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Atrapados en la casa Zombie

Por Julio Cevazco Alcazar

Hace unos momentos nunca hubiera pensado que al pasar unas horas me encontraría rodeado de un grupo de horribles zombies. Pero por qué empezar desde el final, mejor les cuento desde el principio. Me llamo Dave Guell y ni en trece años me ha ocurrido algo tan extraño como lo que les voy a contar. Todo empezó una fría y oscura noche de noviembre cuando mis amigos Ken Jerday, Jordan Soll, Liz Baicon, Carly Garsden y yo salíamos del cine de ver una horrenda película de vampiros.

-¿Vieron la parte cuando los vampiros acabaron con un ejercito completo?- Dijo Jordan muy entusiasmado.- esa fue la mejor parte para mí.
-Olvida eso tonto.- lo cortó Ken.- lo mejor fue cuando las porristas vampiro acabaron con el entrenador de del equipo de béisbol.
-Vamos chicos dejen de discutir.- los traté de calmar.- Y sólo acuérdense cuando acabaron con el cuartel de bomberos.
De camino de regreso nos pasamos casi todo el rato discutiendo sobre el mismo tema hasta que Liz se chocó con una anciana decrépita y la tumbó al suelo.
-Los siento.- le dijo y la ayudó a levantarse.
-Gracias hija, no todos los muchachos de ahora son tan amables como tú.- dijo la anciana.
-No, no todos, soy el mejor,- se entrometió Ken.
-Shh cállate tonto.- le dijo Carly.
-Hija, en verdad te estoy muy agradecida.- prosiguió la anciana.- pídeme lo que quieras, ¿quieres dulces? ¿Una bicicleta? o quieres algo como… un extraño deseo…
Liz puso los ojos en blanco.
-No sé quisiera… quisiera que vivamos mis amigos y yo… una aventura… de horror, si, si deseo eso.
-Eso es lo que pediste, y eso se cumplirá…- entonces la anciana desapareció y todo se oscureció, todas las personas desaparecieron y nos quedamos solos, completamente solos.
-¡Liz, que diablos pediste!- gritó Ken.
-Oye, no creí que se hiciera realidad, pensé que era sólo una vieja loca y nada más.
-No debiste pedir ese deseo, ahora, que haremos.- dijo Carly.
-Pues empieza a correr.- dije.- porque ¡Una banda de zombies nos persiguen!

Todos picamos la carrera sin detenernos en ningún sitio, afortunadamente esos muertos avanzaban muy lentamente.

-¡Sigan corriendo!- grito Jordan!

Corrimos y corrimos hasta que llegamos a una casa en la que entramos. Sus paredes eran tétricas y grises, no había calefacción y por dentro estaba en ruinas.

-No podemos salir de aquí,- dije.- de lo contrario los zombies nos matarán ¿entienden?
-¿Pero que haremos? ¿Nos quedaremos a esperarlos para que nos chupen los sesos como en las películas?- bromeó Ken.
-No lo se, pero solo se que tenemos que quedarnos acá por si esa anciana aparece de nuevo.- era muy tonto lo que acababa de decir, pro ¿qué mas podía decir para dar ánimo a los demás? En el fondo yo estaba tan asustado como todos. Al rato nos dispersamos por la casa buscando clavos y maderas pero no encontramos nada más que ruinas.

Habían pasado ya como dos horas y no había llegado ningún zombie.

-Oigan, quizás haya sido una alucinación.- dijo Carly.
-Todos lo vimos, no creo que haya sido eso.- dije sintiéndome el más valiente.

En ese momento oímos ruidos en el sótano. Toc Toc Toc.

-¿Qué fue eso?- preguntó Carly.
-No sé, mejor vamos a ver.- dijo Jordan.

Todos bajamos y nos introducimos en el sótano. No había nada.

-Debió ser tu imaginación.- le dije a Carly.
-Si, debió ser.- lo aceptó.

Íbamos a subir hasta que de pronto alguien bajó por la escalera y nos petrificamos del susto cuando vimos quienes eran. Eran zombies, muertos vivientes sedientos de sangre tratando de matarnos. Logré ver uno al que se le caía la piel con las cuencas de los ojos vacías.

-¡Cerebros!- gritó uno.- acabemos con ellos queremos alimentarnos, tengo hambre.

Todos comenzaron a avanzar hacia nosotros lentamente hasta llegar a acorralarnos, estábamos perdidos.
Todos los zombies nos rodearon, estábamos acorralados, no teníamos salida.
De pronto una pared se volteó y logró introducirnos adentro. Todos gritamos al unísono.

-¿Todos están bien?- preguntó Jordan.
-Si.- dijo Carly que se encontraba en el suelo al lado de Liz.
-Esperen.- dije al fin sin poder contenerme el terror que me invadía.- ¿dónde está Ken?
-No lo sé.- añadió Liz.- estaba a mi lado hace unos segundos, luego la pared se volteó y… desapareció.
-Creo que se quedó con los zombies.- intervino Carly.
-Sí.- dije.- pero… tenemos que encontrarlo… o tu crees que esté…
-Tengo miedo.- susurró Liz.
-Yo también.- contesté.- pero sólo nos queda tratar de salir de aquí. A propósito… ¿en dónde crees que estemos?

