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    Bailando con la muerta

    Los Nombres fueron cambiados para proteger a los inocentes, cualquier coincidencia con la realidad es pura ¿casualidad?…

    -¿Qué onda? Mi “Chido”, ¿qué ha habido?, ¡Oye, ya supiste lo del “Javi”!
    -Sí; que mala onda, hace dos dias fue el sepelio, ¿tú porqué no fuiste?
    -En serio que no sabía nada, hasta que hace un momento me lo dijo mi tía…Mira ahí viene “El Zota”…Ese mi “Zota” ¿ Qué ha habido?…
    -¡Qué Pues! Ese mi “Posta” yo aquí, como pluma en el aire, de qué platican tu y el “Chido”.
    -¡No supiste que ya falleció el “Javi”!
    -¡No la!….
    -Si la… Pero nadie dice de que se enfermó, haber “Chido” tú eras muy amigo del “Javi” cuéntanos a el “Zota” y a mí.
    -Pues miren, como ya saben, el “Javi” enfermó de un día para otro, yo estuve visitándolo todo el tiempo que estuvo enfermo para ver como seguía y….¡Está bien grueso lo que le pasó!…
    -¡Ya hombre! No la hagas de emoción y cuenta -dijo el “Zota”-
    -Se acuerdan cuando el “Javi” platicó que se le apareció el fantasma del “Parque La Pastora”.
    -Si, estuvo muy mamelucas, yo no le creí -dijo el “Posta”.
    -¿cómo estuvo eso? que no me enteré -dijo el “Zota” y agregó- ¿no sabía que se le había aparecido a el “Javi”?, ya he oído hablar sobre esa historia del fantasma pero aunque no lo creo tampoco lo dudo, ¿cómo fue que se le apareció?.
    -El “Javi” siempre ha tenido el don para ver y oír cosas raras, oye cosas que los demás no oyen, como una vez que dijo que no lo dejaban dormir porque oía como cadenas arrastrando por el suelo y risitas diabólicas, le decía a su mamá: -¡escucha, mamá! Esos ruidos, ¿no oyes las cadenas y las risas?- pero su mamá no escuchaba nada. La mamá preocupada lo llevó con una curandera para que lo barriera de espanto y haber si era posible que ya no escuchara esos ruidos extraños, y la curandera le dijo que él tenía el don… el don de ver y oír el más allá…
    -Por eso, y del fantasma de “La Pastora”…cuenta… -dijo el “Zota” intrigado-
    -A sí, del fantasma… el caso es que vino su prima de México, D.F. a vacacionar por acá y…:
    -¡Hola Primo! ¿Adónde me vas a llevar hoy? Quiero conocer todo Monterrey, es una ciudad maravillosa.
    -Mira ya conoces lo mejor de Monterrey, ya te lleve a la Macroplaza,a la calle Morelos, Visitamos las “Pulgas”, el Obispado, al Parque Canoas y el Parque España. Ahora vas a conocer lo más importante del Estado de Nuevo León, podemos ir al Ojo de Agua de Sabinas Hidalgo, al Ojo de Agua de Lampazos, a la Presa de la Boca, a la Cola de Caballo, a las Grutas de García… ¿ A dónde quieres ir?
    -mmmhh, mejor a la Presa de la Boca
    -Bueno y de regreso vamos al Parque la Pastora.
    Se fueron a la Presa y a la prima de Javier le gustó mucho el lugar, se quedaron más tiempo del acordado, se subieron a las lanchas y disfrutaron de los recorridos con unos caballos que rentaban en el lugar.
    -¡Oye prima, ya es tarde! No vamos a poder ir al Parque La Pastora.
    -No importa, aquí esta divino, venga primo, a ver quien llega primero a “la playita” jaja, jajaja

    El tiempo se fue volando y pronto oscureció, Javier se sentía feliz al lado de su prima, era dos año mayor que él pero se identificaban perfectamente, ella era muy simpática y alegre, a el ya le hacia falta diversión pues desde que corto con su novia hace dos años no se había divertido tanto.
    -¡Oye, ya Vamonos!, no sea que mi mamá se preocupe por que no llegamos -dijo él-
    -Esta bien, pero prométeme que volveremos ¿si?.
    -Ya te dije que hay muchos lugares muy padres, mañana a ver a donde vamos.

