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    AMISTAD

    por Francisco Pedrín Martínez (Bizzarre666)

    Estaba el sentado ahí, abandonado en el ultimo rincón de esa concurrida discotheque, pasaba tan desapercibido que ni los acosantes meseros se acercaban para ofrecerle algo de beber, ahí, acompañado de las telarañas y los restos de basura del día anterior inteligentemente depositados en esa esquina para evitar recogerlos estaba aguardando, su mente estaba completamente en blanco, ni los intensos sampleos golpeando los enormes bafles, ni los estridentes ruidos industriales entremezclados con el ambiente podían hacer que aquella figura entre la sombra hiciera un solo movimiento.

    Vigilante hacia la puerta de acceso, viendo cada una de las personas que entraban y salían del lugar. Unos venían en busca de diversión, otros solo por el hecho de presenciar una fiesta “underground” poco usual por aquellos sitios y la gran mayoría solo por tener un pretexto para embriagarse y drogarse con los ácidos tan comunes en estas fiestas y tan desconocidos para la gente de esa pequeña ciudad.

    Parecía que aquel hombre esperaba a alguien y seguramente no entre el tumulto de las mesas puesto que estaba ahí antes que cualquier persona entrara y no había retirado los ojos de esa puerta que abría y cerraba constantemente mas no así sus párpados que no querían perder detalle alguno.

    Por fin pareció terminar su espera pues al ver cruzar a aquel tipo con aspecto presuntuoso se incorporo inmediatamente para interceptarlo en su llegada, mientras aquel saludaba a varias personas a su paso con una actitud superior y arrogante a pesar de su desnutrido aspecto, se sentía dueño del lugar, con su largo y escaso pelo suelto que caía en su inflada chamarra negra que bien ocultaba su deficiente físico, caminando entre las mesas deteniéndose de vez en cuando para hacer visible su insípida popularidad.

    Así continuo por algunos metros hasta que se topó frente a frente con aquel quien le aguardaba tan pacientemente, sus miradas se estrellaron de manera tan aparatosa que pareció verse un destello tan luminoso que se confundía con el juego de luces que se enmarañaban con las estructuras metálicas del techo, el rencor se hizo sentir inmediatamente, ocultándose con un saludo de aspecto mas que fraternal.

    -Que paso Gabriel -dijo con voz ronca aquel hombre al recién llegado.-
    -Nada mas por aquí, checando esta dichosa fiesta -Contesto con un dejo de temor-
    -Que pasa Gabriel, ¿acaso temes a tu mejor amigo?, sin rencores hombre, ven acá que te invito una cerveza para que platiquemos un poco, creo que hay mucho de que hablar después de todo.
    -Vamos pues -dice siguiendolo-.
    Al percatarse de que el lugar estaba tan apartado de la muchedumbre -dijo rápidamente-. -Por que tan alejado del ambiente, mejor sentémonos mas al centro para poder ver mejor el panorama.
    -Como quieras -contesto- pero me extraña que te interesen este tipo de asuntos tan electrónicos y festivos, que, me vas ha decir que ahora te gusta el “techno” y el “industrial”.
    -No, para nada -contesto Gabriel tratando inútilmente de ocultar su temor-, solo que quiero divertirme un poco viendo a las mujeres brincar de aquí para allá.
    -Vamos pues -dice el pensando para sí –!estúpido hipócrita!–. Ubicados ya, casi al frente de la pista, no tardaron ahora si, en ser interrogados por un mesero.
    -Algo de tomar jóvenes -dijo el mesero-
    -Que tomas Gabriel -pregunto él-
    -Una cerveza -contesto-
    -Que sean dos para cada quien, es mas -replico-, tráenos una de esas cubetas a cada uno para evitarnos la molestia de seguirte viendo la cara !pinche negro!, -dijo en tono sarcástico-

    El mesero, aun sin comprender si aquello había sido en broma o era uno mas de los tantos desprecios que se hacia merecedor por su obscuro color y su aspecto de indígena se retiro inmediatamente.

    -No cabe duda Gabriel, estos pinches indios están cada vez mas dentro de la sociedad, que se creen, que son iguales a nosotros, deberían volver todos a su selva para que el ejercito continuara exterminándolos uno a uno y en su defecto solo a morir de hambre, o tu que piensas
    -pregunto- acaso ya cambiaste tu antigua ideología?.
    -Para nada -contesto-, sigo compartiendo el desprecio al igual que tú. -Perfecto -dijo él- aunque sabia por dentro que el tal Gabriel seguía siendo el mismo hipócrita que fuera su mejor amigo hacia un par de años.