Por las paredes parecía que nos encontrábamos en una buhardilla, pero una muy descuidada. Yo me acerqué a unas cajas y levanté un cuadro viejo con la foto de un anciano en la que debajo de este, había una inscripción en la que apenas se podía leer ALFRED BACON 1872-1952. Volví al grupo. Seguimos caminando hasta una pared.

-Oigan, ya no podemos seguir caminando.- dijo Jordan.
-Cómo saldremos ahora?.- preguntó Liz.
-No lo sé.- trataba de parecer el mas tranquilo pero en el fondo estaba asustado como todos.
-Oigan, tal ves encontramos un pasaje secreto.- dijo Liz para darnos ánimos.
-Si, tal ves.- dije.

Todos empezamos a coger las paredes para tratar de salir, hasta que se abrió un inmenso túnel oscuro en el suelo. Todos bajamos. De pronto sentimos unos gritos y varias pisadas.

Glip Glip Glip.

Bajamos más rápido hasta ver una inmensa luz.

-Oigan creo que ahí está la salida.- dije entusiasmado.

El túnel se hizo mas angosto y más oscuro. Gateábamos. No se por qué lo hice, pero volteé, y me sorprendí al descubrir que Carly no estaba.

-Chicos, Carly no está, tenemos que regresar.- me exalté.
-¿Qué? No puede ser.- gritó Liz.

No pudimos evitarlo, así que regresamos. Oímos mas gritos, hasta que lo vimos, vimos una inmensa masa de zombies ambulantes que gateaban hacia nosotros.

-¡Regresen!- logré gritar.

Nos dimos la vuelta y empezamos la carrera. Los zombies gritaban. De pronto escuché una voz familiar; la voz de Carly.

-¡No se vayan! ¡Necesito alimentarme!

En ese momento lo supe; Carly en algún momento había sido cogida por los zombies al igual que Ken y supuse que ya no tenía caso, tarde o temprano nosotros tres también seríamos alimentos para esos monstruosos seres.

Gateamos muy rápido que los dejamos atrás hasta llegar a ver la luz, la luz que nos indicaba la salida. Llegamos, pero fue una desilusión total. Habíamos llegado a otra parte de la vieja mansión, pero esto era demasiado extraño, habíamos salido por una hornilla de la cocina y había calefacción. En ese momento me vino una esperanza, pensé que había sido una pesadilla. Volteé y vi a Jordan cerrando la hornilla.

-¿Para qué la cierras?- le pregunté.- esto es una pesadilla, ¿no lo ves?
-Despierta Dave, es real, no es una pesadilla; los zombies nos persiguen.- me regañó Jordan.

En ese instante un zombie tumbó la puerta y me di cuenta que se trataba de Ken.

-Oye tonto, pronto seremos los mismos de siempre, sólo que estaremos muertos.- nos dijo.

-Nosotros lo empujamos y corrimos, salimos de la cocina y llegamos a la sala de la casa. Miramos por las viejas ventanas y vimos una ciudad en donde todos eran zombies. Era un pueblo de zombies.

Liz comenzó a llorar.

-Que te pasa.- le dije.
-Todo es mi culpa, sólo por haber pedido ese tonto deseo, nunca pensé que se hiciera realidad. Ahora ya no están Ken ni Carly.
-Cálmate.- le dijo Jordan.- todo va a salir bien, vas a ver.
-¡Lo tengo!- grité.- ¡sé como salir de este mundo lleno de zombie! ¡Lo único que tenemos que hacer es volver al lugar exacto en el que conociste a la anciana y pedirle que deshaga ese deseo que pediste. -Y si no funciona.- dijo Jordan.- además como haremos para llegar hasta el lugar exacto en el que Liz se encontró con la anciana si todo esta poblado de zombies.
-¿Por qué no lo intentamos?- sugirió Liz.- podría funcionar.

  • Está bien.- aceptó Jordan.

Nos dirigimos hacia la puerta de salida y giramos la perilla. No se abría, estábamos encerrados con llave.

-¡No!- grité.- ¡cómo no lo pensé antes ! De la cocina salieron mas zombies junto con Ken.

-¡Atrápenlos!- gritó uno que tenía una cuenca vacía.

Todos subimos las escaleras y los zombies nos perseguían. Hasta que uno salió por un escalón y sujetó a Jordan del tobillo y lo lanzó a la multitud. Liz y yo vivos con horror como entre todos la mordían la piel. Sólo quedábamos los dos. Terminamos de subir las escaleras y llegamos a un cuarto todo descuidado, miramos abajo de la cama. Ninguna señal de un zombie. Pero… ¡la ventana estaba abierta!

