagaré lo que sea necesario… Ya le dije que es mi mejor amigo.
    -Me parece muy bien, pasé a la oficina para que llene los papeles correspondientes.

    Javier realizó los tramites necesarios para que atendieran como era debido a su amigo. Al salir del hospital les notificó a sus familiares lo ocurrido.

    Una vez en su casa, estuvieron mucho tiempo discutiendo que fue lo que le pudo pasar a Pedro.

    -Pobre muchacho. Decía la abuela-. Se asustó tanto que le provocó un ataque al corazón.

    Y todos asentían. El saber que pudo haber sido asesinado a manos de fantasmas, les enchinaba la piel y nadie quería retirarse a dormir. Pero en algún momento tendrían que hacerlo. Y así, uno a uno se fue retirando a sus habitaciones con el corazón sobrecogido por el temor. La esposa de Javier yacía dormida cuando él se recostó en la cama. Su mente buscaba una explicación lógica a lo ocurrido: Pedro nunca tuvo miedo a lo sobrenatural, ya había lidiado con infinidad de fantasmas antes… ¿Qué fue lo que pasó?… Mañana tengo que ir a la casona a recoger las cosas de Pedro… Tengo que ir, a pesar del miedo que tengo….

    Al día siguiente, cuando Javier abrió la enmohecida puerta de hierro de la vieja casa provocó un chillido aberrante que le erizo los cabellos. La amplia estancia estaba iluminada por los rayos solares que entraban por las ventanas. Su corazón latía con fuerza, tenía mucho miedo. Dio un rápido vistazo y descubrió el desorden en que se encontraban los muebles, parecía que hubieran sido participes de una feroz lucha. En una esquina se encontraba todo el equipo de Pedro. Estaba acomodado en forma ordenada. Esto lo sobresaltó ya que el día anterior cuando llegó a buscar a su amigo y encontrarlo desmayado en el centro de la estancia, sus cosas estaban tiradas desordenadamente. Su corazón latió mas apresuradamente, el temor lo estaba embargando y decidió salir rápidamente antes que le hiciera alguna mala jugarreta. Llevó todo el equipo de su amigo hacia su automóvil, cerró con llave la vieja puerta y se marchó jurando no volver a ese lugar jamás.

    Estando en la comodidad de su hogar, Javier revisó el material de su amigo. Encontró varias cintas de película y cassettes. Las probó, pero a pesar de estar todas las cintas corridas, estas no mostraban absolutamente nada, es como si estuvieran en blanco. Su curiosidad por saber lo que pasó en la casa de su abuela, era tan grande como el deseo de que se recuperará satisfactoriamente su amigo Pedro.

    IV

    Pedro se esforzó demasiado para poder abrir los ojos, lo primero que vio fue a una linda enfermera verificando el funcionamiento de los aparatos y reduciendo un poco más el goteo de suero que entraba por sus venas. No había mucho que mirar en ese pequeño cuarto, un sillón, una mesita con teléfono, el aparato del clima, una ventana con las verdes cortinas corridas, una puerta… Y la cama donde estaba acostado, no tenía que ser adivino para saber que se encontraba en un hospital. ¿Pero que hacía allí? Se preguntaba. ¿Desde cuándo? ¿Quién lo había traído?… La voz de la dulce enfermera lo sacó de sus cavilaciones.

    -¡Vaya! Buenos días, al fin despertó, ya tenía dos días con sus noches dormido, parecía un osito invernando, jajaja.

    Pedro quiso contestar el saludo, pero no pudo. Sentía la lengua dormida, y todos los músculos de su rostro los tenía adoloridos. La enfermera sonrió ante su intento.

    -No se esfuerce, todavía esta muy débil. Ya habrá tiempo para platicar, y eso téngalo por seguro, soy una autentica cotorra parlanchina, jajaja… Por lo pronto espéreme aquí acostadito, relajado, que voy a avisarle al doctor para que lo revise.

    Pedro esbozó una ligera sonrisa. Al estar solo, su pensamiento empezó a aclararse, a recordar, y a cada vivencia de su mente, su rostro se contraía y su corazón impulsaba la sangre con fuerza, el aparato que medía las pulsaciones emitió pitidos más veloces y su respiración empezó a crecer. Los recuerdos eran tan reales que no vio cuando el doctor entró, hasta que escuchó su voz sobresaltándolo.

    -Necesita tranquilizarse si no quiere tener otro paro cardiaco. Sea lo que fuere, que le haya causado ese shock emocional, debe dejarlo fuera, tomarlo con calma… Si uno piensa bien las cosas se da cuenta que no son tan malas como parecían al principio.

    El médico tomó las lecturas de los aparatos y ordenó a la enfermera que le suministrará el medicamento apropiado.

    -Malo. Le dijo la enfermera -. Nada más me salgo un momento y ya esta peor. Necesita portarse bien, si no, ya no lo voy a querer ¿he?.

    El medicamento inyectado hizo que poco a poco entrará en el mundo de los sueños, en donde aparecían imágenes fantasmagóricas y cuando empezaba a respirar aceleradamente aparecía la imagen conciliadora de la enfermera que lo reconfortaba y su respiración volvía al ritmo normal.

    Al abrir nuevamente los ojos, se encontraba solo en su cuarto. Debía concentrarse y relajarse para recordar todo lo acontecido días antes sin que empeorará su estado; y su mente voló al pasado.

    V

    Javier lo llevó a la casa de su abuela. Llevaba víveres suficientes para estar varios días. También llevaba todo el equipo necesario para detectar a el fantasma si lo hubiese. Al bajar todo del automóvil, su amigo se despidió de él, dejándolo solo:

    -Bueno Pedrito, aquí te dejo solo con tus fantasmas; y espero que cuando regrese, esta casa este limpia de seres de ultratumba… ¡Ah! Pero antes les cobras la renta, jajaja… que ya están varios años atrasados, jajaja.
    -¿Cuándo vas a venir?
    -Tu dime, ¿cuándo quieres que regrese?
    -Ven pasado mañana… Nada mas para ver como van las cosas.
    -¡Hecho!. Aquí tienes las llaves. Nos vemos pasado mañana, que duermas bien, jajaja.
    -Que te vaya bien… ¡Y no se te olviden las cervezas! ¡Jajaja! Al cerrar la vieja puerta de hierro. Sintió una ligera ráfaga de aire helado que le erizó los cabellos. Después dibujo una sonrisa en sus labios, esto empieza a ponerse interesante pensó. Colocó las cámaras de video fijas, dos en la estancia, una en la recamara, otra en comedor, una más en la cocina y dos en el patio. Se colocó la correa de la cámara de video móvil y se sentó en la mesa he hizo funcionar la grabadora de sonidos.
    -Si hay algún fantasma en esta casa, por favor identifíquese… ¿Qué es lo que quiere?… ¿Porqué no abandona este plano material?

    En los casos que había investigado anteriormente se había topado con infinidad de estafadores que utilizaban a los fantasmas como medios de publicidad, trucos que él descubría fácilmente. Pero hubo contadas ocasiones en que si se enfrentó a verdaderos fantasmas, a difuntos que clamaban ayuda, Una misa para darle confort a su alma, algún mensaje a un familiar, tesoros materiales que querían donar… Muchas eran las causas, pero el fin era el mismo, necesitaban ayuda para descansar en paz. Este parecía ser un caso verdadero, se trataba de su amigo, además no les interesaba la publicidad, pues ya la tenía.

    Pedro espero un tiempo prudente. Paró la grabación, regresó la cinta y escuchó… Solo escuchó su voz y la estática del silencio y volvió a regresar la cinta al principio. Pulsó el botón de grabar.

    -Si hay algún fantasma en esta casa, por favor identifíquese… ¿Qué es lo que quiere?… ¿En que le puedo ayudar?

    Pedro regresó la cinta y al escuchar de nuevo, descubrió la primera psicofonía, era una voz infantil, hablaba en susurros, en sonido grave y era perfectamente audible. Pedro escuchó lo siguiente:

    Si hay algún fantasma en esta casa, por favor identifíquese…
    Maaamiiii Maamii… ¿Qué es lo que quiere?… ¿Quién ees eeeeel?… ¿En que le puedo ayudar?… ¿Noos puuedee aayuudaar? Maamii.

    Al presionar el botón de parar en la grabadora, Pedro se limpio el sudor de su frente. Es demasiado pronto pensó. Muy rápido el contacto.

    Volvió a presionar el botón de grabar.

    -¿Cómo te llamas pequeño?…
    -Maamii, friioo maamii… Maamii, ¿noos puuedee ayudaar?.

    Esta vez Pedro escucha la voz claramente, sin necesidad de reproducción en la grabadora de sonidos que continuaba funcionando. Era una voz tenebrosa, sepulcral, que le producía escalofríos.