    Al momento se apareció nuevamente el mesero cargando las dos cubetas repletas de cervezas y hielo, colocándolas encima de la pequeña mesa, entregándole después la nota del costo a su cruel cliente el cual le entrego un billete por el doble del costo -diciéndole- -Toma esto, y con el cambio te compras unos condones para que no se te ocurra seguir esparciendo tu raza por todas partes, pues no me vas a negar que tienes alguna “maria” por ahí con la cual te revuelcas como los cerdos.

    Dicho esto el mesero se retiro, un poco molesto por el comentario, pero la fuerte propina era suficiente para tragarse su pequeño orgullo tantas veces ya pisoteado.

    -Pues como te decía Gabriel, esta gente que ahora piensa que cubriendo su rostro con un pasamontañas y con armas de madera pretenden obtener su libertad, que utopía mas grande, espero y que nuestro gobierno no pretenda perdonarles esto, aunque se que para la prensa si lo hará, pero el gobierno a pesar de ser malo para los negocios en el aspecto de venganzas es experto y ya encontraran la manera de ocuparce de ellos de manera clandestina, o tu que opinas -pregunto-.

    • Estoy de acuerdo contigo -asintió-
      Aquel hombre al percatarse que su platica en este tema se había convertido en un monologo, -claro que mas podía esperar de Gabriel si su intelecto no le daba para mas- entonces cambio abruptamente de tema con lo cual asusto aun mas a su receptor.
      -Oye escuche comentarios por allí de que ahora andas metido en asuntos de drogas, acaso quieres acabar con tu pequeño cerebro de una vez por todas -dijo de manera amenazante y visiblemente alterado- con lo cual Gabriel penso por un momento en pararse y salir corriendo de ahí antes de que otra cosa pasara. No ya en serio, que hay con respecto a esos comentarios.
      Gabriel ya mas tranquilo al comprender la broma, -contesto-
      -Pues algo hay de eso -afirmó-, pero solo fue por que una “vieja”, que estaba bastante bien le “ponía” a la marihuana, tu bien sabes que tratándose de mujeres yo hago cualquier cosa.
      -Me suponía algo de eso -dijo mientras destapaba otra cerveza dejando la anterior con mas de la mitad del líquido-, pues aprovecha ahora
      -dijo mientras señalaba hacia enfrente, donde se encontraban dos chicas de muy buen aspecto que no dejaban de voltear hacia donde estaban ellos-, pongo a prueba tu talento a ver si logras que vengan a sentarse aquí con nosotros.
      -Espera entonces -dijo Gabriel queriendo sin duda demostrar la única de sus virtudes-.

    Se dirigió hacia dicha mesa con la mejor de sus fingidas poses y no tardo mas de dos minuto cuando ya se dirigía de vuelta a su mesa con aquellas dos hermosas chicas. Tenían un aspecto algo vulgar por lo exagerado de su maquillaje que por lo regular usan buscando enaltecer sus mas carentes rasgos, sus entalladas ropas tan de moda en estos tiempos dejaban en claro sus indespreciables atributos físicos e indudablemente no seria mayor problema el poder disponer de estos. Se procedió pues a la presentación de rigor y una vez hecho esto se enfrascaron en una de esas estúpidas conversaciones sin sentido que por lo regular se tienen en este tipo de lugares.

    Entre, ¿en que trabajas?, ¿que auto tienes? y ya mas sumergidos en el alcohol, ¿como prefieres hacerlo?, se fue consumiendo la noche, entre risas y constantes chocar de botellas en el aire fueron transcurriendo una a una esas horas, indudablemente Gabriel estaba es su ambiente, con su arrogancia ya borrada por el alcohol se dedicaba solo a manosear burdamente a su correspondiente pareja, mientras que aquel hombre, visiblemente desesperado, se reducía a decir esporádicos y triviales comentarios que se le venían a la mente y que solo lograba intimidar a la otra chica con su penetrante mirada de “biendisimulada” lastima, ella no podía hacer mas que sonreírle y envalentonada ya por la cervezas que habían ellas chupado como esponjas, se atrevió a acariciar la entrepierna de aquella inmutable estatua, sin duda, esa noche aquella mujer desenmascarando ya su verdadera identidad de “perra” se adjudico como un reto el enredar entre sus encantos e ese hombre que le parecía tan diferente a todos y a la vez tan atractivo.