-Liz, podemos escapar por la ventana. Nos podríamos deslizar por el tejado y así saldremos de la casa, solo nos quedaría correr.- le dije. Así que nos aproximamos a la ventana y nos deslizamos por el tejado, sin hacer la menor bulla llegamos hasta el filo pero aún seguíamos muy lejos del piso, no sabíamos que hacer hasta que divisamos no muy lejos un viejo tubo oxidado.
-¿Piensas lo que yo?.- me preguntó Liz.
-Claro.

Nos acercamos al tubo y nos deslizamos, eso dolió.

-¡Si! Logramos salir de la casa.- grité

Si. Habíamos salido, pero todo seguía igual y no descubriría por que, si no hasta mas tarde.
Estábamos en la calle Mapple, se veía tan triste, tan gris y bastante maltratada.

-Vamos Liz, vayamos a donde encontraste a la anciana.- le dije. Avanzamos paso tras paso muy rápido hasta llegar a un lugar sombrío casi irreconocible.
-¿Dónde estamos?- preguntó Liz.

  • No sé, no reconozco este lugar; se me hace raro.- de pronto sentí una extraña sensación.- Liz… estamos en tu casa.
    -¿Cómo?- se preguntó.- ese montón de escombros es mi casa… que extraño, ¿dónde están todos?
  • No lo sé Liz.- todo esto sólo me traían mas preguntas y más desesperación.

Corrimos por toda la ciudad, por suerte no había ni un zombie. Corrimos hasta que llegamos al lugar en donde vimos a la anciana.

-¡Llegamos!- dijo Liz parada sobre una rejilla.- estoy segura que era aquí.
-Si, yo también.- dije.
-¡Ah!- Liz pegó un alarido de horror. Volteé y la vi caer por la rejilla, no era eso, los zombies la jalaron desde debajo de la rejilla.

Vi a Liz desplomarse sobre todo ese montón de muertos sedientos por carne fresca.
Estaba solo; sólo me quedaba correr y comencé a hacerlo. Corrí mucho tiempo, mas o menos como una hora y no llegaba a ningún sitio. Muchas preguntas se me cruzaban por la cabeza “¿Será este el futuro? ¿Por qué todos los habitantes de la ciudad son zombies? ¿Por qué soy el único humano? ¿Por qué las casas están destruidas? ¿Por qué estoy aquí y no en mi mundo? ¿Estaré en otra dimensión?” Todos esos pensamientos raros me invadían la cabeza.
Me detuve en una esquina y vi a Ken, Carly, Jordan, Liz y otros zombies. Todos ellos voltearon la cara y me vieron.

-¡Ahí están!- gritó un zombie con la cara cortada.- ¡A ellos!

Todos se me vinieron encima y yo empecé a correr con toda la velocidad que me quedaba. Los comencé a dejar atrás, pero otro grupo de zombies se me cruzó; retrocedí y corrí hacia mi derecha; los dos grupos de zombies se unieron, de nuevo los dejé atrás pero otro grupo mucho mas enorme se me cruzó por enfrente, giré a la derecha y vi otro grupo, miré a la izquierda y vi a mas zombies. Todos me agarraron, sólo me quedaba gritar mientras me mordían la piel con sus afilados dientes, me retorcí entre sus ásperos cuerpos, no podía respirar me asfixiaba, me sumergí en la multitud; todos ellos lanzaban gritos ahogados, los cuales no dejaban que se escuchasen mis alaridos de auxilio. De pronto… todo se volvió negro.

Desperté. Estaba sumergido en plena oscuridad, levanté los brazos y chocaron con un pedazo de vieja madera. Levanté los dos brazos e hice un esfuerzo para levantar esa madera; estaba muy pesada, pero lo logré abrir. Toda la luz me entró a la cara. Miré a mis alrededores y vi algo muy espeluznante, vi un cementerio, millones de tumbas abiertas y muchos zombies caminando, uno se me acercó y me dijo:
-Oye Dave, ya levántate de tu féretro y vamos a la escuela, no querrás que la señora Benneth se moleste y te castigue.
Estaba bastante confundido. Grité.- ¡Ah…! Vino otro zombie. Este era diferente, tenía un espejo en una mano.
-Tranquilo Dave, ya cámbiate y vete a la escuela.
En ese momento me miré en el espejo del zombie y vi mi rostro todo putrefacto; lleno de arrugas y de color gris.

-Estoy muerto.- murmuré.- estoy muerto.
-Claro que lo estás.- me dijo el zombie del espejo.- todos lo estamos, querido. Todos estamos muertos.
-Pero yo era humano.- mi voz sonada ronca.- hasta que los zombies me devoraron.
-Vaya hijo, creo que es otra pesadilla; estas tan angustiado por la pérdida de humanos que te dejaste llevar.
-¿Pérdida de humanos?.- pregunté.
-¿Qué? ¿acaso no lo recuerdas? Nos devoramos a los últimos humanos hace dos días; pero no te preocupes que mañana acabaremos con los humanos del siguiente condado.

Escrito en November 14, 2020
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