    La voz es de un niño no menor a 5 años ni mayor a 10 pensó Pedro. Y volvió a preguntar:
    -¿Cómo te llamas pequeño?… Yo te puedo ayudar…
    -Maamii, que nos ayuudee, maamii, miieedoo
    -!Shhiitt! Noo Puuedee

    ¡Esa voz es de una mujer! exclamó sorprendido. Las manos le temblaban y batalló un poco para presionar el botón de parar. Sudaba copiosamente, sin embargo, la temperatura ambiental era muy fresca, casi fría. Tenía la boca reseca, tomo un trago de agua. Estaba asombrado de la rapidez del contacto; y no solo había un fantasma, sino dos, o tal vez más. Regresó la cinta y escuchó todo nuevamente cerciorándose de que todo estuviese grabado, y así era.

    -Maamii, aayuudaa… miieedoo… maamii -La voz del niño aunque de ultratumba parecía suplicante.
    Shhiitt, noo puede

    La voz de mujer era autoritaria, pero la sensibilidad de Pedro era enorme y detecto cierto aire de temor. Miró hacía sus rodillas y detectó el ligero temblor que producían. Se enojó consigo mismo, estaba familiarizado con todo esto, pero siempre, el contacto con el más allá, le producía ese temblor y que el cabello de la nuca estuviese constantemente erizado. Volvió a presionar el botón de grabar.

    -¡Señora, yo puedo ayudarlos!… Por favor, déjenme ayudarles…
    -Maamii, friioo… aaayuudaaa maamii… mucho friiioooo. El susurro de la voz del niño se escuchaba más fuerte.
    -Siii yaa viieenee

    Otra vez Pedro detecta ese temor en la voz fantasmal de la mujer… Él estaba sintiendo el frío intenso del que hablaba el niño, de su boca y nariz empezó a emerger un bao en cada respiración, es como si estuviese en una época invernal. Volvió a enojarse consigo mismo al sentir un escalofrío que le recorrió toda la columna vertebral.

    Sintió algo extraño, sentía la presencia de algo tenebroso, el comedor donde se encontraba empezó a iluminarse cada vez más, las rodillas le empezaron a temblar nuevamente, su respiración creció considerablemente, el rostro lo sentía casi congelado, parecía como si estuviese fumando, pero era el bao que producía. Su percepción le gritaba que se diera vuelta inmediatamente, porque unos ojos fijos y siniestros estaban mirándole a sus espaldas. Al voltear, lo que vio lo dejó paralizado de espanto. Era un niño, como de nueve años, pantalones de manta a los tobillos, estaba de pie con la cabeza hacia abajo, como si estuviese castigado, pero con la mirada fija en Pedro, era la mirada más diabólica que haya visto en su vida, su rostro estaba pálido, sus ojos negros tenían una ligera sombra morada a su alrededor.

    VI

    La voz de la enfermera lo regresó a la realidad.

    -¡Hola osito dormilón!… Despabílese, que ya le llegó visita.

    Pedro miró a la enfermera con asombro y luego descubrió la figura de su amigo Javier.

    -¡Quibo Pedrito! ¿Pues cómo estás hombre?… Dice el doc. Que ya estas mejor.

    -Sí. Ya me siento bien.

    -Bueno chicos interrumpió la enfermera-. Todo esta normal, los aparatos, el suero… Los dejo solos para que platiquen a gusto.

    La enfermera salió del cuarto. Javier estaba impaciente por saber que es lo que había pasado.

    -Conque osito y toda la cosa ¿no?… Estas tremendo hombre, te me estas petateando, con un pie en el otro mundo, pero, ¡Ah! Eso sí, muy conquistador el pelao…
    -Déjate de tonterías y dime, ¿qué pasó?
    -Pues eso te pregunto yo, ¿qué pasó? Te encontré desmayado en la casa de la abuela, te dio un paro cardiaco y te traje para acá… ¿qué pasó en aquella casa?
    -Tenías razón, hay fantasmas… ¡Fue algo espantoso!… ¡Tenemos que volver a esa casa!
    -¡Estas loco! Yo no voy para allá… Ves lo que te pasó y ¿Quieres volver?
    -Si ya no quieres que haya fantasmas en esa casa, tenemos que hacerlo… ¿Cuándo puedo salir de aquí?
    -Pasado mañana te dan de alta, ya hable con el doc.
    -Bueno, ese mismo día vamos a la casa de tu abuela para terminar con todo esto… Y que pagues las cervezas Pedro sonrió levemente.
    -¡Estas loco de remate! ¿Lo sabes?… Entonces, nos vemos ese día.
    -Si, adiós… Y no te preocupes por los gastos hospitalarios… Ya me dijo el doctor que los estas pagando. En cuanto salga de aquí, te liquido.
    -¡No! No me liquides, mejor págame, jajaja.

    Pedro no pudo contener la carcajada, pero una fuerte punzada en el pecho logró que la reprimiera.

    Nunca se le quitó lo bromista pensó. Y los recuerdos volvieron a ese día en que se le apareció ese niño fantasma.

    VII.

    Si, ahora recordaba…

    Era un niño, como de nueve años, pantalones de manta a la altura de los tobillos, estaba de pie con la cabeza hacia abajo, como si estuviese castigado, pero con la mirada fija en Pedro, era la mirada más diabólica que haya visto en su vida, su rostro estaba pálido, sus ojos negros tenían una ligera sombra morada a su alrededor. Su piel estaba amoratada y pálida, la camisa era blanca y del mismo material que el pantalón. Sus pies estaban descalzos y estaban manchados de sangre seca. Al mirar con detenimiento los pies, un escalofrío le recorrió todo su cuerpo, los pies estaban flotando, estaban a centímetros del piso.

    Pedro tomó aire, y tomando fuerzas lo miró directamente a los ojos. Se volvió a cimbrar de pies a cabeza al contemplar esos ojos hundidos, cadavéricos. El siniestro personaje esbozó una forzada sonrisa, mostrando unas encías negruzcas, sus labios estaban partidos, casi pudriéndose. Hizo un doble esfuerzo para poder emitir un sonido lo suficientemente claro para ser entendido por el extraño ser:
    -¿Cóomo te llamas pequeño?… ¿Qué puedo hacer por ti?
    -¿Por mí?… ¡Jajajaja!… ¡Jejeje!

    La frase y la primera carcajada que emitió el siniestro personaje, correspondían a la de un niño, pero la segunda, se volvió ronca, gruesa y espeluznante. Y sentenció al final:

    -¡Quiero que te largues de aquí!… Si no quieres que te lastime, ¡Lárgate!

    El niño desapareció ante los atónitos ojos de Pedro, que se quedo mudo de espanto ante la diabólica aparición. Recobrando la compostura, se dejó caer en la silla, tomó un vaso de agua, y verificó que todo estuviese grabado. Todo estaba en orden, la grabadora seguía funcionando.

    -Jamás me había pasado algo parecido Dijo Pedro, dirigiéndose al micrófono-. En todos los casos que he investigado, las personas muertas se muestran, como fueron en vida, tratando de asustar lo menos posible.

    Pero en este caso, su intención era precisamente causar temor, su apariencia era horrible, era como platicar con una persona que murió con tres días de anterioridad y su cuerpo empieza a descomponerse, espero que el video lo haya registrado… En las anteriores investigaciones, claman por alguien que les ayude, pero este no es el caso, quieren que me vaya de aquí… Tal vez, porque se trate de un niño, es la única diferencia. Fin de grabación.

    Pedro presionó el botón de parar, pero al instante escuchó la voz del niño de nuevo, pero esta vez, ya no era clara y amenazadora, sino con temor y en susurros, pero de igual manera, tenebrosa.

    -Maamii… Miieedoo… Ayuudaa maamii
    Accionó rápidamente el botón de grabar y preguntó:
    -Hola pequeño, ¿Ya no quieres que me vaya?
    -Ayuuda maamii… Él puueedee…
    -¡Shiit!…Auun nooo
    -¡Señora! Dijo Pedro al oír la voz de la mujer-. Yo puedo ayudarlos, en verdad… Por favor, dejen que les brinde mi ayuda.
    -Frííoo… Maamii miieedooo… Muuchoo frííoo y miieedoo.

    Pedro sintió otra vez esa sensación de ser observado, al volver su rostro, se encontró con el rostro más hermoso que haya visto en su vida. Irradiaba una extraña luz rojiza, su cuerpo era muy sensual, a pesar de su vestimenta humilde, su belleza lo tenía embobado. La aparición se le acercaba lentamente, quería besarlo… Sus labios casi se rozaban.

    -Seeñora… Balbuceo Pedro.