    El evento estaba evidentemente llegando a su fin pues la gente ya cansada y sobre todo embriagada, comenzaba a abandonar el lugar, Gabriel indudablemente ya “caliente” las invito a seguir la fiesta en otra parte, confiando en que su ya nuevamente amigo, no se opondría en llevarlos en su carro, pues como siempre decía, su inexistente carro se encontraba en el taller (una de sus tantas mentiras que se sumaba a su delirio de grandeza y que solo era reflejo de la inseguridad que realmente sentía todo el tiempo), el acepto de buena manera y les indico donde se encontraba el auto extrañamente estacionado a mas de cinco cuadras de el lugar, tan lejos según decía por lo saturado de la zona en los días viernes, procedieron pues, entre gritos y tropezones a emprender la búsqueda del transporte, mientras el les decía que lo esperan allá, pues iba a despedirse de un amigo que andaba por ahí. Una vez que aquellos tres seres abandonaron el lugar, el permaneció ahí en su sitio, inmutable como hacia unas horas permanecía esperando, estuvo largo rato mirando hacia la nada, pasados poco mas de 15 minutos se paro súbitamente emprendiendo el camino hacia la salida dejando atrás todo ese frenético desorden, una vez fuera, miro hacia el infinito cielo nocturno y con un largo suspiro se encamino hacia el auto, al ir acercándose, eran ya audibles las risas y los gritos, señal de que sus nuevos pasajeros habían encontrado el sitio correcto.

    -Estoy ya aquí -dijo-
    -Pues que esperamos -respondió Gabriel- subiéndose en el asiento trasero del auto para continuar con su desesperado manoseo.

    Se dirigieron hacia una tienda cercana, de esas que están abiertas toda la noche para los que gustan de trasnochar, después de comprar un cargamento de cerveza, cruzaron la ciudad hasta tomar la carretera y adentrarse en la obscura noche.

    Recorrieron varios kilómetros hasta llegar a una desviación que los conducía dentro de aquel desértico y erosionado panorama.

    -Ya se a donde te diriges -afirmó Gabriel- recordemos pues los antiguos tiempos amigo mío -dijo- al momento que levantaba su botella para brindar, indudablemente había perdido ya todo su miedo y desconfianza la cual había demostrado al inicio de esa noche. -Por los viejos tiempos pues -respondió- mientras alzaba su botella para brindar por los recuerdos.

    Se adentraron un poco mas, hasta llegar a un gran portón donde se detuvieron, Gabriel se bajo del auto para abrirlo con la llave que su amigo le entrego en ese instante, una vez adentro, se volvió a clausurar la puerta para evitar intromisiones. El terreno era una especie de centro recreativo al cual se llegaba una vez cruzado el portal, por una larga brecha hasta toparse con lo que había sido un arrollo en alguna época, una vez ahí, Gabriel y su cálida pareja se bajaron del auto para introducirse en lo profundo del monte.

    El permaneció sentado con el cinturón de seguridad todavía puesto y con el liquido de su botella ya caliente pues desde hacia un par de horas había evidentemente dejado de tomar, su acompañante rompió el silencio preguntando:
    -¿En que piensas?
    -Nada en particular -respondió secamente-
    -¿Y este lugar?, lo visitan regularmente? -pregunto nuevamente-
    -Era un centro de recreación -contesto- mi padre era parte de la administración, pero hace casi tres años que dejo de funcionar, Gabriel y yo solíamos venir de vez en cuando para -no pudo terminar de decir esto cuando aquella chica dispuesta a todo se abalanzo para besarlo bruscamente, al no ver una oposición por parte de el, siguió haciéndolo, lamiéndole vulgarmente todo el rostro, sus manos apretujaban torpemente su miembro que después de unos minutos consiguió una inevitable erección, al percatarse ella de esto se agacho para morderle por encima de la protuberancia de su pantalón, desabrochándolo lentamente hasta tener al descubierto aquel objeto que tanto deseaba y que se había propuesto tenerlo para si esa noche, ya entre sus manos, comenzó a acariciarlo lentamente con su lengua, lo apretaba con sus labios, jugueteaba pícaramente con el en su boca y a cada instante volteaba a ver el rostro de su nueva víctima el cual solo se reducía a ver lo que ella le hacia sin parecer disfrutarlo, a ella no le importo eso, y de un solo movimiento se despojo de su entallada blusa dejando al descubierto esos abultados y firmes pechos que en otro frenético beso se untaban en el acaraciandolo de arriba abajo diciéndole entre balbuceos:
    -Que te pasa amor, acaso no te gusto
    -No es eso -dijo él- es que no acostumbro hac..-ella lo interrumpió amenazadoramente y le dijo-
    -¿Que acaso no puedes?.