    La “Carretera Nacional” estaba supercongestionada así que decidió volver por la carretera que va a salir a Villa Juárez para después tomar Eloy Cavazos y así enseñarle donde estaba el Parque La Pastora aunque ya era muy tarde para entrar al Parque al menos le enseñaría donde estaba.
    -Ya es tarde prima, ya van a dar las once, ¡Mira aquí esta el Parque la Pastora!, Hay un zoológico muy bonito, asadores, lanchas… Esta muy bonito.
    -Si quieres mañana venimos primo, y gracias por todo, he pasado un día maravilloso.
    Al pasar la entrada al Parque en la curva que va a dar a la avenida Las Américas, ¡allí estaba ella! Una muchacha de veinte años aproximadamente, rubia y hermosa, vestía con una minifalda roja y un top blanco, botas negras y pidiéndole raid.
    Si no viniera con mi prima le daba raid, es muy hermosa -pensó Javier-, de pronto descubrió un halo de luz alrededor de la cabeza de la muchacha, un halo muy tenue, casi perceptible, y se acordó de la leyenda del fantasma que pide raid a la altura del Parque la Pastora; es muy hermosa para ser un fantasma -pensó-.

    Paso de largo, de pronto sintió que alguien lo miraba fijamente en la nuca y al ver sobre el espejo retrovisor los cabellos se le erizaron de espanto. ¡Ahí estaba sentada en el asiento trasero del coche!
    -¡No puede ser! Pero… -balbuceó Javier-
    -¿Qué te pasa primo?

    Pero Javier ya no pudo responder tenía fija la mirada en el retrovisor viendo a la hermosa muchacha sentada en el asiento trasero, de pronto sintió una descarga eléctrica correr por toda la espalda hasta llegar al cerebro al ver como se transformaba la hermosa mujer en una horrible criatura descarnada, como se iba quedando sin cabellos, sin dientes y como esos ojos antes hermosos se salían de sus cuencas. Su corazón empezó a latir con fuerza y sintió un ligero dolor en el pecho…

    -¡No puede ser cierto!…
    -¡Primo que te pasa!, ¡me asustas…!

    En eso sin poder controlar ese espeluznante espectáculo a través del retrovisor se giró para comprobar si no era producto de su imaginación y ¡Oh. , Sorpresa! ¡No lo era! Ahí estaba esa criatura descarnada sonriéndole: Jiji, Jiji…

    -¡Primo que te pasa!, ¡vamos a chocar!…

    Al perder el control del volante en la curva el coche empezó a patinar y Javier horrorizado ante el espectáculo y la risa diabólica del fantasma se tapo los ojos lleno de espanto pero su prima si reaccionó rápido y agarrando el volante lo controló y trabajosamente alcanzó a pisar el freno y detener el vehículo.

    -¡Primo que tienes! ¡Qué te pasa! ¡Por poco nos matamos!.
    -¡Atrás, es horrible! ¡Mira en el asiento de atrás!.
    -¡No hay nada en el asiento! ¡Compruébalo tu mismo!.

    Al volver la vista Javier ya no pudo ver la horrible criatura, solo estaba el asiento trasero vacío, pero aún escuchaba la risita: Jiji, jiji, y un susurro “cuídate guapo, no vayas a chocar”…
    -¿Y del susto murió el “Javi”? -interrumpió el “Zota”- porque si eso me hubiera pasado a mí, yo estaría todo cagado del susto.
    -No, de ese susto no murió, murió a consecuencia de otro susto, aunque para mí estuvo más feo el del fantasma de La Pastora que este que les voy a contar y que me contó Javier unos días después de enfermar, porque al principio no quería decir nada como ya les dije y…
    -¡Ya! Déjate de rodeos y cuenta lo que te platicó el “Javi” -dijo el “Posta” un poco impaciente-.
    -Si hombre, al grano que ya esta oscureciendo y me esta dando mieditis
    -dijo el “Zota” y agregó- si de solo pensar que esta muerto el “Javi” me da no sé que… y tú poniendo mucha crema a tus tacos, describiendo al fantasma ese, ya al grano… cuenta…
    -Esta bien; esta bien, como les decía envejeció como diez años en tan solo unos días, el pelo se le puso blanco, blanco; tenía muchas ojeras, ya no quería salir para nada, cabizbajo, triste,… , yo diría que hasta temeroso. En un principio no platicaba nada, pero después de unos días me confesó lo siguiente:
    El baile de la “Expo” (Exposición Ganadera en Guadalupe, Nuevo León) tenia un cartel sensacional, se presentarían los Grupos Musicales:
    Ramón Ayala y sus Bravos del Norte, Los Barón de Apodaca y Los Humildes. Todo mundo quería ir a la “Expo” para oír a estos grupos y Javier no era la excepción. El baile estaba a reventar de gente; unos bailando, otros tomando cerveza y escuchando la música y otros como él buscando mujeres que quisieran bailar.