    En ese momento, el bello rostro fantasmal se transfiguró; la tersa piel rosada, se convirtió en carne muerta, amoratada; el sedoso cabello, se le cayó cuando se pasó la horrible mano por la cabeza… El horrendo ser, le sonrió, mostrándole al igual que el pequeño, sus encías negruscas carentes de dientes.

    -¡Aaaaahhh! Gritó Pedro horrorizado.

    Entonces escucho la voz gruesa y tenebrosa, era igual al del niño y le increpaba:

    -¡Maldito! ¿No escuchaste a mi pequeño hijo?… ¡Dijo que te largues!

    Huye antes de que lo lamentes.

    Y la terrible imagen desapareció. Pedro estaba sentado en el suelo, no se dio cuenta de cómo cayó, o ¿acaso fue lanzado hacia allá?. No lo sabía. Su corazón latía con fuerza, estaba muy asustado.

    Se levantó y se sentó en una silla, tomo un vaso y lo llenó de agua y apuradamente lo bebió, con una mano se limpio el sudor de su frente. Dirigiéndose al micrófono, dijo:

    -¡Vaya! Si lo que querían era asustarme, lo lograron… Pero no me han dicho cuál es su pena y en que puedo ayudarlos… Y les advierto, no me iré de aquí hasta que descansen en paz y abandonen este plano material… Sé que no pueden dañarme, aunque lo quisieran, les tienen prohibido dañar a personas en este plano dimensional. Lo único que pueden hacer es asustar y…
    -¡Te equivocas maldito!

    La terrible voz era gruesa y clara. En ese momento Pedro sintió algo que lo jalaba hacia arriba, empezó a levitar y fue arrojado con fuerza hacía la mesa, partiéndola en dos. Estaba desconcertado, y en su mente todo era confusión, y cuando empezaba aclararse, nuevamente levitó y fue arrojado hacia la pared. Se pegó en la espalda pero con la inercia su nuca también se golpeo fuertemente. Todo se empezó a tornar oscuro y se desmayó.

    No supo cuanto tiempo estuvo inconsciente, pero toda la casa estaba a oscuras, era de noche ya. Se levantó pausadamente, estaba muy adolorido; quiso encender la luz, pero esta no funcionaba.

    -¡Maldita sea! Exclamó-. Solo esto me faltaba.

    De una mochila extrajo varias veladoras y las encendió y las empezó a distribuir en toda la casa. La luz que proporcionaban era débil, y su resplandor, creaba múltiples sombras tenebrosas, danzantes, lúgubres, terroríficas.

    Debo salir de aquí pensó-. Y se dirigió a la vieja puerta de hierro y al querer introducir la llave, no pudo abrir, no porque no sean las llaves correctas, sino porque sencillamente no atino a la cerradura, una causa sobrenatural se lo impedía. Dirigía la llave a la cerradura y su mano por una fuerza siniestra se desviaba para otro lado, estuvo varios minutos intentándolo sin éxito.

    Calma Pedro Se dijo así mismo-. Calma, debo tranquilizarme… Es imposible lo que me hicieron; en ninguna de mis anteriores experiencias, ni siquiera en mis libros, viene alguna referencia que explique lo que pasó. ¿Cómo es posible que hayan intentado dañarme? ¿Cómo pueden mover objetos materiales si ellos están en un plano espiritual muy distante al que me encuentro?… ¿Y porqué no puedo meter la maldita llave en la cerradura?

    Pedro, más que temeroso, estaba enojado, si los fantasmas no querían su ayuda, allá ellos, pensaba. Más de pronto se detuvo, respiro hondamente y se dijo:

    ¿Porqué demonios tengo que irme?… ¿Es lo que siempre busqué?… Además se trata de la casa de un amigo… ¡Debo quedarme! Regresó hacia el comedor, acomodo como pudo los muebles, verificó que los videos y las grabaciones estuviesen en buen estado, se sentó y habló en voz alta:

    -¡No me asustan!… No van a lograr que me vaya de aquí, ¡Quiero que salgan de esta casa! Y aquí me voy a quedar hasta lograrlo, ¡Lo oyeron!
    -Maamii… Ees eel iindiicaadoo… Quuee noos ayuudee, maamiii
    -Sii, mii niiñooo

    Pedro estaba confundido, ¿porqué las voces sonaban temerosas, solicitando ayuda?, En cambio las apariciones, eran agresivas y peligrosas. En éstas cavilaciones estaba, cuando nuevamente se apareció ante él, era el mismo niño, pero…

    La voz de la enfermera rompió sus pensamientos:

    -Lo siento, no quise despertarlo, pero le toca la inyección. Dese vuelta por favor… Así, eso es… Es todo, ahora si puede seguir invernando, jijiji.

    Le agradaba la enfermera, era linda… Pero necesitaba recordar todo lo que pasó en la casona de la abuela de su amigo y su mente viajó hasta el instante en que apareció el niño por segunda ocasión ante él.

    VIII

    Era el mismo niño, pero su rostro era más humano, y la mirada dulce y angustiante. Su piel era tersa y lozana, sus pies estaban limpios de sangre y no flotaban sobre el piso como en la ocasión anterior.

    -Poor favor, ayuudaa Le dijo el pequeño fantasma.
    -¿Cómo puedo ayudarte? Contestó Pedro, un poco desconfiado.

    El pequeño fantasma levantó su bracito y le hizo señas para que tomara asiento. En ese instante una ráfaga de aire frío entró en la habitación y apagó las veladoras quedando todo en oscuridad. Un relámpago rasgó las sombras e iluminó el pequeño cuerpo de ultratumba, y unos segundos después, un poderoso estruendo lastimó los oídos de Pedro. Afuera empezaba a llover y se escuchaba el torrente de gotas que caía de cielo y chocaba con el tejado de la casa, se escuchaba el fluido de agua acumulada en las calles.

    Pedro se puso muy nervioso ante la oscuridad reinante y en el momento que iba a protestar una luz destellante lo cegó y su mente fue bombardeada por una gran cantidad de imágenes que aparecían a enorme velocidad. Se estaba mareando, se sentó rápidamente y se sujetó con fuerza la silla… En su cerebro retumbó la voz melodiosa, juvenil del niño fantasma. Vea lo que vea, no tenga miedo… Es importante que no tenga miedo Pedro, asintió con la cabeza y las imágenes empezaron a disminuir de velocidad, hasta que se hicieron claras, las imágenes se transmitían a su mente como si estuviera viendo una película.

    La vieja casona en que se encontraba ahora se veía nueva, recién pintada. Habían desaparecido las demás casas que se encontraban alrededor, solo veía la verde llanura a cualquier lado que mirara, como los ranchitos de antaño, el patio estaba convertido en un enorme corral, y dentro de él, se encontraban tres vacas. En el interior de la casa, se encontraba una mujer, era la misma que había visto Pedro en forma fantasmal… Se veía hermosa, tal vez unos años menores a la que se le apareció.

    La mujer cocinaba, en ese momento entró el niño y se puso a jugar, su madre le dijo que fuera con su padre. Las imágenes siguieron al niño; al salir, estaban dos personas platicando, uno era el padre del pequeño fantasma y por lo que platicaban, Pedro dedujo que la otra persona era el padrino de bautismo del niño. Pedro veía las imágenes y escuchaba:
    -Compadre, ya ha de estar cansado, déjeme ayudarle
    -Gracias Compadre, se le agradece; pero no me desaire la comida que esta preparando mi Carmen

    Al pasarle el hacha, el padre se sentó en una pila de troncos que ya estaban cortados. El compadre, observó hacia todos lados en forma misteriosa, colocó un pequeño tronco en el suelo, cerca del padre del muchacho, levantó el hacha… Y en vez de asestar el golpe en el troncó de madera, lo hizo en el cuello del papá del niño, salpicándolo de sangre. La cabeza no alcanzó a desprenderse, pero emanaba gran cantidad de liquido rojo y viscoso, el cuerpo sin vida tenia un fuerte temblor… Otro golpe con el hacha y la cabeza rodó por el suelo. El niño estaba con los ojos desorbitados, pero no gritó, de sus mejillas rodaban gruesas lagrimas y su cuerpecito temblaba constantemente, su padrino se acerco, levantó el hacha y le dio en medio de la cabeza partiéndola en dos.

    Pedro casi se desmaya, cuando al asestar el golpe saltaron los ojitos del niño y miró con horror como sonreía en forma diabólica esa persona, estaba toda llena de sangre, la cara, la camisa y el pantalón, es como si le hubieran vaciado un bote de pintura roja.