    Derrepente los ojos del el brillaron como poseídos por una fuerza indescriptiblemente maligna, su mirada parecía quemar la piel al descubierto de aquella mujer, de un solo tirón la bajo del auto colocándola encima del cofre y de un feroz zarpazo arranco su mayon de licra junto con su diminuta prenda interior de fino encaje, parecía poseído por todos los demonios del infierno que una vez pelearon en la sangrienta batalla celestial, no pronunciaba palabra entendible alguna, la coloco de espaldas y de un certero golpe la penetro ferozmente por el ano, un grito de dolor se dejo oír en todo el lugar, grito que indudablemente alertaría a la otra pareja aunque se encontrara a cientos de metros de allí, ella solo podía retorcerse del dolor pues aquel miembro que instantes atrás tuvo en su boca pareciese que hubiera crecido tres veces mas para destrozarla por dentro, el con su colosal furia, la tomaba de los cabellos y la seguía torturando a tal grado que por sus piernas comenzó a correr una cascada de sangre mezclada con excremento la cual provocaba una monstruosa fragancia que comenzaba a inundar el ambiente, acto seguido le jalo el cuello hacia atrás y le vocifero al oído:
    -Lo siento mi amor, pero hoy no fue tu día.

    Después de esto encajo sus filosas uñas (que evidentemente había dejado crecer para una ocasión como esta) en sus caderas y de un solo jalón desprendió una gran tira de piel y carne que remojaron de sangre sus manos y resbalaba por sus brazos por innumerables canales de fluido rojo, ella no dejaba de retorcerse y gritar, solo se callaba por momentos en que parecía desmayarse, de repente entre los arboles apareció aquella quien era su compañera de juerga y corrió hacia donde aquel hombre la estaba torturando, no logro llegar tiempo, pues segundos después aquel hombre tomo la cabeza de su víctima entre sus manos y con un perfecto girar de brazos hizo crujir su cuello, tan aparatoso fue el sonido, que aquella otra mujer que corría hacia el lugar se cayo pesadamente en la tierra al parecer desmayada por la impresión; Aquel monstruo dejo por fin caer a su inerte víctima en el suelo y miro directamente a Gabriel quien estaba parado frente a el y temblando de miedo.

    -Que te pasa -dijo- acaso ahora te haz convertido en un gallina, que no fue esto lo que tantas veces planeamos hacer.
    -Gabriel permaneció en silencio-
    -Ahora que pasa, ahí la tienes, ahora te toca a ti el arrancarle la vida a esa otra “perra”.
    -Gabriel continuo inmóvil y temblando-
    -Eres un maldito cobarde -le grito- mientras se acercaba a su siguiente víctima a quien de una sola patada en la cabeza hizo brotar uno de sus hermosos ojos claros logrando que rodara por el suelo, y continuo así pateándola con los rígidos casquillos de sus botas militares que no tardaron en blandir por completo la cabeza de aquella otra mujer, que de ser bella, paso a ser una grotesca mascara de “hallowen”, el multihomicida se detuvo y vio amenazadoramente a Gabriel, y una vez mas el rencor que se hizo sentir desaparecía cuando el hombre alzo los brazos y grito:
    -Victoria, esta es la victoria, se han cumplido todas nuestras fantasías de adolescente, ven acá hermano, ven acá Gabriel compártela conmigo.

    Gabriel evidentemente por miedo a correr la misma suerte de aquellas dos, se abalanzo sobre el y lo abrazo fraternalmente fingiendo jubilo y alegría, mientras hacia esto sintió aquellas húmedas manos bañadas en sangre tocar su espalda y fueron subiendo hasta llegar a su cuello, estos momentos parecieron eternos para Gabriel, sabia que corría peligro, pero a pesar de todo no creyó que aquel desquiciado olvidara tan fácilmente su larga amistad, mientras pensaba en como iba a delatar a aquel asesino, sintió como una de sus orejas eran arrancadas de tajo por una voraz mordida, Gabriel cayo al suelo suplicando perdón. Mientras escupía el trozo de cartílago cercenado, esbozo una sonrisa bañada en sangre y dijo:

    -No tengo nada que perdonarte imbécil -grito- tu te has ganado esto, jamas debiste hablar mal de mi, y utilizar todos los secretos que tu sabias para hacerme quedar en ridículo, lo siento por esas dos “golfas” que no tenían nada que ver, pero en fin, tu momento ha llegado y por fin consumare mi venganza…

    Aquí estoy, han pasado tres años desde que no se ha sabido nada de Gabriel, mi gran amigo, todos dijeron que lo vieron salir con dos chicas de aquella legendaria fiesta, la policía me interrogo puesto que yo había sido el ultimo en saber de el, pero que mas pude decir, salió con esas dos mujeres que jamas fueron reclamadas por nadie y yo simplemente por cobarde no me atreví a acompañarlo, aquí estoy como ya lo dije, escarbando en este seco arrollo, esperando que la naturaleza se halla encargado de limpiar esos cráneos para poder llevármelos conmigo y colocarlos entre mis trofeos, espero encontrarlos y dejar ahí enterrado este relato para que jamas llegue a manos equivocadas.

    FIN.

    Escrito en November 13, 2020
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