    Ella estaba sola, sentada escuchando a su Grupo Favorito (Los Barón de Apodaca), hermosa, cabello negro a media espalda, ojos azabache, figura escultural, excelente prospecto para sacarla a bailar -pensó él-.
    -¿Bailamos? -dijo él-.
    -Claro.

    Estuvieron bailando bastante rato, descansaban, tomaban algún refresco y a bailar de nuevo; así estuvieron como hasta las once y treinta de la noche con las preguntas de rigor: ¿cómo te llamas?, ¿dónde vives?, ¿viniste sola?, ¿cuántos años tienes?, ¿tienes novio?, etc. Todas las preguntas fueron contestadas en su tiempo y todo iba viento en popa para conquistarla ya que le había gustado mucho y se notaba que a ella tampoco le era desagradable.

    -Bailas muy bien, ¡eres estupenda! -le dijo Javier-.
    -Me gusta mucho bailar, creo que viví para bailar, jajaja, jaja.
    -Dirás “nací para bailar”.
    -Eso, nací, vivo y viviré bailando, jaja, jajaja, además me gusta mucho como tocan “Los Barón” ¿a ti no te gusta su música?
    -¡Por supuesto! Pero para serte sincero me gusta más como toca Ramón Ayala. Pero más, más; me gustas tú, bailar contigo, eres tan bella, hermosa, eres divina… soy muy feliz de haberte encontrado…

    El tiempo se fue volando, la atracción era mutua, el baile se hizo más lento, sus cuerpos muy juntos despedían amor y pasión por todos lados, y pasó lo que el destino quería que pasará… se besaron, un beso de amor, un beso de pasión, después del primero vino el segundo y después el tercero y luego muchos más. Esa misma noche se hicieron novios; bailando, en tan poco tiempo se sentían atraídos el uno al otro y se identificaron tal y como si se hubieran conocido toda la vida.

    -Me tengo que ir -dijo ella-.
    -Pero si apenas son las dos de la mañana y el baile se acaba hasta las cinco de la mañana
    -En casa me regañan si llego tarde y les prometí llegar antes de las tres de la mañana.
    -Esta Bien, aquí en el estacionamiento tengo el coche para llevarte a tu casa, vamonos.

    Se encaminaron hacia el estacionamiento dejando atrás a la multitud bailando y cantando al compás de la música del Grupo en turno. El bullicio era más lejano cuando se acercaron al estacionamiento.
    -Tengo frío -dijo ella-
    -Pero mujer estas helada, toma mi chamarra para que te cubras del frío.

    Se subieron al automóvil y se alejaron rumbo a la casa de la joven que vivía en un lugar un poco apartado de la ciudad. El se sentía feliz de haber encontrado una muchacha bonita, seria y de nobles sentimientos, como lo había comprobado al estar platicando con ella. Al llegar a la colonia donde ella vivía, esta le dijo:
    -Mira allí vivo yo, pero déjame aquí (como a unos 100 mts. ), no sea que me regañen mis padres.
    -¿Nos vemos mañana?, ¿paso por ti?.
    -Por supuesto, mañana llega a la casa y pregunta por mí, diles que eres un amigo de la escuela… No les vayas a decir que eres mi novio si no pa’ que te cuento la que se me arma.
    -¡Bueno, Adiós, mañana nos vemos!.
    -¡Adiós, Javier cuídate!

    Se le quedó viendo hasta que cerró la puerta de su casa. En eso se acordó de su chamarra; buena la voy hacer cuando mi hermana me pregunte por la chamarra que me regaló; Mañana se la pido y listo, y si le gusta se la regalo, total a ver que le cuento a mi hermana -pensó-. Se dirigió a su casa a descansar, mañana será otro día -se dijo-.

    Al día siguiente, se dirigió a la casa de su reciente novia, impaciente por volver a verla, su corazón enamorado vibraba a medida que se acercaba a la casa de la joven hermosa que lo cautivó apenas la noche anterior. Llegó, se dirigió a la casa y tocó la puerta.