    En ese momento salió la mujer, que ahora sabía se llamaba Carmen. Al ver el horrendo cuadro, empezó a sollozar y a balbucear incoherencias, gritó lastimeramente, y se estiraba los cabellos. El hombre se le acercó y le asestó una bofetada, Carmen lo miró con odio infinito y de sus labios escurría un ligero hilo de sangre, el hombre le propino un golpe con el puño cerrado y la dejó inconsciente, la cargó y la llevó hacia dentro de la casa.

    Después de unos minutos, el hombre salió nuevamente; cargó el cuerpo del niño y lo colocó junto a su padre… Y los descuartizó… hizo una fogata y quemó los pedazos de cuerpo.

    Pedro no podía soportar más, se le fue nublando la vista, parecía que caía a un abismo sin fondo… Resonó otro potente estruendo, sobresaltándolo. Una enorme bola de electricidad entró por la ventana en forma zigzagueante, iluminando toda la casa, La centella se colocó sobre la cabeza del niño fantasma y fue cuando observó esos ojos infantiles, llorosos; fue solo un instante, y la centella abandonó la casa dejando todo como estaba, en total oscuridad.

    Las imágenes regresaron a su cerebro y comprendió que el pequeño le quería transmitir algo y que era muy importante no desmayarse, ¡a pesar del horror que observará! Era de suma importancia resistir, estar conciente y no temer.

    En el cielo las estrellas brillaban hermosas… El hombre removió las cenizas y sacó los huesos, separó la cabeza del pequeño y los demás esqueletos los sepultó ahí mismo. Tomó el cráneo del niño y entró en la casa, llegó hasta la recamará donde Carmen se encontraba, estaba desmayada aún y tenía sus manos amarradas a la cabecera y cada uno de sus pies sujetos con cuerdas a las patas de la cama.

    En forma imprevista, la luz volvió, desapareciendo las imágenes.

    -¡Yaa viienee, ayúdame! Dijo el pequeño fantasma-… Ten cuidado… Por favor ayúdanos.

    En ese momento el niño desapareció y segundos después apareció Carmen, la hermosa fantasma, pero en su mirada había algo siniestro. -¡Maldito entrometido! Dijo ella-. No te advertí que te largaras. La voz se oía gruesa y tétrica y distaba mucho de la que oyó en las imágenes, la cual era melodiosa y dulce…

    Pedro vio con horror como se le venía encima y lo sujetaba de la camisa; lo levantó fácilmente y fue arrojado lejos. Pedro se levantó adolorido.

    -¡No te tengo miedo! Le gritó Pedro-. Si tú no quieres mi ayuda, ¡me importa un comino!… Pero al niño lo voy a ayudar.
    -¿No entiendes maldito? ¿En verdad crees que eres un cazafantasmas?
    ¡Jajaja! ¿Quieres luchar contra mí? ¡Estas derrotado antes de luchar, maldito!

    Y volvió a ser azotado contra la pared. Se levantó con dificultad, se enderezó, miró a la mujer directamente, ya no le asustaban esos ojos diabólicos y le gritó con fuerza y coraje:

    -¿Cómo te atreves a decir que estoy derrotado sin siquiera luchar? ¡No me conoces, maldita sea! Si yo creyera que estoy perdido, ni lo intentaría… El que vence es aquel que lo cree posible… ¡Y yo lo siento así! ¡Voy a vencerte y te sacaré de esta casa para siempre! La imagen fantasmal de la mujer se desvaneció. Pedro respiró profundamente y de dejó caer en la silla… Estaba exhausto. Comprendió que estaba tratando con una clase de fantasmas a los que nunca se había enfrentado, estos eran muy peligrosos, sobre todo esos cambios de personalidad que mostraban, a veces dulces y cordiales y otras como verdaderos demonios.

    Tenia mucho calor, la camisa la tenía mojada por el sudor; se dirigió a la ventana y la abrió. Recibió una agradable y refrescante brisa, la lluvia había cesado. Sintió nuevamente la presencia del niño, al volverse, ahí estaba, con su carita suplicante… Ya no era necesario hablar, ni espero a que le señalase que tomara asiento, el solo tomó una silla y se sentó a esperar las nuevas imágenes que le serían transmitidas.

    El hombre estaba de pie dentro de la recamara, contemplando a Carmen… Pedro observó que en el piso había unos símbolos extraños, pintados con sangre. Tal vez la sangre del Niño y su padre -pensó-. En las imágenes, el hombre recitó varias palabras incomprensibles y apareció una pequeña nube negra dentro de la habitación, la nube envolvió al hombre y éste empezó a transformarse hasta convertirse en una horrible criatura, estaba lleno de grueso y negro pelambre, le salieron dos ornamentas de su cabeza, y los pies, esos pies se convirtieron en unas horribles pezuñas de algún animal equino. La extraña mutación hablaba en voz alta para sí mismo y Pedro escuchó con espanto que la gruesa y tenebrosa voz de la horrible criatura era la misma que la de los fantasmas cuando estaban en una etapa agresiva.

    -Gracias Ramón, por aceptar que entre a tu cuerpo para disfrutar de este bello manjar, ¡jajaja!… El pagó lo tendrás mañana, mil monedas de oro… Poco por gozar de esta belleza, siempre que la contemplaba mi deseo insano hacia ella crecía… Aunque siempre disfrute de ella en su mente, ¡jejeje! Mi obsesión era poseerla físicamente, ¡Y ahora es mía!

    ¡Jajaja!

    El horripilante ser, se abalanzó hacia Carmen y le arrancó a tirones la humilde ropa, dejando al descubierto un hermoso cuerpo escultural. Carmen despertó en ese momento y al contemplar con horror al terrible demonio, gritó llena de espanto… Pero sus gritos y su dolor eran apagados por los gruñidos infernales que producía la extraña mutación. Ante los ojos horrorizados de Pedro, se dio el vil ultraje. Carmen quedó trastornada, su pobre mente no pudo soportar tanto sufrimiento y empezó a actuar como una loca, llorando a ratos, y en otros riendo… Fue poseída en todas las posiciones imaginables por el terrible demonio, el cual poseía un pene inmenso, solo comparables con el de los equinos y lo hacia con una fuerza e ímpetu sobrenatural… Muchos fueron los orgasmos del demonio que solo se detenía para relamerse los labios y emitir alguna carcajada de satisfacción. Las entrañas de la hermosa Carmen quedaron destrozadas. En la ultima evacuación de semen de la terrible criatura, fue tal su deseo que al tener sujeta a Carmen por el cuello, se sobrepasó de fuerza y la mató.

    -¡Maldición! ¡Quiero poseerla más tiempo, no puede morir ahora! gritó molesto el ser-. Mmhh, pensándolo bien, ahora puede ser mía eternamente, ¡jajaja!… Hay que actuar con rapidez Ramón, ¡Jajaja! ¡Mía para siempre!

    El demonio, arrancó la cabeza de Carmen de un solo tirón, la tomó de la cabellera y salió al patio. En su mano apareció un extraño polvo y lo colocó en el suelo junto a la cabeza de Carmen. Después el demonio de convulsionó, transformándose nuevamente, el extraño ser se convirtió en Ramón y la sombra que aún permanecía a su alrededor. Posteriormente se separaron y la sombra le dijo:
    -Entierra la cabeza en ese lugar, tienes que hacerlo rápidamente, que no pasé de una hora. Una vez que hagas la fosa, colocas el cráneo dentro y le viertes este polvo y luego los cubres de tierra… Es importante que le viertas el polvo, y que lo hagas antes de una hora… ¡Ponte a trabajar! Ramón hizo lo que el demonio le indicó, pero no solo colocó la cabeza de Carmen, sino que también puso el cráneo del Niño. Cuando terminó, gritó satisfecho:
    -¡Espero mi pago, Barbatis! ¡Mañana Barbatis! ¡Disfrútala Barbatis, jajaja!

    En la mente de Pedro resonaba el nombre del demonio, una y otra vez, Barbatis, Barbatis… Las imágenes desaparecieron, y al quedar solo con el niño fantasma, no supo que decirle, era terrible lo que habían pasado. Después de unos segundos que se le hicieron eternos, se dirigió a él:
    -¿Cómo te llamas pequeño?
    -Juuaan respondió con una voz infantil, clara y audible, en susurro.
    -Muy bien Juan, ¿Cómo puedo ayudarte?
    Pedro sintió una nueva presencia… de la nada apreció Carmen. Todo fue tan repentino, que se cayó de la silla dónde se encontraba… Juan se lanzó sobre Carmen.
    -Mami, él nos puede ayudar dijo, señalando a Pedro. Después se dirigió hacía él -. No tenga miedo, ella es mi mami, y…
    De pronto el pequeño fantasma se estremeció y se abalanzó a los brazos de su madre diciendo:
    -Mami, frío… Ya viene mami, mucho frío, escóndete mami…

    Y apareció una nueva Carmen. Pedro estaba desconcertado y muy asustado, veía a los dos fantasmas, eran iguales, salvo por la mirada. La mujer que tenía esa mirada diabólica, se transformó y se convirtió en un humo denso, negro, y poco a poco, se empezó a diluir quedando un horripilante demonio indescriptible, era Barbatis.

    Pedro comprendió demasiado tarde los cambios de personalidad de los fantasmas que habitaban la casona de la abuela de su amigo, era Barbatis que los suplantaba. Era Barbatis quien mató a Carmen mientras abusaba de ella. Es Barbatis quien continúa abusando de ella en forma espiritual.
    -¡Salga de aquí! -Le gritó Carmen-. Lo matará.
    -¡Noo! Gritó Juan, el niño fantasma-. ¡Ayúdenos!
    -¡Maldito! gruñó Barbatis-. Ella es mía y no acepto que un estúpido mortal interfiera entre nosotros. Te dije que te largaras, fuiste un necio al no escucharme… ¡Ahora morirás!
    Solo alcanzó a escuchar el grito de Juan y Carmen: ¡Nooo!. Y todo se oscureció. Hasta que despertó en este hospital.

    IX

    Después de ponerse la ropa que le llevó su amigo, estaba listo para partir del hospital. La bella enfermera (Martha, se llamaba) estaba colocando las sabanas nuevas y todo lo necesario para que el cuarto estuviese disponible para otro paciente. De vez en vez sus miradas se encontraban, sabían que si no se decidían a hablar, sería el último día que se verían.

    Pedro estaba de pie, en su mente revoloteaban infinidad de frases pero no se decidía por ninguna. Martha, ese día estaba muy seria, parecía enojada, pero cuando sus miradas se cruzaban siempre le sonreía.

    En ese momento entró Javier a la habitación.

    -Quibo Pedrito, así me gusta, que este sanote… Ya nos podemos ir, ¿estas listo?
    -Si… Pero adelántate y espérame abajo bajando la voz agregó-. Voy a despedirme de la enfermera.
    -¡Ah, que muchacho tan aventado!, Jajaja. Javier salía de la habitación diciendo: -. Que bello es el amor, el amor…
    Al quedar solos, Pedro tomo de los hombros a Martha y mirándola a esos hermosos y grandes ojos negros, le dijo:
    -Martha, no se como agradecerte todas las atenciones que me has brindado… No soy muy bueno en esto, pero… ¡Me gustas! Me gustas mucho y… Tengo un sexto sentido muy desarrollado y sé que serás mi esposa en el futuro. No quiero presionarte, me gustaría que nos conociéramos un tiempo, darte el tiempo para que te enamores de mí, y…
    -Calla tonto, que ya estoy enamorada… ¿A poco crees que así se atiende a todo el mundo?… Me gustaste desde el día que llegaste. Se abrazaron fuertemente y luego se besaron… Pedro la sujetó de los hombros y poco a poco fue apartándola.
    -Antes de formalizar nuestro noviazgo, tengo que realizar algo muy peligroso… No quería decirte nada de esto, hasta que ya no hubiera peligro… Pero no quería que pensaras que me eras indiferente.
    -¿Algo peligroso dices?…¿De que se trata?… ¿Eres un criminal?… ¿Narcotráfico?
    -¡Jajajaja, claro que no!. Nada de eso… es como realizar una excursión a un terreno desconocido y peligroso… En el cual puedes perder la vida.
    -No quiero que te pase nada malo… ¿Me prometes que te cuidaras?… -Te lo prometo… El fin de semana vendré por ti para pasear, ahora debo irme… Mi amigo me esta esperando… Adiós.
    -Cuídate, te estaré esperando…

    Se abrazaron, y nuevamente se besaron.

    ¿Realmente estaré aquí el fin de semana para cumplirle? pensó Pedro-. Debo prepararme bien antes de ir a la casona.
    -¿Todo bien con la muchachona? le dijo Javier, al verlo-. ¿Ya quedaron?… ¡Cuenta hombre! No te quedes calladote.
    -Todo bien… Pero de eso después hablamos, ahora lo que quiero es ir a casa para leer algunos libros y quiero que mañana pases por mí temprano, pero antes debes de traerme estos materiales.

    Pedro le entrego la lista que necesitaba. Al bajar del coche, agregó:
    -Mañana mismo, limpiaremos la casona de tu abuela de fantasmas y demonios… ¡Y tú me vas a ayudar!
    -¡Uuuyyy! Me pongo chinito, chinito… ¡No Chingues! Sabes que soy muy miedoso para eso.
    -Nada, nada… Hasta mañana, y traes todo.

    Javier se fue murmurando y protestando. Pedro, solo en su casa, encontró el libro que buscaba y empezó a hojear, pensando en el nombre del demonio: Barbatis Barbatis… Empezó a leer:
    Demonio.
    Demonio: Nombre general de los espíritus malignos, ángeles caídos (expulsados del cielo).
    El jefe de estos ángeles rebeldes es Lucifer o Satanás.
    Etim.: Del griego: diabolus, diabolus (diablo)
    El Homicida, El Maligno, El Mentiroso, Príncipe de este mundo.

    Dios creó nueve coros de Ángeles, según su importancia son: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Principados, las Virtudes Celestes, las Potestades, los Arcángeles, y los Ángeles.

    Satanás, él más grande de los seres creados, pertenecía a los coros de Serafines, y se puso a la cabeza de los rebeldes. La loca ambición provoca su caída, quiso reinar en una mitad del cielo sentándose en un trono tan alto como el de nuestro Creador.

    Dios envió contra él, al Arcángel Miguel, al mando de los Ángeles buenos, y en cielo se libro la más terrible de las batallas, imposible de imaginar por la mente humana. Satanás fue vencido y arrojado al abismo junto con sus seguidores. Desde aquel momento termino la hermosura de los vencidos: les salieron cuernos en la frente, del trasero les broto una larga cola, sus manos fueron garras cortas, y la deformidad y el ensombrecimiento fueron sus principales características.

    Los demonios se dividen en seis grandes sectores:
    Los primeros son los demonios de fuego, que habitan en regiones del Universo muy lejanas.

    Los segundos son los del aire que vuelan alrededor nuestro.

    Los terceros son los de tierra, que se mezclan con los hombres y se ocupan de tentarlos.

    Los cuartos son los de las aguas, que viven en el mar, ríos y lagos, que levantan borrascas, provocan naufragios y son quienes intentan apoderarse de las almas de aquellos infortunados que mueren ahogados. Incluso en la mayoría de los casos son los culpables de esas muertes.

    Los quintos son los demonios subterráneos, que obran en terremotos, erupciones volcánicas, y aludes de tierra; son quienes arrastran las almas de quienes mueren en los pozos y minas o yacimientos con una carga muy grande de pecados.

    Los sextos son los Demonios Tenebrosos, así llamados por vivir muy lejos de la luz del Sol, y muy raramente se les ve en la Tierra; algunos culpan a su mala influencia como responsable de la aparición de los Vampiros entre nosotros.

    La victoria sobre todos los demonios incluyendo al príncipe de este mundo se adquirió de una vez por todas en la Hora en que Jesús se entregó libremente a la muerte para darnos su Vida. Es el juicio de este mundo, y el príncipe de este mundo ha sido echado abajo.

    Vamos, vamos Decía en su mente-. Yo leí algo sobre Barbatis.. Debe estar en los demonios del sector tercero… Sí, los demonios de tierra… ¡Ah! ¡Aquí está!… Y continuó leyendo:
    BARBATIS: Lider de varias legiones de demonios, bajo su mando estan también, los incubus y sucubus… Depende de SATANACHIA, uno de los seis generales que reciben ordenes directas de SATANÁS y de nadie más. Él se lanza en persecución de la Mujer, pero no consigue alcanzarla: la nueva Eva, llena de gracia del Espíritu Santo es liberada del pecado y de la corrupción de la muerte (Concepción inmaculada y Asunción de la santísima Madre de Dios.). Entonces despechado contra la Mujer, busca cómplices mortales para saciar sus diabólicos instintos. Les promete riquezas a sus adeptos quienes le ofrecen mujeres por medio de ritos arcaicos que neutralizan la prohibición del hijo de Dios sobre los demonios, de no tocar al ser humano.”

    Mmhh, es lo que pasó con Carmen pensó-. Y continuó leyendo, buscando alguna solución para poder vencer al temible demonio… Continuo leyendo por horas… Hasta que el sueño lo venció.