    -¡Buenos días señor, mi nombre es Javier Mendoza García, se encuentra María, soy un amigo de la escuela en la cual estudiamos juntos.
    -Usted esta equivocado joven, aquí no vive nadie llamada María.
    -No puede ser señor, ayer la dejé en esta casa y me dijo que aquí vivía, se llama María Reyna González.
    -¡Sé esta usted burlando de mí, joven! ¡Es una broma de mal gusto, si no se retira inmediatamente, no respondo de mis actos!.
    -Le aseguro que no es ninguna broma, señor -dijo apenado y confundido, y agregó- ayer la dejé aquí y vi cuando entró, le deje mi chamarra porque tenía mucho frío, no pude haberme confundido, es esta casa, estoy seguro.
    Al ver la sinceridad de Javier el señor le dijo:
    -El nombre de la muchacha que dices que trajiste, es el de mi hija, pero mi hija murió hace cinco años, te jugaron una mala broma muchacho, para fastidiarme.
    -¡No lo puedo creer! Se veía tan seria y tan noble… Pero ella tenía llave de la puerta y vi cuando entró, ¿ustedes no se dieron cuenta?.
    -A la puerta le ponemos pasador por dentro, no pudo haber entrado, ¿no te equivocarías de casa?
    -¡No!, Le aseguro que era ésta… Si no es mucha molestia…, puedo ver alguna foto de su hija -le dijo, presintiendo lo peor-.

    El hombre le hizo pasar unos pasos más hacia la sala y señalándole un cuadro donde estaba la foto de una muchacha le dijo: -ella era mi hija-.

    Se sintió desfallecer de la impresión, en el cuadro se le veía bella, risueña, hermosa… ¡Era ella, no cabia la menor duda!…¿Pero cómo? Si había muerto hace cinco años.

    -¡Se-se-ñor…, es ella, es la muchacha que traje aquí anoche!.
    -No puede ser muchacho, ya te dije que falleció hace cinco años.
    -¡Juro por mi madre que es ella! ; ¡es mi novia, señor! ; la amo. ¡Es ella!
    Al verlo tan desesperado y confundido, el señor se apiadó de Javier y le dijo:
    -Vamos en tu coche al panteón para que veas que no te miento, mi hija murió hace cinco años… El panteón queda a treinta minutos de aquí, vamos.

    Se dirigieron hacia el automóvil, Javier iba como zombie, callado por fuera; pero por dentro había una revolución de preguntas que no podía contestar. En el trayecto al panteón el señor le narró la forma en que murió… una forma cruel decía, fue a un baile y le dijimos que le dábamos permiso siempre que llegará antes de las tres de la mañana, iba acompañada de un vecino amigo suyo y la novia de éste, pero ellos se quedaron hasta que finalizó el baile y ella salió mucho antes acompañada de un muchacho que se ofreció a llevarla a casa. El muchacho iba con dos amigos y… -El señor hizo un intento supremo para no derramar las lagrimas que ya asomaban a sus ojos- violaron a mi pequeña esos animales y…¡Después me la mataron esos infelices! -Las lagrimas ya escurrían abundantes en sus mejillas, cuando bajaron del coche enfrente del panteón- Días después -agregó el señor- la policía los detuvo, gracias a que el vecino identificó al ¡desgraciado animal! Que se había llevado a mi niña.

    Llegaron a la tumba de la hija del señor y Javier sintió un escalofrío terrible al ver la inscripción de la lapida “Aquí yace María Reyna…” se le fue nublando la vista cuando vio en la cruz, arriba de la lápida la chamarra que su hermana le regaló en su cumpleaños… Sus ojos se llenaron de lagrimas al recordar los besos hermosos, apasionados llenos de amor que en la noche anterior se dieron, tenia la piel como una gallina cuando se desvaneció recordando como ella le decía: “No les vayas a decir que eres mi novio si no pa’ que te cuento la que se me arma.”…

    -¡Oye, sí que esta grueso eso! -interrumpió el “Posta”.
    -¿Y qué más pasó? -preguntó el “Zota”.
    -Según el “Javi” -continuo el “Chido”- se empezó a sentir mal desde entonces, le salieron canas y más canas, hasta tener el pelo blanco, y decía que todas las noches la veía, muy hermosa como siempre y le susurraba: “ven conmigo, acá todo es hermoso, te necesito, quiero bailar contigo toda la eternidad”… Y para mí, Javier ahorita esta bailando con la muerta, ¡con su amada muerta!.
    -¡En la madre!, ya es de noche y tengo la piel de gallina, te dije que no le pusieras mucha crema al relato -dijo el “Zota” y agrego- mejor me voy, ahí nos vemos mañana.
    -Si, yo también me voy -dijo el “Posta”.
    -Hasta mañana, ¡Ah, por cierto, no van a ir al baile este fin de semana en la “Expo”…

    Fin.

    Autor: NINO.

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