    Al día siguiente, cuando despertó, lamentó mucho haberse quedado dormido sin encontrar la respuesta a sus temores… Continuó leyendo el libro… Tenía poco tiempo, ya que estaba por llegar su amigo… Hasta que creyó encontrar algo, no era precisamente lo que buscaba, pero ya no había tiempo para seguir buscando… Repasó muchas veces el mismo párrafo, era la única solución, difícil… Pero la única… Él Leyó lo siguiente:

    A los demonios se les atribuye gran poder, que no siempre puede contrarrestar el de los Ángeles. Hasta tienen el poder de infligir la muerte; fue un demonio el que mato a los siete primeros maridos de Sara, esposa del joven Tobías tal como vemos en las Escrituras Sagradas…

    Para deshacerse de uno de ellos… Si el exorcismo no funciona… es necesario dibujar algunos símbolos divinos (ver figura 167) y pronunciar las siguientes palabras: … Pero el que las pronuncie, morirá…

    ¿Cómo esta esto? se preguntó-. ¿Debo decir esas palabras?… Pero, si las pronuncio, moriré…

    El sonido del claxon del auto de Javier, lo sacaron de su concentración… Respiró profundamente, se persignó y fue con su amigo… Que sea lo que Dios quiera pensó.

    -Traes todo lo que te encargué, ¿no se te olvidó nada? le dijo Pedro al subir al coche-.
    -¡Nada!… Todo listo jefe
    -Javier, es muy peligroso lo que vamos a hacer… Necesito de tu ayuda para lograrlo…
    -Oye, si hay tanto peligro, lo dejamos y ya… Que mi abuela no venda la casa y punto… ¿Para qué arriesgarnos?
    -Los fantasmas que habitan la casa de tu abuela, necesitan ayuda… Les prometí que les ayudaría… Si no me acompañas, no importa, lo entenderé… Iré yo solo, tu te quedas afuera.
    -¡Que!… ¿Y perderme la diversión?… ¡Ni lo pienses hermano!… Soy muy miedoso, pero también soy muy curioso, y quiero ver a esos fantasmas, jajaja.
    -Los fantasmas no son el problema… En la casona, hay un demonio… Y no es cualquier demonio, es uno de los principales… El demonio tortura a los fantasmas… Y si no les ayudamos, los torturará por toda la eternidad… ¿Comprendes eso?… Es importante ayudarles, pero te repito, es muy peligroso, nos puede costar la vida.
    -¡Fuuiii! ¡Vaya!… Ahora entiendo… Por eso te encontré casi muerto el otro día, te enfrentaste con ese demonio ¿Verdad?

    Pedro asintió con la cabeza… Ya no dijo nada, se arrepintió de proponerle algo tan peligroso a su amigo, ¿pero a quien llevar consigo? Se preguntaba… Y sabía que si se aventuraba él solo, moriría sin remedio.

    -¿Tú crees que con estas cosas que llevas, será suficiente para derrotarlo? Preguntó Javier, anhelante de una respuesta afirmativa, que tuvieran una oportunidad de triunfar.
    -No lo sé… Nunca me he enfrentado a un demonio… Pero he leído libros que dicen como combatirlo, y en esos libros te aseguran un cincuenta por ciento de probabilidades de éxito.
    -Pero, Pedrito… ¿Cómo puedes confiar en esos libros?
    -Esos libros me los facilitó el Mayor Dalai Lama, en unos de mis viajes al Tibet… Yo los fotocopie… Ellos, en sus viajes astrales, han comprobado la veracidad de sus letras y me las han mostrado… Pero ellos son… como te diré… Digamos teóricos, nunca se enfrentan a los demonios, ni estos a ellos, se respetan mutuamente. Al comentarles mi hobby, me enseñaron los libros, los cuales encontraron en el fondo de una caverna antiquísima la cual utilizaban para meditar, los libros los encontraron por accidente pues hubo un derrumbe en esa caverna, y al estar rescatando a los sobrevivientes, encontraron esos libros… Si vieras los originales, no dudarías que provienen de entidades sobrehumanas, sus cubiertas son de oro puro, las cuales poseen una extraña luminosidad, al tenerlos entre tus manos, tu espíritu se llena de Gozo y de Paz… Y al abrirlos, ¡Oh Dios! Es tan hermoso, ves paisajes nunca vistos por el hombre… ¡Paisajes con movimiento! ¡Con vida! Las letras están formadas de hermosos brillantes que bailan ante tus ojos… ¡Sorprendente en verdad! Los lamas dicen que fueron escritos por Dioses arcanos. Yo pienso que fueron escritos por los mismos ángeles.
    -Cincuenta por ciento no es mucho, mi amigo.
    -Pero es mejor que nada… No te preocupes amigo, entiendo que no quieras acompañarme…
    -No dije eso, dije que tengo mucho miedo, pero yo voy contigo… Nada mas no me pidas que sea valiente.
    -Solo te pido que confíes en Dios, y que tengas fe… Y que hagas lo que yo te diga.

    Se abrazaron fuertemente, como si fuera la última vez… Cada uno tenia confianza en el otro… Se rieron los dos al notarse algunas lagrimas en los ojos.

    -Pues vamonos, al mal paso darle prisa.
    -¡Vayamos de cacería! Y que Dios nos guíe.
    Y el coche se deslizó hacia su negro destino.

    X

    Desde que salió del hospital se sentía muy extraño, pero hasta ahora se dio cuenta; al observar por la ventanilla del coche, el cielo tenía un color rojizo con unos enormes nubarrones negros que se movían a gran velocidad.Empezamos mal el día pensó. Tenía una sensación de vacío, tal vez era un mal presagio, las personas en el exterior, se notaban un poco pálidas y sin mucho animo, pero no le dio mayor importancia. Al llegar, empezó a sufrir una gran depresión, se sentía terrible, pero no le dijo nada a su amigo para no preocuparle… Dirigió sus pasos hacia la vieja puerta mientras Javier bajaba las cosas del coche. ¡Los colores! pensó-. Eso es, el color de la puerta es un poco diferente, y todo, el ambiente, el cielo, los autos, las personas… Todo esta muy diferente… ¿Cómo no lo noté antes?… Tal vez al golpearme, me afecto en algo la vista… Cuando termine todo esto debo de checarme con un oftalmólogo, si es que salgo bien de esta.

    -¡Listo Pedrito! Aquí esta todo lo que me pediste: El agua bendita, el pico y la pala, la pintura, los rosarios… Todo.
    -Gracias Javier… ¡Te faltaron los ajos!… Los demonios no resisten el aroma de los ajos, ¿Dónde dejaste los ajos?
    -¡Chin!… Tienes razón, ¿Cómo se me fueron a olvidar?… Si quieres, entra tu primero y empieza sin mí, mientras voy a ver donde demonios consigo una tienda abierta donde vendas los malditos ajos, ¿si?
    -Déjalo, ya ni modo… Tal vez, ni quieres acompañarme… No lo hagas si tienes miedo…
    -¡Otra vez! Ya te dije que yo voy contigo… ¿Qué es lo que quieres que haga?
    -Quiero que bendigas la casa y esparzas el agua en todos los rincones… No dejes ningún cuarto sin bendecir y dibuja esta cruz de David en el centro de la sala, es para que te protejas, te incas en el centro de la cruz y empieza a rezar con todo el fervor que tengas y ruega a Dios que no nos pase nada… ¿Listo?
    -¿Y tú que vas a hacer?
    -Tú no te preocupes por mí… Preocúpate por que no te pase nada a ti… Tal vez, oirás y verás cosas horribles… Ponte algodón en los oídos y cierra los ojos, trata de no poner atención en lo que escuches y veas, solo concéntrate en rezar… ¿Listo?
    -¡Listo!

    Cuando Pedro abrió la vieja puerta de hierro, una ráfaga de aire helado los recibió, la temperatura bajó considerablemente hasta llegar a los 10 grados bajo cero aproximadamente. Casi no podían moverse debido a que se les entumieron todos los huesos, temblaban frenéticamente.

    -¡Qué Demonios es esto! Exclamó Javier.
    -¡Rápido! Esparce el agua bendita, yo voy al patio.

    Al adentrarse en la estancia, en el comedor vieron a Carmen y a su hijo Juan, estaban abrazados, llorando y temblando de miedo. El niño le hablaba a su madre, con las mismas palabras que Pedro ya conocía:
    -Mami, frío, miedo… Ya viene mami, escóndete.
    -Que no te vea, mi niño Le respondió Carmen, llena de angustia-.
    Escóndete por favor, no lo provoques.

    De la nada, apareció el horripilante demonio, era Barbatis.

    Pedro y Javier estaban petrificados, Pedro experimento un escalofrío que le recorría toda la espalda, los cabellos se le erizaron de espanto. Carmen, el niño, y hasta el mismo Barbatis, parecían no darse cuenta de su presencia.

    Barbatis, tomó a Carmen de la negra cabellera y salvajemente la tumbó, con sus garras, arrancó sus vestiduras dejándola completamente desnuda… mostró su descomunal órgano sexual y cuando se disponía a cometer su infamia contra la frágil figura, el pequeño Juan se le enfrentó.

    -¡Déjala maldito!, deja a mi mami…

    Una bofetada de Barbatis y la cabeza de Juanito voló por los aires y su cuerpecito quedó en el piso convulsionando.

    Pedro observó la cabeza de Juanito y vio su llanto, su angustia, y su inmenso dolor y empezó a emitir unos aullidos tan angustiosos y terribles que lo cimbraron de pies a cabeza, produciéndole un cambio de sentimientos, pasando del horror al coraje.

    -¡Vamos Javier! Esparce el agua bendita que vamos a destruir a ese maldito Le dijo Pedro.

    Barbatis ya estaba machacando las entrañas de Carmen, con un ritmo impetuoso. Pedro observó esa cara demoníaca llena de lujuria y le provocó odio y asco… Y el demonio movió su cabeza y le miró como si hubiera percibido sus sentimientos, y soltó una carcajada terrible. En ese momento, la casa desapareció y en su lugar apareció un cementerio abandonado.

    -¡Y ahora dónde pongo el agua! Le gritó Javier a Pedro.

    ¡Cierra los ojos! Es una alucinación… recuerda como estaba la casa, para que no tropieces con ningún mueble o pared, pero por nada del mundo abras los ojos… ¡Y ya! esparce el agua de una bendita vez De las tumbas empezaron a salir cuerpos putrefactos, de la piel supuraba liquido verde y viscoso… Pedro no soportó más y cerró sus ojos, a tientas empezó a buscar el patio, una vez que estuvo en él, se dirigió a la pared, extrajo el bote de pintura en aerosol y empezó a escribir las letras sagradas que leyó en el libro la noche anterior. Al abrir los ojos para ver lo que había escrito, descubrió a un horrendo cadáver viviente que se le acercaba para estrangularlo, rápidamente volvió a cerrar sus ojos.

    Es imposible mantener los ojos abiertos pensó-. Debo confiar en mi percepción… Me alegra que Javier este superando sus miedos, pensé que iba a salir corriendo de este lugar.

    Se dirigió hacia donde estaban enterradas las cabezas de Carmen y Juanito, Y rezando con mucho fervor empezó a excavar, rogando a Dios, que ese sea el lugar correcto. Por el frío que tenía, el esfuerzo que realizaba al excavar, le producía un calor reconfortante, así que el hoyo, lo hacia muy rápido, en pocos minutos; de pronto, sintió que el pico chocaba con algo duro… Metió sus manos y descubrió con alegría que era uno de los cráneos, siguió escarbando hasta que sacó el otro. Los limpió muy bien y los escondió en otro lugar. Volvió a abrir los ojos y las imágenes de los espectros habían desaparecido.

    Pedro regresó a la casa y lo que observó lo dejó paralizado.

    Barbatis seguía con su movimiento frenético sobre el cuerpo desnudo de Carmen, mientras esta gritaba incansablemente… Y a un lado, su amigo Javier se masturbaba observándolos.

    -¡Quué estas haciendo!
    -Yo Contestó titubeante-. ¡Oh, no! Que demonios estoy haciendo… ¡Es culpa de ese maldito! grito señalando a Barbatis-. Se apoderó de mi mente… ¡No puedo continuar! ¡Noooooo!

    Su amigo empezó a reaccionar como un loco, hasta que se puso de rodillas con la cara en el suelo y empezó a llorar en veces y en otras a reír.

    Pedro comprendió que era demasiado para la mente de su amigo y se lamentó haberlo obligado a acompañarlo.

    Barbatis al terminar su orgía, destrozó la cabeza de Carmen con infinita rabia y mirando a Pedro le gritó:
    -¡Ahora es tu turno! ¡Ya me cansaste!… -Y se abalanzó sobre él.
    -¡Dios esta de mi parte, demonio! Le gritó arrojándole el contenido de un frasco con agua bendita.

    Barbatis soltó una estruendosa y diabólica carcajada y le dio un golpe mandando a Pedro por los aires.

    -¡No es posible! gritó Pedro asustado-. ¿Por qué no te hace daño el agua bendita?

    En una esquina Pedro vio a Carmen llorando y a Juanito consolándola y dirigiéndose hacia ellos les gritó:
    -¡Juanito, Carmen, vayan al patio y lean la inscripción que esta escrita en la pared! ¡Dense prisa por favor!
    -¡Jajajaja jajaja! No te escuchan maldito gruño Barbatis-. ¿Aún no te das cuenta de la realidad? ¿Nunca te has preguntado porqué tienes en tu mente los recuerdos de cuando tu amigo te llevó al hospital? ¿Cuando tu amigo habló con el médico sin estar tu presente? Cuando tu amigo vino por tus cosas, y las revisó en su casa ¿Porqué las recuerdas si estabas en el hospital? ¡jajajaja! Jugaré un rato contigo jajaja.

    Es cierto, ¿Porqué los tengo en mi mente como si yo los hubiera vivido? pensó-. Pero no tuvo tiempo de seguir interrogandose, Barbatis lo volvió a golpear. Pedro salió proyectado contra la pared, le dolían inmensamente los golpes, pero extrañamente no se desmayaba por el sufrimiento.

    Corrió hasta situarse a centímetros de Juanito y le gritó en el oído:
    -¡Corre al patio! ¡Lee lo que esta escrito en la pared y tu madre será libre! ¡Ya quite el polvo infernal que cubría sus cráneos! ¡Solo tienes que leer lo que dice en la pared y tu madre será libre! ¡Corre, maldita sea!
    -¡Que has quitado qué! ¡Maldito seas, ya no tendré compasión de ti! gruño Barbatis y se abalanzó sobre Pedro.
    Juanito no lo miraba, ni a Barbatis, es como si no existieran para él, pero es su mente retumbaron las palabras de Pedro. Y corrió al patio, al ver la pared, miró los extraños símbolos escritos en ella. Y le gritó a su Madre:
    -Mami, ¿qué significa eso que esta en la pared?… Antes no estaba.
    Mientras tanto Pedro era golpeado con saña. Carmen se dirigió hacia el patio y empezó a leer en voz alta:
    -¡Oh Metatrón! Príncipe de los serafines,, tercera llama, cuyas alas son espinas para agitar la vejación… Aprestaos a la lucha y escuchad. Moveos y mostraros”
    -¡Noooooo! ¿Qué has hecho maldita? gritó Barbatis aterrado-. Aventó a Pedro hacia un lado como si se tratara de una insignificante hoja de papel inservible. Llegó hasta donde se encontraba Carmen y Juanito y leyó con espanto el mensaje escrito por Pedro. Lo había subestimado y ya era demasiado tarde.

    Su cuerpo empezó a convulsionar, y a gruñir en forma espantosa, se hizo más grande y le brotaron unas horribles alas membranosas.

    Carmen y Juanito corrieron hacia el lugar más apartado y se abrazaron llenos de temor. Pedro estaba casi agonizante, estaba hinchado por los golpes propinados, y miraba con asombro las rabietas del demonio.

    Sonrió, y haciendo un esfuerzo sobrehumano, le gritó a Barbatis:
    -¡Maldito! Nunca subestimes a un hombre de fe, no se rinde así nomás…
    Aunque parezca vencido, derrotarlo te será imposible. Y continuo recitando su lema-. Yo deseo, soñar lo que nadie soñó, sufrir lo que nadie sufrió, llegar a donde nadie llegó, vencer al que nadie venció, seguir cuando no queden fuerzas es mi ambición, aunque no haya esperanza, ni tregua, ni nada… Si lo logró, en paz podré descansar…
    Porque Dios esta en mí.
    -¡Maldito seas! -Gruño Barbatis-… Se te cumplirá tu deseo… ¡Sufrir lo que nadie sufrió! Después lanzó un horrible alarido llamando a sus secuaces-.
    -¡Legiones infernales! ¡Acudan a mí! ¡Volveremos a luchar!
    ¡Aaaaaagggghhh! Y de todas partes; de paredes, suelo, muebles…

    Hicieron su aparición centenares de negros demonios.

    Se escuchó un estruendo enorme y todo se iluminó y una enorme luz azulada bajó del cielo… Era el príncipe de los Serafines… Metatrón. Su belleza no tenia par, su destello casi los cegaba, no lo podían apreciar como ellos quisieran. Tenia unas grandes alas blancas, su cuerpo atlético, era muy alto, demasiado alto, y su cabeza, no se distinguía muy bien, a veces era parecida al león y otras a un águila y a veces la tenia humana; era como si tuviera las tres, pero se intercambiaban a una velocidad vertiginosa, en un segundo se apreciaban las tres… En sus manos sujetaba una enorme espada luminosa. Carmen y Juanito, sintieron la radiación de energía del amor puro que emanaba Metatrón, y su alma maltrecha fue sanando y se abrazaron jubilosos, sabían que su cautiverio llegaba a su fin.

    Pedro, poco a poco se fue recobrando de sus heridas hasta estar completamente sano, quizás mas fuerte de cuando llegó por primera vez a esa casa. Estaba fascinado con la hermosura y gallardía del príncipe de los serafines. Sonrió en sus adentros, sabía que Barbatis estaba perdido, porque no se trataba de un ángel cualquiera, ni de un valeroso arcángel, ni siquiera del príncipe de ellos… Era el ser angelical más poderoso del reino celestial, solo debajo del creador en sus tres personalidades, Padre, Hijo y Espíritu santo.

    Barbatis dio la orden a sus legionarios que atacaran al ser divino, pero estos estaban indecisos… A pesar de su odio, sabían que si perecían a manos del Serafín, estarían en el infierno por quinientos años sin posibilidades de volver a la tierra, hasta que sanaran de sus heridas.

    Metatrón con voz de trueno llamó a dos Ángeles para que se llevaran a Carmen y Juanito al reino celestial.

    Bajaron dos bellos ángeles, y con ellos venía el Esposo de Carmen y padre de Juanito, se abrazaron llenos de felicidad y emprendieron su viaje al cielo acompañados de infinidad de escarchas luminosas. Pedro lloraba de alegría ante el bello cuadro que estaba contemplando y alcanzó a escuchar la voz delicada de Carmen: Gracias, muchas gracias a quién haya realizado el escrito en la pared…

    Retumbo nuevamente la voz de Metatrón cuando se dirigió a Barbatis.

    -¡Quiero que le des este mensaje a tu jefe SATANACHIA! Para que a su vez, se lo haga llegar a su jefe inmediato… Mientras Metatrón hablaba los demonios saltaban de un lugar a otro gruñendo y chillando, de odio y temor-. Luz bella debió pelear conmigo, a mí me correspondía mandarlo al infierno, pero mi Padre quiso que entendiera que no importa la categoría del ser creado, sino el amor de nuestro Padre, Mi Padre puede hacer de cualquier ángel, un ser más poderoso que el mismo Satán… Si no se convierte en el final de los tiempos, dile que mi espada lo estará esperando… Barbatis, pagaras el haber utilizado el polvo sagrado que hace invisible las almas de los humanos ante nuestros ojos, pagaras haber torturado sus espíritus… ¡Prepárate para regresar al infierno!

    Barbatis estaba fuera de si, y ordenó nuevamente a sus legionarios atacar a Metatrón.

    -¡Malditos y mil veces malditos! ¡Si no atacan, yo mismo los torturare por la eternidad!… ¡Ataquen ahora!

    Y en la vieja casona da inicio una batalla fantástica. Pedro pudo darse una idea de cómo fue la memorable e inimaginable guerra celestial, pero en esta ocasión la batalla fue desigual, ya que el príncipe de los Serafines era demasiado poderoso para la categoría de los demonios combatientes… Ni siquiera Barbatis fue rival… Y uno a uno fueron arrogados a los negros abismos del infierno, lanzando aullidos de dolor y frustración.

    Al terminar la lucha, se sintió una paz inmensa. Pedro estaba petrificado, maravillado, temeroso… Muchas emociones en un solo instante.

    Metatrón colocó una de sus rodillas en el suelo y con su potente voz, exclamó:

    -¡Todo esta hecho señor, tú voluntad se ha cumplido! Se recuperaron dos almas de las muchas que están perdidas, seguiremos en busca de las que faltan… ¡Gloria a ti padre! Y Metatrón, el príncipe de los Serafines desapareció.

    Después de que se recuperó de las emociones vividas, Pedro salió de la casa y encontró a su amigo Javier hincado y con el rostro en el suelo, todo su cuerpo temblaba.

    -Amigo, ya todo terminó Le dijo, produciéndole un gran sobresalto-. Se abrazaron y entraron a la casa, poco a poco Javier se recuperó del espanto que aun conservaba y le dijo a su amigo que le platicará todo lo que pasó. Pedro le contó toda su vivencia, platicaron por horas.. Hasta que la puerta se abrió y vieron entrar a la hermosa enfermera.

    -¡Martha! gritó Pedro asombrado-. ¿Qué haces aquí?

    Estaba preocupada, conseguí la dirección de esta casa y aquí me tienen, ¿qué pasó? Pedro Montaño, corrió hacia ella y la abrazo y antes de besarse le pidió a su amigo que saliera a conseguir el pago que le debía… Las cervezas, Que tenían mucho que celebrar, su noviazgo, la salida de los fantasmas de la casa y la derrota del demonio. Cuando Javier se fue, se besaron fogosamente.

    Aquí debería terminar esta historia, que aunque fantástica es verdadera… debería terminar con un final feliz… Pero, como la mayoría de las historias reales no son así, esta tampoco lo es.

    Al estarse besando, Pedro notó como Martha lo abrazaba con una fuerza descomunal… Y el beso, que al principio parecía fogoso, pasó a ser asfixiante. Sus ojos casi se salen cuando contempló con espanto como su dulce enfermera se transformaba en un demonio infernal. Martha (El demonio) lo abofeteo varias veces, y le arrancó sus ropajes hasta dejarlo desnudo… Pedro estaba asustado, pero sobre todo, estaba desconcertado… Y antes de que su mente se desquiciara para siempre, escuchó al súcubo recriminarle:
    -¡Tenias que arruinarlo todo! ¡Maldito!… Yo quería que la pasáramos muy bien, que me amaras, ¡pero tenías que arruinarlo! Y ahora lo pagaras.

    Ya no pongas esa cara de estúpido, de no saber que esta pasando, tú estas muerto, siempre lo estuviste, desde que te enfrentaste la primera vez a Barbatis, el te mató… Yo le suplique que me diera tu espíritu para gozarte hasta la eternidad, y me lo concedió… quitó la cabeza de tú cuerpo y la enterró en algún lugar desconocido, la cubrió con el polvo, para que los malditos seres de allá arriba no vean tu alma, y tenía que ser antes de una hora que es tiempo que queda desconectada el alma con su Creador… Al Javier que conociste después de tu muerte, es un compañero mío, que me ayudó a preparar todo este teatro para que seas feliz, ¡Pero lo echaste todo a perder!… El verdadero Javier ya sepultó tu cuerpo (Sin la cabeza claro), pensó que habías muerto a causa de la centella, ¿te acuerdas? Varias personas la vieron, observaron como entró en esta casa y luego salió, pensaron que te había desecho la cabeza ya que tu cuerpo estaba calcinado, ¡Jajaja! Gustos del jefe, ya sabes… No sabíamos que tenias una copia del libro maldito, ¡maldita sea! Pero ya quemamos tu maldita casa y dimos muerte a los lamas que te mostraron el secreto, el libro original no puede ser destruido, pero ya lo ocultamos de nuevo en otro lugar, más inaccesible para los humanos… ¿Por qué lo arruinaste?… Yo pensaba hacerte el amor todas las noches, como lo hacía Barbatis con su hembra, pero a diferencia de él, yo me presentaría ante ti, con una imagen agradable, para que te sintieras bien… Así como él se enojó cuando vino el maldito sacerdote a rociar de agua bendita la casa ocasionando con esto que en vez de gozarla solo en las noches, lo hiciera a todas horas, ¡jajaja! ; así quiere que te castigue… ¡Oh! Mi amado y delicado humano, vendré todas las noches para gozarte a placer y en el día vendrán demonios a castigarte por lo que le hiciste a Barbatis… Mañana creo que empezaran con el empalamiento, y así, cada día será un tormento distinto, hasta la eternidad… ¡No te emocionas querido! Estaremos juntos hasta la eternidad… ¡Jajaja!… Por cierto, a mí me gusta comer mientras realizo el acto sexual.

    Pedro estaba viviendo el terror que padeció Carmen por muchos años, el estar tan cerca de ese horripilante y pestilente demonio, estar abrazado de ese horrendo ser, succionando ese fétido aliento. Estaba aterrado, ¿Quién podría salvarlo?

    -¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHGGGGGGGG! Gritó con todas las fuerzas de su alma al empezar a ser objeto sexual del demonio.

    -No grites querido, que apenas empiezo Le dijo el súcubo, lleno de excitación y sarcasmo-. Te dije que me gusta comer mientras lo hago…

    -¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHGGGG! gritó por el dolor insoportable de que era objeto.

    Martha le acababa de morder, le había arrancado el ojo derecho y parte de la nariz… Y comía con glotonería.

    Fin.

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